La pobreza y la marginalización, y no la religión, llevan a los jóvenes africanos al extremismo

Miembros de Boko Haram son detenidos en Maiduguri, Nigeria. Foto: Aminu Abukakar/IRIN

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07 de septiembre, 2017 — La pobreza, la marginalización y el mal gobierno, y no la ideología religiosa, son las principales causas de que jóvenes africanos se unan a grupos extremistas, asegura un nuevo estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En base a entrevistas con 495 reclutas voluntarios de organizaciones extremistas como Al-Shabaab y Boko Haram, el informe del PNUD asegura además que la violencia y el abuso de poder son los motivos claves para que los jóvenes tomen la decisión final de unirse a estos grupos.

El estudio, presentado este jueves en la sede de la ONU en Nueva York, encontró que contrario a lo que se piensa, aquellos con mayor alfabetización religiosa son menos propensos a recurrir al extremismo.
Para el PNUD este informe representa una alarma de que la vulnerabilidad de África al extremismo violento se está profundizando y que depende de los Estados prestar servicios a sus ciudadanos y respetar sus derechos humanos para apaciguar esta situación.

“El reporte ilustra que donde el contrato social es débil, donde la confianza de los ciudadanos en las instituciones es limitada, donde la relación dentro y entre comunidades está fracturada, la resistencia al extremismo es baja. Esto requiere establecer una forma de gobernanza que sea inclusiva y participativa, especialmente a nivel comunitario”, declaró Abdoulaye Mar Dieye, el director del PNUD para África.

Dieye, agregó que más de la mitad de la población en África que vive fuera de las ciudades está por debajo de la línea es pobreza y muchos jóvenes están desempleados por lo que hay una necesidad urgente de enfrentar los desafíos de seguridad de la región con un enfoque de desarrollo a través del fortalecimiento de instituciones y la creación de un camino hacia el empoderamiento económico.

Entre 2011 y 2016, al menos 33.000 personas en África han muerto a causa de ataques de extremistas violentos . Solamente las operaciones de Boko Haram se han cobrado la vida de 17.000 y desplazado a 2.8 millones de personas en el Lago Chad. El extremismo ha afectado el turismo y la inversión extranjera de países como Kenya y Nigeria.

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