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PAZ Y SEGURIDAD INTERNACIONALES
Uno de los propósitos fundamentales de las Naciones
Unidas, y un elemento esencial de su mandato, es el mantenimiento
de la paz y la
seguridad internacionales. Desde su fundación, se le ha pedido
muchas veces a la Organización mundial que evite que las controversias
degeneren en guerra, que persuada a los contrincantes a usar la mesa
de conferencias en vez de la fuerza de las armas y que cuando ya haya
estallado el conflicto ayude a restablecer la paz. A lo largo de los
decenios, las Naciones Unidas han ayudado a poner fin a numerosos
conflictos, a menudo mediante medidas del Consejo de Seguridad, el
principal órgano encargado de las cuestiones relativas a la paz y
seguridad internacionales.
El Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Secretario
General desempeñan funciones importantes y complementarias
en el fomento de la paz y la seguridad. Las Naciones Unidas realizan
actividades en las esferas de la
prevención, el establecimiento de la paz, el
mantenimiento de la paz,
la imposición de la paz y la consolidación de la paz*.
Conflictos civiles
En los años 90, las características de los conflictos
cambiaron mucho, lo mismo que la respuesta de la comunidad internacional.
Uno de los motivos del cambio es que más del 90% de los conflictos
se produjeron en el interior de Estados en lugar de entre Estados.
Así pues, las Naciones Unidas tuvieron que modificar y aumentar el tipo de instrumentos de que disponían para poder hacer hincapié en la prevención de los conflictos, adaptar constantemente las operaciones de mantenimiento de la paz a las nuevas situaciones, aumentar la participación de las organizaciones regionales y fortalecer la consolidación de la paz después de los conflictos.
Para hacer frente a los conflictos civiles, el Consejo de Seguridad
ha autorizado operaciones de mantenimiento de la paz innovadoras
y complejas. En El Salvador y en Guatemala, en Camboya y en Mozambique,
las Naciones Unidas desempeñaron una función importante para poner
fin a los conflictos y promover la reconciliación.
Sin embargo, otros conflictos, muchos de ellos caracterizados por
la violencia étnica, como los de Somalia, Rwanda y la ex Yugoslavia,
plantearon nuevos desafíos para el desempeño de la función
de establecimiento de la paz de las Naciones Unidas. Debido a los
problemas que surgieron en esos conflictos, de 1995 a 1997 el Consejo
de Seguridad no puso en marcha ninguna operación.
Con todo, la esencial función de las Naciones Unidas se reafirmó de forma bien patente.
En 1998-1999, el Consejo decidió establecer cincos misiones nuevas
para hacer frente a las persistentes crisis de la República Democrática
del Congo, la República Ceontroafricana, Timor Oriental, Kosovo
y Sierra Leona. En 2000 se creó una sexta misión para
proporcionar apoyo al proceso de paz entre Etiopía y Eritrea.
Consolidación de la paz
La experiencia de los años recientes ha hecho también
que las Naciones Unidas se concentren más que nunca en la consolidación
de la paz, es decir, en las medidas de apoyo a las estructuras que
habrán de fortalecer y consolidar la paz.
La experiencia demuestra que mantener la paz, en
el sentido de evitar el conflicto militar, no es suficiente para
establecer una paz segura y duradera. Tal seguridad sólo puede lograrse
ayudando a los países a fomentar el desarrollo económico, la justicia
social, la protección de los derechos humanos, la buena gestión
pública y el proceso democrático.
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