OIT reporta 100.000 muertes anuales de trabajadores expuestos a asbestos

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06 de enero, 2006 — La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló hoy que unas 100.000 personas mueren cada año a causa de trabajos vinculados a la exposición al asbesto.

De acuerdo con las previsiones de la OIT, el cáncer ocasionado por el asbesto provocará la muerte de al menos 15.000 personas en los próximos cinco años en Japón, y de más de 100.000 personas en Francia en los próximos 20 ó 25 años.

En Estados Unidos, desde los años 70 han sido presentadas cientos de miles de denuncias por muertes, cáncer y problemas de salud relacionados con la exposición al asbesto, causando la bancarrota de numerosas compañías.

Las fibras de asbesto son transportadas por el aire, son diminutas y se respiran con facilidad. Su resistencia a los solventes químicos permite que perduren en el tiempo, quizás indefinidamente cuando se instalan en los pulmones. Sus efectos dañinos se evidencian sólo después de décadas de permanecer en estado latente.

“En términos generales el asbesto puede producir dos tipos de lesiones en los seres humanos: asbestosis pulmonar, un espesamiento de la estructura alveolar de los pulmones o en su mucosa pleural, y cáncer de los pulmones o la laringe, incluyendo mesotelioma, el más maligno de los tumores causados por el trabajo”, explicó Jukka Takala, director del Programa de Seguridad y Salud en el Trabajo de la OIT.

Aunque el uso y la producción de asbesto fue prohibida por la Unión Europea de 15 miembros, y de que los nuevos países miembros seguirán esta disposición, el hecho de que esta sustancia pueda seguir siendo una amenaza debido a su capacidad para permanecer en estado latente explica por qué el tema ocupa aún los primeros lugares de la agenda política de muchos países industrializados.

En octubre de 2005, un informe del Senado francés acusó al gobierno de no dar respuesta adecuada al problema de la contaminación por asbesto en el país, que tiene como consecuencia un aumento de las muertes por cáncer atribuidas a este compuesto.

“El asbesto es una de las más importantes, o quizás la más importante, causa de muertes relacionadas con el trabajo, y se está convirtiendo en el mayor desafío a las políticas de salud en el mundo”, comentó Takala.

En los países en desarrollo, el uso de asbestos aumentó en las últimas tres décadas del siglo XX, mientras que Estados Unidos y otros países industrializados estaban abandonando el uso de la sustancia.

“Trasladar el riego a otros lugares no es coherente con una globalización justa que ofrece oportunidades para todos. Extender la prohibición de asbesto a todos los países del mundo, es un reto difícil, pero importante. Para alcanzar este objetivo, la comunidad internacional debe proveer conocimientos y asistencia para ayudar a enfrentar las medidas de reestructuración necesarias, crear puestos de trabajo alternativos y promover el uso de sustitutos del asbesto en todo el mundo”, concluyó Takala.

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