
20 de agosto, 2003 — En un mensaje de televisión grabado tan pronto regresó a su oficina, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, dijo que para muchos, como él, el 19 de agosto de 2003 va a ser recordado como el día más oscuro de sus vidas en las Naciones Unidas.
“Hemos perdido colegas irremplazables que fueron a Iraq con la única misión de ayudar a la gente de ese país a recuperar su total soberanía e independencia, bajo líderes de su propia elección.”
“Esos colegas han sido asesinados por razones que nunca comprenderemos. Sergio Vieira de Mello y quienes estaban con él nos han sido arrebatados a nosotros y a quienes ellos trataban de ayudar por un acto salvaje y sin sentido que a duras penas podemos creer que haya sucedido”, subrayó Annan.
“Parece una pesadilla de la cual todavía tenemos la esperanza de despertar. Ojalá lo fuera”, agregó.
Aseguró que sus oraciones y pensamientos estaban dirigidos a las familias de los que han muerto, a sus colegas heridos en Bagdad y a quienes han sobrevivido y afrontan “un trauma que muy pocos pueden imaginar”.
“¿Cómo podemos agradecer a nuestros colegas por haber contribuido su vida?”, se preguntó. “Sólo prometiendo que continuaremos trabajando cada día para completar el trabajo que ellos iniciaron. Sólo continuando nuestra misión comenzaremos a hacer justicia a la memoria de nuestros colegas asesinados.”