Agenda para la Humanidad: Cinco medidas que el mundo precisa tomar

Este niño es uno de los miles de iraquíes que huyeron de la violencia del ISIS a la región alta del norte de Kurdistán en el invierno de 2014 sin llevar nada más que la ropa que traían puesta. Desde que llegaron a esa zona dependen por completo de las agencias humanitarias. Foto: OCHA/Iason Athanasiadis

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24 de marzo, 2016 — Desde la Segunda Guerra Mundial no se registraban necesidades humanitarias tan grandes como las actuales. Crisis como la de Siria, sequías como la de Etiopía y conflictos como el de Sudán o la violencia en la cuenca del Lago Chad han devastado la vida de más de 125 millones de personas, dejándolas en una situación desesperada que requiere asistencia y protección.

Inspirado por su propia experiencia en la guerra y consciente de que los retos de hoy traspasan las fronteras y rebasan las capacidades individuales de respuesta de países y organizaciones, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, convocó la primera Cumbre Humanitaria Mundial, a celebrarse el 23 y 24 de mayo en Estambul, Turquía.

La Cumbre es la culminación de tres años de consultas con más de 23.000 personas en 150 países y ofrecerá una oportunidad para que los líderes de gobiernos, organizaciones de ayuda, comunidades, sector privado y academia se unan y comprometan a tomar medidas que prevengan y pongan fin al sufrimiento, además de reducir el impacto de crisis futuras y de transformar los sistemas de financiamiento para salvar vidas.

Con miras a la Cumbre, el Secretario General presentó la Agenda para la Humanidad, en la que distingue cinco áreas que demandan una acción colectiva para tomar las medidas e implementar los cambios que el mundo precisa.

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Primera responsabilidad: Prevenir y poner fin a los conflictos


Nada cambiará para los millones de niños, mujeres y hombres atrapados en situaciones de crisis a menos que los líderes políticos muestren la voluntad de evitar y prevenir esos escenarios. Los dirigentes mundiales, incluidos los integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, deben actuar con compasión y valentía a la hora de tomar decisiones colectivas. Necesitan analizar los riesgos de conflicto y reaccionar a tiempo para salirles al paso. Tienen que usar sus capacidades políticas, económicas y de todo tipo para prevenir conflictos y encontrar soluciones. También deben dejar de lado sus divisiones para invertir en sociedades pacíficas e inclusivas.



Situación

  • El número de grandes guerras civiles pasó de 4 en 2007 a 11 en 2014
  • Esas guerras civiles se han internacionalizado
  • Según algunas estimaciones, el costo económico y financiero de la violencia en 2014 fue de 14,3 billones de dólares, el 13,4% de la economia mundial
  • Entre 2012 y 2014, el número de fuerzas de mantenimiento de la paz ajenas a la ONU aumentó en un 60%
  • El costo humano es mucho más abrumador 

Recomendaciones

  • Crear un lidezgo político para prevenir y poner fin a los conflictos
  • Intervenir en las etapas tempranas e invertir en análisis de riesgo
  • Seguir colaborando e invertir en la estabilidad
  • Fraguar una unidad política para prevenir las crisis y no sólo gestionarlas
  • Idear soluciones con las personas y para las personas


La ONU adopta una nueva mentalidad para alcanzar la paz

En el marco de la prevención de los conflictos, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General aprobaron el pasado 27 de abril una histórica resolución que replantea la arquitectura sobre el mantenimiento de la paz al destacar la importancia de prevenir las guerras atacando sus orígenes. La paz ha de basarse ahora en el desarrollo y el bienestar general, una de las recomendaciones que se incluyen en el informe del Secretario General para la Cumbre Humanitaria Mundial.


México fue uno de los países que contribuyeron a la concepción de este nuevo enfoque. Su embajador ante las Naciones Unidas, Juan José Gómez Camacho, explicó a Radio ONU el significado de esta resolución.




Cuando la paz y la seguridad no existen

Un ejemplo de lo que ocurre cuando la seguridad y la paz no existen nos lo da Abu Mohamed, un ex ingeniero, que recientemente mostró al personal de la ONU su casa destruida en Sana´a, la capital de Yemen. Cuando se le preguntó cuál era su mayor necesidad, respondió: “La seguridad. Es lo único que necesitamos. Seguridad y protección, lo demás no es importante.”



