Pobreza y hambre dificultan conservación de recursos marinos, advierte la FAO

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05 de mayo, 2004 — La defensa de los océanos es posible sólo si se afrontan adecuadamente los difusos problemas de la pobreza, el hambre y el subdesarrollo, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en el IV Congreso Mundial de Pesca, celebrado en Vancouver, Canadá.

Unos 1.500 delegados procedentes de ochenta países participan en el evento que se clausurará mañana 6 de mayo.

“Millones de personas dependen de la pesca para su sustento y empleo, sobre todo en los países más pobres”, dijo Kevern Cochrane, experto de la FAO.

“La puesta en práctica de medidas más estrictas de conservación y técnicas de pesca más sostenibles en esas zonas supone hacer frente a las causas profundas de la pobreza y la inseguridad alimentaria”, agregó.

Allí donde las personas dependen en gran medida de la pesca y los recursos pesqueros para su sustento, su forma de vida o ambos, cualquier supuesta amenaza al acceso a esos recursos, como las medidas más estrictas de conservación, encontrará resistencia.

En el caso de muchos países en desarrollo, donde no hay redes de seguridad social ni fuentes alternativas de sustento, las reacciones serán aún más exasperadas y aumentarán justificadamente el sentido de la inseguridad y el deseo de dejar las cosas como están, explicó Cochrane.

Las cifras de la FAO muestran que los ingresos netos del comercio pesquero (exportaciones menos importaciones) obtenidos por los países en desarrollo alcanzaron recientemente los 17.700 millones de dólares, una cifra más alta que la correspondiente a sus exportaciones de té, arroz, cacao y café juntas.

Sin embargo, según las estadísticas de Naciones Unidas y FAO, 1.200 millones de personas en todo el mundo sobreviven con un dólar al día, mientras que 842 millones carecen de lo suficiente para comer cada día, la mayor parte de ellas en los países en desarrollo.

A nivel global, 25% de las reservas marinas más importantes están poco o moderadamente explotadas. El 47% está completamente explotado y, por tanto, sus capturas están a punto de alcanzar (o ya han alcanzado) el tope máximo sostenible. Otro 18% de las reservas o grupos de especies están explotados en demasía, y el 10% de los bancos están significativamente diezmados o se están recuperando de la sobreexplotación.

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