FAO subraya necesidad de invertir en agua, agricultura y ecosistemas para reducir hambre y pobreza

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31 de enero, 2005 — Es esencial invertir en agricultura y ecosistemas en los países pobres a fin de reducir a la mitad el número de personas con hambre para el año 2015, advirtió hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Durante la conferencia internacional organizada en La Haya por la FAO y los Países Bajos sobre Agua para Alimentos y Ecosistemas, David Harcharik, director general adjunto de la Organización, recalcó que urgen grandes inversiones en agricultura de secano y de riego para producir “más por cada gota” en los países que sufren hambre y desnutrición.

Según los cálculos más recientes de la FAO, unos 852 millones de personas en el mundo sufrían de hambre crónica y desnutrición en el periodo 2000-2002.

Más de 30 ministros y unos 500 delegados de 140 países asisten a esta reunión, que empezó hoy y durará hasta el viernes.

“El agua, los alimentos y los ecosistemas son tres aspectos de nuestro bienestar mundial tan íntimamente unidos que se han vuelto decisivos para los medios de subsistencia, el desarrollo sostenible y la estabilidad política”, señaló Harcharik.

Las inversiones destinadas a incrementar la productividad del agua en los productos básicos o en los cultivos de elevado valor comercial no deberían degradar irreparablemente los valiosos recursos hídricos y sus ecosistemas, agregó.

Explicó que las inversiones también deberían tomar en cuenta los ecosistemas excepcionales y complejos, cruciales para la biodiversidad, la pesca, el turismo, la agricultura, la ganadería y los productos forestales.

Es necesario dirigir las inversiones en agricultura hacia una “diversificación mayor y con valor añadido, bien adaptada a los límites locales de los recursos”, puntualizó el funcionario.

Recordó que la agricultura y los ecosistemas son los principales consumidores del agua dulce del planeta, y subrayó que está aumentando la competencia entre ambos sectores por los recursos hídricos, que a menudo son escasos.

“Será decisivo conciliar estas exigencias contrapuestas planteadas a nuestro legado de recursos naturales y lograr un equilibrio entre los ecosistemas y la producción agrícola en las cuencas hidrográficas”, concluyó Harcharik.

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