“Imagine a su hijo frente a usted. Tiene hambre y usted no tiene nada para alimentarlos. Está asustado y usted no puede protegerlo. La gente de Yemen necesita ayuda desesperadamente. Necesita que el mundo le haga caso y necesita que la comunidad internacional detenga este conflicto.” Foto: OCHA/Charlotte Cans




Segunda responsabilidad: Respetar las reglas de la guerra


A menos que las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos se monitoreen y respeten, y que quienes las violen rindan cuentas cada vez que lo hagan, los civiles seguirán siendo la vasta mayoría de los muertos en los conflictos, y los hospitales, escuelas y casas continuarán siendo destruidas. Además, los civiles permanecerán atrapados entre las partes enfrentadas y los trabajadores de ayuda seguirán sin poder llegar hasta ellos y arriesgándose cuando intenten hacerlo.



Situación

  • La barbarie de los conflictos armados contemporáneos y la total falta de respecto a las normas fundamentales del derecho internacional humantiario amenazan pulverizar 150 años de logros y retrotraernos a un época de guerra sin cuartel
  • Una estadística aterradora es que el 92% de los muertos y heridos por el uso de armas explosivas en zonas pobladas son civiles
  • En 2014, el 80% de las víctimas registradas de minas terrestres y restos explosivos de guerra eran civiles, con una tasa de incidencia de 10 personas por día
  • En 2014, casi 60 millones de personas habían sido desplazadas por la fuerza dentro de su país o a través de las fronteras
  • Toda esta violencia está directamente alimentada por las transferencias irresponsables e ilícitas de armas 

Recomendaciones

  • Respetar y proteger a la población civil y los bienes de carácter civil durante las hostilidades
  • Garantizar el pleno acceso a las misiones médicas y humanitarias y su protección
  • Denunciar las violaciones del derecho internacional humanitario
  • Adoptar medidas concretas para mejorar el cumplimiento y la rendición de cuentas

  • Cumplir el espíritu del tratado sobre el Comercio de Armas evaluando la probabilidad de que las armas convencionales se utilicen para cometer violaciones graves de los derechos humanos


Protegiéndonos de las armas de destrucción masiva

La resolución 1540 es la principal arma que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha desplegado para proteger a los civiles y evitar que las armas de destrucción masiva caigan en manos de terroristas. Este tipo de armas no pueden usarse contra los civiles y debe evitarse su comercio cuando puedan usarse para cometerse violaciones graves de los derechos humanos.





Víctimas de los bombardeos indiscriminados

Gennadjy, un minero retirado, nos cuenta cómo su mujer murió durante ataque en Ucrania.



“Estábamos afuera, haciendo cola para recibir pan. Mi esposa estaba detrás de mí. Todo fue muy rápido e inesperado. Sólo oí que dos cosas pasaban a mi lado, como un silbido. Conocía su voz muy bien, estuvimos casados 29 años. Su nombre era Milatovana. Dios bendiga su alma. Pensábamos que íbamos a celebrar nuestro trigésimo aniversario este año, pero no lo haremos.” Foto: OCHA/PAX/Dirk-Jan Visser





Tercera responsabilidad: No dejar a nadie atrás


Imagine ser una de las personas más vulnerables del mundo. Haber sido desplazado por la fuerza o porque la sequía ha matado sus cosechas por quinto año consecutivo. Ser apátrida o perseguido a causa de su raza, religión o nacionalidad. Ahora imagine que el mundo dice que ninguna de esas personas quedará atrás, que los más pobres serán incluidos en los programas de desarrollo, que los líderes mundiales trabajarán para reducir a la mitad el desplazamiento, que las mujeres y las niñas serán empoderadas y protegidas, y que todos los niños podrán ir a la escuela, independientemente de que vivan en zonas de conflicto o sean desplazados. Todo esto podría ser realidad si los líderes se rigieran por estos compromisos.



