FAO y PMA advierten agudización de escasez de alimentos en Burundi

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16 de marzo, 2005 — Después del reciente voto de Burundi por una nueva constitución para poner fin a más de diez años de conflicto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) declararon hoy que dos millones de burundianos necesitarán ayuda alimentaria de urgencia este año, un 40% más que el año pasado.

Una evaluación conjunta de la FAO, el PMA, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el gobierno de Burundi sobre los cultivos y el suministro de alimentos concluyó que este país afrontaría un déficit conjunto de 310.000 toneladas de alimentos este año, en comparación con las 259.000 toneladas del año pasado.

La escasez se debe principalmente a las condiciones meteorológicas desfavorables desde 2003, que han repercutido en las cosechas de maíz y de frijol.

Agravó esta carencia la baja producción de raíces y tubérculos tradicionales, como la mandioca, el ñame y las batatas.

Debido al aumento de 100% en los precios de los alimentos básicos desde agosto pasado, las familias vulnerables y pobres no han podido comprarlos y la crisis de alimentos está repercutiendo con fuerza en la situación nutricional, señalaron la FAO y el PMA.

En enero, los centros de alimentación suplementaria registraron el número más alto de admisiones desde hace tres años.

La escasez es particularmente aguda en las provincias del norte, el noreste y el centro, zonas tradicionalmente consideradas la cesta de alimentos de Burundi. En estas provincias las familias han tenido que recurrir a la venta del ganado y otros activos, incluyendo los techos de sus casas, además de que han emigrado en busca de trabajo informal o de otras formas de alimentarse.

“Después de tantos años de guerra, las condiciones de vida de la mayoría de los burundianos son muy duras y esta sequía está ejerciendo más presión en un pueblo de por sí empobrecido”, comentó Zlatan Milisic, director del PMA en Burundi.

La emergencia alimentaria se ha agravado desde el inicio de la guerra, en 1993. La economía se ha debilitado mucho, con una inflación muy elevada y una gran devaluación de la moneda nacional. Las carreteras y otras partes clave de la infraestructura han sufrido daños o están destruidas. La inseguridad impide a la población desplazarse e impone serias limitaciones a la agricultura.

Según el estudio del PMA sobre la seguridad alimentaria, realizado en 2004, el 16% del total de la población de Burundi, de 7,6 millones de personas, padece de escasez crónica de alimentos, y el 68% vive al borde de dicha escasez.

Para afrontar la crisis de alimentos y atender las necesidades específicas de las personas más vulnerables, el PMA, la FAO y otros organismos prevén distribuir toneladas de semillas, 150.000 azadones y 120.000 toneladas de alimentos a 369.000 familias, equivalentes a dos millones de personas.

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