Aclarando las cosas
EL CAMBIO CLIMÁTICO MUNDIAL

El debate sobre el cambio climático se intensifica a medida que las naciones se preparan para la Cuarta Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará del 2 al 13 de noviembre de 1998 en Buenos Aires (Argentina). La perspectiva de que aumenten las temperaturas y se eleve el nivel de los mares, con las consiguientes repercusiones en los seres humanos y los ecosistemas, está impulsando a los gobiernos a emprender una acción internacional efectiva, pero éstos también deben hacer frente a las preocupaciones por los costos económicos y políticos que ello entrañaría. En esta hoja informativa se aclaran algunos frecuentes interrogantes e ideas equivocos.

¿Debería el cambio climático ser realmente motivo de preocupación?

* "La mayoría de los datos indican que los seres humanos influyen de manera apreciable en el clima mundial", según se dice en el informe de 1995 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que es una red mundial de 2.500 científicos y expertos de primera categoría patrocinada por las Naciones Unidas.

* Según prevén esos científicos, durante el siglo venidero la temperatura mundial aumentará entre 1 y 3,5 grados centígrados. Puede pensarse que eso no debería causar preocupación, pero durante los últimos 10.000 años los aumentos y las disminuciones de la temperatura media mundial no han sido superiores a un grado centígrado.

* Según el IPCC, de continuar las tendencias actuales, en el año 2100 el nivel de los mares podría haberse elevado ya entre 15 y 95 centímetros, con lo que se inundarían gran parte de las zonas e islas de litoral bajo. Una elevación de un metro desplazaría a 70 millones de personas en Bangladesh, por ejemplo, y sumergiría el 80% de las Islas Marshall. También pondría en peligro, en los Estados Unidos, las costas atlántica del sur y las del Golfo de México, y en el Japón, la zona costera en que se encuentran Tokio, Osaka y Nagoya. El agua de mar podría irrumpir en los ríos y en las zonas costeras, con lo que se verían afectados el suministro de agua dulce y la pesca.

* El IPCC pronostica también un aumento de la sequía, la escasez de agua y los incendios forestales, y también de las muertes debidas a olas de calor como las que han causado centenares de víctimas en las regiones sudoccidental y central de los Estados Unidos desde 1995. Las enfermedades tropicales, como el paludismo, se propagarían a medida que los mosquitos y otros agentes transmisores ocupen nuevas zonas.

¿Está cambiando ya el clima?

Aunque no esté demostrado que se trate de cambios debidos a la influencia humana, muchos de los cambios del clima mundial coinciden con los pronósticos de los científicos.

* De los datos históricos se desprende que desde 1860 la temperatura media mundial ha aumentado entre 0,3 y 0,6 grados centígrados y que el nivel del mar ha subido entre 10 y 25 centímetros. Según el Centro Nacional de Datos Climáticos de los Estados Unidos, el decenio de 1990 ha sido el más caluroso de la historia, y es probable que 1998 haya sido el año más caluroso que se haya conocido hasta ahora.

* El calentamiento ha sido muy intenso en las regiones polares, lo que coincide con las previsiones del IPCC, según las cuales las latitudes extremas se calentarían más rápidamente que los trópicos. Según los científicos del Estudio Antártico Británico, en la Península Antártica las temperaturas medias han aumentado 0,5 grados centígrados por decenio desde 1947. Se han desintegrado grandes sectores de las barreras de hielo antárticas y los glaciares de montaña se están reduciendo en muchas regiones.

* Varios huracanes, inundaciones y olas de calor sin precedentes habidos en los últimos años han suscitado preocupación, ya que han coincidido con las previsiones científicas de que toda variación de los parámetros climáticos medios afectaría casi inevitablemente a la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor y las lluvias torrenciales. Asimismo, cabe esperar que el calentamiento de los océanos tropicales haga aumentar la frecuencia, y posiblemente la intensidad, de los ciclones tropicales. Sin embargo, los científicos del IPCC han declarado que "no hay datos suficientes para determinar si se han producido cambios sistemáticos en la variabilidad del clima o en los fenómenos meteorológicos extremos" durante el presente siglo y que es difícil pronosticar cómo influirán los cambios climáticos en las variables meteorológicas locales y viceversa.

¿Qué países son los mayores causantes del cambio climático?

