Relator especial alerta sobre riesgos producidos por desechos médicos

Calin Georgescu,

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14 de septiembre, 2011 — La comunidad internacional ignora el problema cada vez mayor de los desechos médicos pese a que constituyen una amenaza para la salud de millones de personas y para el medio ambiente.


Así lo afirmó hoy en un informe al Consejo de Derechos Humanos el relator especial sobre los efectos nocivos de los desechos tóxicos y peligrosos, Calin Georgescu.

El experto señaló que una cuarta parte de la basura de hospitales, clínicas, laboratorios, bancos de sangre y morgues es peligrosa, por lo que urgió a que se regule su gestión y eliminación.

“El desarrollo de un marco legal internacional que proteja la salud humana y el medio ambiente de los efectos adversos de la gestión y desecho inadecuados de la basura médica peligrosa, y el reemplazo de la incineración como método de desecho”, fue una de sus recomendaciones.

Indicó que pocos países tienen reglamentos para el manejo y desecho de la basura médica que puede causar infecciones, exponer a la gente a radioactividad o a sufrir heridas con agujas de jeringas usadas.

Por lo general, en los países en desarrollo estos desechos se mezclan con la basura doméstica ordinaria y terminan en basureros municipales, se vierten ilegalmente en algún lugar, se queman, se envían ilegalmente a otros países o terminan en ríos y otros cuerpos de agua, agregó Georgescu.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los países industrializados producen un promedio anual de 6 kilogramos de desechos médicos por habitante, mientras que las naciones en desarrollo generan 3 kilogramos.

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