Julio, mes negro para la ayuda humanitaria mundial, dice Egeland

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10 de agosto, 2006 — La violencia en el Oriente Medio y las muertes de voluntarios en Sri Lanka, Darfur y el Líbano conforman un panorama que hizo del mes de julio “uno de los peores en la historia para la seguridad de los trabajadores humanitarios”, dijo hoy Jan Egeland, Secretario General Adjunto de la ONU.

Decenas de trabajadores ocupados en la asistencia a las personas afectadas por la violencia han sido asesinados en julio, dijo Egeland, quien dirige la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, en una rueda de prensa en Ginebra.

En Sri Lanka perdieron la vida 17 voluntarios de la organización no gubernamental francesa Acción Contra el Hambre; otros nueve murieron en Darfur, al sur de Sudán y un número indeterminado de funcionarios de la ONU y voluntarios de ONGs han caído en el Líbano.

A pesar del cese del fuego alcanzado por el Gobierno de Sudán, una facción del rebelde Ejército para la Liberación de Sudán, “la situación en Darfur está yendo de muy mala a catastrófica”, dijo Egeland.

El Líbano es “uno de los peores lugares del mundo en términos de acceso”, agregó.

Denunció que unas 200.000 personas se encuentran abandonadas a su suerte en ese país, por falta de garantías de seguridad desde ambos bandos, y por la masiva destrucción de la infraestructura por parte de la aviación israelí, que mantiene un bloqueo total sobre el sur del país.

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