Los países industrializados, que tienen aproximadamente el 20% de la población mundial, producen el 60% de las emisiones anuales de anhídrido carbónico, y más del 20% de esta cifra corresponde al país que produce el mayor volumen de emisiones: los Estados Unidos. Entre 1950 y 1992, los países industrializados produjeron el 74%, y los Estados Unidos el 28%, del total acumulado de las emisiones mundiales de anhídrido carbónico, que permanecen en la atmósfera durante muchos años. Si bien las emisiones que producen los países en desarrollo aumentan rápidamente, no se prevé que igualen a las de los países industrializados hasta el 2035.

¿Qué medidas exige el Tratado sobre el cambio climático y quiénes deberán adoptarlas?

Un principio fundamental de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, abierta a la firma en la Cumbre para la Tierra, que se celebró en 1992, y ratificada desde entonces por 175 naciones, es que, puesto que los países desarrollados son responsables de la mayor parte de las emisiones pasadas y presentes, deberían tomar la iniciativa en este ámbito. Los 41 países industrializados que figuran en el anexo I de la Convención convinieron en que para el año 2000 reducirían voluntariamente sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta los niveles de 1990, objetivo que, según parece, no todos podrán cumplir. En términos más generales, todas las partes en el Tratado convinieron en frenar el cambio climático, por ejemplo promoviendo las tecnologías que respetan el clima.

¿Por qué se negoció el Protocolo de Kioto? Para qué servirá?

En el informe de 1995 del IPCC se afirmó que incluso si se cumplieran los compromisos que se habían contraído en virtud de la Convención, ello no bastaría para evitar que se produjeran interferencias desestabilizadoras en el clima. Por tanto, las Partes en la Convención decidieron negociar un Protocolo para reforzar el Tratado en la época posterior al año 2000. En ese protocolo, que se acordó en Kioto (Japón) en diciembre de 1997, se fijan una serie de objetivos jurídicamente vinculantes en virtud de los cuales los países desarrollados reducirán en el período comprendido entre 2008 y 2012 al menos un 5% el conjunto de emisiones de seis gases de efecto invernadero fundamentales, y dicho porcentaje se calculará según la media de esos cinco años. Para medir la reducción de los tres gases más importantes --anhídrido carbónico, metano y óxido nitroso-- se utilizará principalmente como año de referencia el año 1990. La reducción de las emisiones de tres gases industriales cuyo ciclo de vida es largo --los hidrofluorocarburos, los perfluorocarburos y el hexafluoruro de azufre-- pueden medirse tomando como año de referencia 1990 ó 1995. Al reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5% con respecto a los niveles de 1990, los niveles de emisión del 2010 serán aproximadamente un 20% inferiores a lo que serían si no se hubiera acordado el Protocolo.

¿Qué objetivos de reducción de emisiones aceptaron en Kioto los diversos países?

En las conversaciones de Kioto, los gobiernos aceptaron un objetivo "diferenciado" que permitía a los países desarrollados negociar objetivos particulares que entrañaran en conjunto una reducción mínima del 5% de las emisiones. La Unión Europea aceptó una reducción del 8% de media global y ha asignado diversos objetivos de reducción a sus países miembros. Los Estados Unidos accedieron a reducir sus emisiones el 7%, y el Japón, a reducirlas el 6%. La Federación de Rusia no se comprometió más que a estabilizar sus emisiones en los niveles de 1990, y a otros países, como Australia e Islandia, se les permitió que aumentaran las emisiones.

¿Cuáles son algunas de las cuestiones fundamentales que están todavía pendientes de negociación?

Muchos de los puntos del Protocolo de Kioto suscitaron un acuerdo de principio, pero todavía hay que resolver los detalles correspondientes. Entre éstos cabe citar el de elaborar un "mecanismo de promoción de un desarrollo no contaminante" --en virtud del cual podrían concederse a los países industrializados créditos para conseguir sus objetivos de reducción de emisiones cuando sus instituciones públicas o empresas privadas financiaran o ejecutaran proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo-- y el de instaurar un régimen internacional de compraventa de emisiones que permita a los países desarrollados intercambiarse créditos de emisión. Una cuestión debatida es si debería limitarse el número de créditos que puede comprar o vender un país. Otro problema es que algunos países podrán cumplir sus objetivos haciendo un esfuerzo mínimo, en cuyo caso podrán vender grandes cantidades de créditos de emisión (denominados "aire caliente") a otros, con lo que algunos países industrializados se verán menos presionados para recortar sus emisiones nacionales. También queda pendiente la cuestión de cómo calcular el grado de absorción de emisiones de los bosques y de otros "sumideros" de carbono, la cual debería tenerse en cuenta al asumir compromisos nacionales y afecta, sobre todo, a los países con grandes extensiones forestales.

