31 de mayo, 2017 — El paso del ciclón Mora por el sureste de Bangladesh afectó a cientos de miles de refugiados rohingya que viven en campamentos y asentamientos provisionales, pero no se registraron fallecimientos gracias a la coordinación entre la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y las autoridades locales.
Antes de la llegada del ciclón, ACNUR preparó escuelas y otros edificios comunitarios que sirvieron para dar cobijo a los refugiados.
Gracias a esas medidas solo se reportaron 20 heridos.
Las primeras estimaciones de daños indican que alrededor de un 20% de los hogares fueron destruidos por completo y el resto sufrió desperfectos de diversa magnitud.
ACNUR colabora en las tareas de reconstrucción con la distribución de láminas de plástico que sirven como albergues provisionales y trasladó temporalmente a sitios más seguros a los refugiados con necesidades específicas como niños, mujeres embarazadas, ancianos y discapacitados.
Ante la falta de provisiones entre las comunidades afectadas, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) empezó a repartir galletas de alto valor energético.