Ban Ki-moon jura como Secretario General de la ONU

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14 de diciembre, 2006 — Ban Ki-moon juró hoy al cargo de Secretario General de la ONU y aseguró que hará todo lo que esté a su alcance para renovar la confianza en las Naciones Unidas y establecer una nueva relación entre la Organización y sus Estados Miembros para así fortalecer la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos en todo el mundo.

La ceremonia de juramento al puesto que asumirá el primero de enero de 2007 tuvo lugar en el recinto de la Asamblea General frente a los representantes de los 192 Estados Miembros y de los órganos que componen la Organización.

Ban, originario de Corea del Sur, encomió la labor de Kofi Annan y sostuvo que para él será un honor seguir los pasos del saliente Secretario General.

No obstante, reconoció que los desafíos que afronta la ONU son tan amplios que no se pueden resolver de un día para otro, por lo que hará falta un diálogo continuo y un trabajo unido de todos los Estados Miembros.

En este sentido, explicó que su objetivo será construir puentes para que la ONU esté a la altura de las expectativas que el mundo tiene de ella.

Asimismo, consideró que los Estados Miembros precisan de un Secretariado dinámico y valeroso, y no de uno pasivo y tímido.

“Haré todo lo posible para garantizar que la ONU está a la altura de su nombre y se mantenga unida para poder cumplir con las esperanzas que han depositado en la institución muchas personas de todo el mundo, lo que es único en los anales de la historia”, dijo Ban, quien, a los 62 años se convertirá en el octavo titular de las Naciones Unidas.

“Me encuentro hoy ante ustedes profundamente consciente de las palabras del juramento que acabo de hacer. Lealtad, discreción y conciencia, junto con la Carta de las Naciones Unidas, van a ser mi consigna en el desempeño de mis funciones como Secretario General”, afirmó.

En su discurso adelantó que una de sus tareas centrales será inyectar nueva vida confianza en el Secretariado de Naciones Unidas y expresó su intención de recompensar el talento y la capacidad del personal y hacer un uso óptimo de su experiencia y pericia.

“Al mismo tiempo, trataré de establecer los máximos estándares éticos. El buen nombre de las Naciones Unidas es uno de sus elementos más valiosos, pero también uno de sus más vulnerables”, declaró Ban, y aseguró que ejercerá su liderazgo con el ejemplo.

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