¿Cómo participarán los países en desarrollo?

Los compromisos jurídicamente vinculantes en materia de emisiones contraídos en virtud del Protocolo de Kioto se aplican de manera exclusiva a los países desarrollados, con lo que se ha dejado para más adelante la cuestión de que los países en desarrollo puedan contraer compromisos análogos. En algunos sectores de los países desarrollados se estima que si los países en desarrollo no asumen compromisos jurídicamente vinculantes, las industrias de aquéllos se encontrarán en desventaja para competir y quedará menoscabada la eficacia que pueda tener el Protocolo en el ámbito del medio ambiente. Sin embargo, muchos países en desarrollo se resisten a asumir compromisos oficiales, ni siquiera voluntarios, que entrañen la imposición de un límite máximo a sus emisiones, y señalan que sus emisiones per cápita son todavía bajas en comparación con las de los países industrializados. El gobierno anfitrión de la Argentina ha pedido que se incluya el tema de los compromisos voluntarios en el programa de COP-4, y algunos países en desarrollo han declarado que están dispuestos a estudiarlo siempre que los países industrializados cumplan su promesa de ser los primeros en reducir las emisiones y que se distribuyan equitativamente las responsabilidades. Los países en desarrollo tienen otros incentivos fuertes para adoptar otras energías menos contaminantes, y algunos ya han empezado a utilizarlas, dado que los graves problemas que tienen en lo que respecta a la calidad del aire afectan a la salud de los seres humanos y al medio ambiente.

Inspirándose en el acertado planteamiento que se adoptó para limitar las emisiones de gases que agotan la capa de ozono en el Protocolo de Montreal de 1987, los países desarrollados accedieron a ser los primeros en reducir las emisiones nocivas de clorofluorocarburos y en prestar apoyo financiero y técnico a otros países que desearan seguir su ejemplo. Los países en desarrollo aceptaron unos objetivos de reducción de emisiones análogos y gozarían de un período de gracia de 10 años para cumplirlos.

¿Qué postura ha adoptado el sector privado con respecto a las medidas para frenar el cambio climático?

Muchas industrias que dependen de los combustibles fósiles temen que las medidas que se adopten para reducir las emisiones disminuyan sus beneficios y retarden el crecimiento económico. Sin embargo, en muchas de las medidas políticas nacionales que se están estudiando se prevé ofrecer incentivos para reducir al máximo sus repercusiones económicas. Además, hay mecanismos internacionales, como el de compraventa de emisiones, destinados a reducir el costo que entraña cumplir esos objetivos. Varias empresas importantes estiman que tendrán la oportunidad de obtener beneficios creando unas industrias más competitivas y de alto rendimiento energético a largo plazo y de aprovechar el mercado cada vez mayor de energías y tecnologías no contaminantes. Alrededor de 70 de las compañías de seguros más importantes, que han sufrido fuertes pérdidas recientemente a causa de una serie de tormentas e inundaciones graves, se han unido para exigir que se adopten medidas dirigidas a estabilizar el clima mundial, y lo mismo han hecho más de 100 bancos y entidades financieras.

¿Cuándo entrará en vigor el Protocolo de Kioto?

El Protocolo entrará en vigor 90 días después de que lo ratifiquen 55 países, entre los cuales deberán figurar países desarrollados que sean Partes en él y cuyas emisiones representen como mínimo el 55% de las emisiones mundiales de anhídrido carbónico de 1990. La distribución de las emisiones de anhídrido carbónico de 1990 es la siguiente: Estados Unidos, 36,1%; Unión Europea, 24,2%; Federación de Rusia, 17,4%, y el Japón, 8,5%. Más de 50 países han firmado el Protocolo --entre ellos todos los miembros de la Unión Europea, el Japón, China y el Brasil--, con lo que han manifestado su intención de ratificarlo.

Si desea información sobre espacios de la World Wide Web en que se trata del cambio climático, diríjase a http://www.unfccc.de (documentos oficiales) o www.unep.ch/iuc (comunicados de prensa, información general).

Si desea más información, diríjase a:
Dependencia de Información sobre los Convenios
Fax: (41-22) 797-3464
Correo electrónico: iuc@unep.ch

Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas
Fax: (212) 963-1186
Correo electrónico: vasic@un.org

Oficina Regional del PNUMA para América del Norte
Fax: (212) 963-7341
Correo electrónico: uneprona@un.org

Publicado por el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas--DPI/1939/Rev.1--Octubre de 1998


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