En su primer aniversario, países evalúan la declaración de la ONU para los refugiados y migrantes

Refugiados sursudaneses en Uganda. Foto de archivo: ONU/Mark Garten

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20 de septiembre, 2017 — Un año después de la adopción de la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes y en un momento en que el número de desplazados todavía alcanza niveles récord, la ONU apeló hoy a los gobiernos a asegurarse de que los nuevos pactos mundiales en negociación sean sólidos y den prioridad a los derechos de las personas.

En un evento paralelo al debate general de la Asamblea General, el Secretario General de la ONU describió la declaración como un hito en sus esfuerzos por encontrar soluciones compasivas y solidarias a los desafíos que afrontan los migrantes y refugiados.

El evento se organizó para dar seguimiento a los dos pactos mundiales que deben adoptarse antes de 2018 y que según António Guterres ayudarán a encontrar maneras más igualitarias para compartir la responsabilidad en la acogida de los refugiados.

Louise Arbour, nombrada por el Secretario General para trabajar con los gobiernos en esta cuestión, señaló que para gestionar mejor la movilidad humana es imprescindible que los pactos sean sólidos, cuenten con el apoyo de los Estados miembros y se centren en las necesidades de los más vulnerables.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, advirtió que la severidad de las crisis mundiales de refugiados que llevaron a la adopción de la Declaración hace un año no ha disminuido. “La necesidad de protección internacional para quienes huyen en busca de un refugio seguro es más urgente que nunca”, dijo.

Grandi señaló que las causas de las oleadas de refugiados y los catalizadores de la migración irregular están a menudo interrelacionadas.

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