Annan expresa amargura por la muerte de Vieira de Mello

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19 de agosto, 2003 — La pérdida de Sergio Vieira de Mello es un amargo golpe para las Naciones Unidas y para mí personalmente, dijo Kofi Annan, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En un comunicado leído por su portavoz, consideró que la muerte de cualquier colega es difícil de afrontar, “pero no puedo pensar en ninguna persona en el sistema de las Naciones Unidas que vaya a hacer más falta o a quien se vaya a extrañar más que a Sergio”.

Durante su carrera, continuó Annan, Vieira de Mello fue un destacado servidor de la humanidad, dedicado a aliviar el sufrimiento de hombres y mujeres y a ayudarlos a resolver sus conflictos y a reconstruir sus sociedades dañadas por la guerra.

En su trabajo con los pueblos de cada continente, en todos los cargos que desempeñaba, impresionaba con su encanto, su energía y su habilidad para que las cosas se hicieran no por medio de la fuerza, sino de la diplomacia y la persuasión, observó el Secretario General.

En Iraq, donde pasó los últimos meses de su vida, Vieira de Mello trabajaba día y noche para ayudar al pueblo iraquí a recuperar el control de su destino y a construir un futuro de paz, justicia e independencia. Es trágico que haya dado la vida por esa causa, junto con otros que, como él, fueron devotos servidores de las Naciones Unidas, enfatizó.

Annan aseveró que quienes mataron a su Representante Especial cometieron un crimen no sólo contra la ONU, sino contra Iraq.

Por último, pidió que se permita a la ONU terminar el trabajo que Vieira de Mello comenzó para que su muerte no sea en vano.

Vieira de Mello fue funcionario del Alto Comisionado para los Refugiados, coordinador de Asistencia de Emergencia, representante especial del Secretario General en Kosovo y en Timor Oriental y Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

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