La Asamblea General recuerda el fin de la Segunda Guerra Mundial

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09 de mayo, 2005 — Hace sesenta años finalizó la Segunda Guerra Mundial, y para no repetir los horrores de ese conflicto se crearon las Naciones Unidas. Con motivo del aniversario, la Asamblea General celebró una sesión especial.

La Vice-Secretaria General de la ONU, Louise Frechette, citó al poeta ruso Leonid Leonor cuando después del conflicto explicó: “Hemos defendido no solo nuestras vidas y nuestra propiedad, sino también la propia noción del ser humano”.

“La liberación de los campos de muerte, el avance de las fuerzas aliadas, la caída del régimen nazi, trajeron esperanza a un mundo barrido por años de conflicto”, dijo Frechette.

“Cuando el fascismo cayó, surgió la ONU, una nueva organización diseñada para atender mejor los asuntos del mundo, y lo que es más importante, para no permitir que catástrofes como esa volvieran a ocurrir”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Adam Daniel Rotfeld se refirió a su caso personal. “Hablo como alguien que en su niñez fue testigo y todavía recuerda las crueldades más extremas”.

“Durante la guerra, los nazis asesinaron a mis padres y a toda mi familia. Lo digo porque en Polonia mi experiencia de guerra era típica. Fue compartido por millones de personas, por toda la sociedad polaca”, dijo el canciller Rotfeld. “Por lo tanto, -agregó- cuando inclino la cabeza ante quienes vencieron al Tercer Reich, no se trata de un gesto vacío, sino una expresión de reconocimiento de que la victoria salvó millones de vidas humanas”.

Por su parte, el embajador de Israel, Dan Gillerman, destacó que su país, así como las Naciones Unidas, nacieron de la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, con la determinación de no permitir nunca más la repetición de lo ocurrido.

“Veinte mil veteranos de la Segunda Guerra Mundial residen en Israel. Junto con los sobrevivientes del Holocausto son los testigos directos de esa etapa terrible de la historia. Nos recuerdan que cuando se siembran semillas de odio sólo pueden crecer el horror y la muerte”, declaró el diplomático.

El embajador ruso Andrejy Desinov, habló en nombre de su país y de varias ex repúblicas soviéticas.

“Una guerra sin precedentes por su magnitud y su crueldad”. Fue la forma en que se refirió a trágico conflicto.

“La lección principal de la guerra es que un momento decisivo para los destinos de la humanidad los estados de diferente sistemas políticos pudieron hacer de lado sus diferencias y unir sus esfuerzos en la lucha contra un enemigo común”, indicó Desinov. Agregó que “la experiencia de la hermandad internacional en armas durante esos años de guerra es hoy particularmente relevante, cuando la civilización afronta otro desafío letal: el terrorismo”.

Para Alemania, el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y el sufrimiento que causó es una obligación solemne. Así lo dijo ante la Asamblea el embajador Gunter Pleuger.

“Desde entonces, añadió, la reparación ha sido ha sido el elemento definitorio de la identidad alemana desde entonces, Sesenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial lloramos la muerte de aquellos hombres, mujeres y niños que perdieron sus vidas, sus seres queridos o su salud como víctimas de la Alemania Nazi”.

La representante de Estados Unidos, Ann Patterson, destacó a su vez otro aspecto del fin de la segunda guerra mundial.

“En Europa Occidental el final de la segunda guerra mundial significó liberación. Sin embargo, dijo la delegada estadounidense, en Europa central y oriental marcó el comienzo de un doloroso capítulo en su historia”. Un capítulo al que también hizo referencia de manera enfática el ministro de Relaciones Exteriores de Polonia.

“Los primeros días de felicidad ante la recuperación de la libertad dieron paso a 45 años de subyugación y a la imposición de un régimen de violencia y desorden, de pisoteo a la dignidad y total subordinación al gobierno de la Unión Soviética de Stalin”, concluyó el canciller polaco, Adam Daniel Rotfeld.

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