Situación

  • En 2014, se calculó que la duración media del desplazamiento debido a la guerra y la persecución era de 17 años
  • Las pautas de los desplazamientos han cambiado. Más de los 19,5 millones de refugiados y los 38 millones de los desplazados internos vive fuera de campamentos, en las ciudades o en asentamientos informales
  • Durante los últimos 15 años, el número de migrantes internacionales ha aumentado de 173 millones a 244 millones de personas
  • Al menos 10 millones de personas en todo el mundo son apátridas
  • Las mujeres y las niñas pueden sufrir multiples formas de discriminación en una crisis si son personas desplazadas, migrantes, miembros de una minoría étnica, madres solteras, apátridas o personas con discapacidad

Recomendaciones

  • Defender un plan mundial para reducir el desplazamiento interno de forma digna y segura por lo menos en un 50%

  • Proporcionar apoyo político y financiero internacional adecuado a largo plazo y previsible a los países y las comunidades de acogida, cuando es necesario, entre otras cosas en concepto de vivienda, empleo, educación y acceso a la atención de salud y otros servicios públicos vitales
  • Acordar una respuesta integral a la movilidad humana, sobre la base de alianzas entre los Estados, las organizaciones internacionales, las autoridades locales, el sector privado y la sociedad civil

  • Acabar con la apatridia en el próximo decenio

  • Aplicar políticas y programas orientados a la participación plena e igual de las mujeres y las niñas en los procesos de adopción de decisiones a todos los niveles y dotarlos de recursos suficientes


Alcanzar la paz implica contar con políticas públicas para reintegrar en la sociedad a los desplazados


Un ejemplo de cómo cumplir con esta responsabilidad, lo mostraba recientemente Martin Gottwald, representante del Alto Comisionado para los Refugiados en Colombia, quien explicó a Radio ONU que alcanzar la paz requiere ir más allá de la aprobación de una ley de víctimas e implica contar con políticas públicas para reintegrar en la sociedad a los desplazados internos, así como a las personas que huyeron al exterior y ahora regresan.




La solidaridad como herramienta de ayuda universal

El doctor Bishal Dhakal entró en acción a pocas horas del terremoto del 25 de abril de 2015 en Nepal, convirtiéndose en el primer médico nepalí en llegar al poblado de Barpak, en Gorkha, el epicentro del sismo. Lleva en la sangre la respuesta a las emergencias. Dos días después del terremoto ya había reclutado a diez voluntarios, cinco días más tarde, contaba con 2.000. Recolectar fondos no es el punto fuerte del doctor Dhakal, así que enlistó a algunos amigos empresarios para hacerlo. Mientras que él seguía atendiendo a las comunidades afectadas, sus amigos negociantes ayudaron a recaudar 1,6 millones de dólares en bienes y servicios.



“Esto es el voluntariado civil. Se trata de conectar los puntos.” Foto cortesía del doctor Dr. Bishal Dhakal




Cuarta responsabilidad: Trabajar con un enfoque diferente para poner fin a las necesidades


Los desastres naturales súbitos nos tomarán por sorpresa, pero muchas de las crisis que debemos atender son predecibles. Imagine trabajar con comunidades en riesgo y actores que las ayuden a prepararse para ser menos vulnerables cuando las crisis se presenten. Imagine que no sólo recopilamos mejor información sobre los riesgos, sino que también actuamos oportunamente al respecto. Con este enfoque podríamos reducir los riesgos y vulnerabilidades a escala global.



Situación

  • Casi 1400 millones de personas viven en situación de fragilidad y se prevé que esa población aumente a 1900 en el 2030
  • Las futuras pérdidas anuales a causa de los desastres naturales se estiman en 314 000 millones de dólares en las zonas afectadas
  • Se estima que en los 40 últimos años, la población urbana en situación de ingresos bajos y fragilidad ha aumentado en un 326%
  • En 2014, más de 800 millones de personas vivían en asentamientos informales y residían en terrenos expuestos a peligros y sin infraestructuras de protección adecuada, una vivienda digna o acceso a servicios básicos
  • Millones de personas están atrapadas por su dependencia de la ayuda a corto plazo, que los mantiene con vida pero no basta para garantizar su seguridad, su dignidad y su capacidad para prosperar y ser autosuficientes a largo plazo

Recomendaciones


  • Cambiar la vida de las personas, desde proporcionar ayuda hasta poner fin a la necesidad
  • Anticiparse a las crisis en lugar de esperarlas. Invertir en el análisis de los datos y los riesgos, aceptar los riesgos, asumirlos y enfrentarlos

  • Lograr resultados colectivos: superar las divisiones entre las actividades humanitarias y de desarrollo
  • Permitir y facilitar la respuesta de emergencia y el acceso a las personas a la asistencia imprescindible para la vida
  • Intentar que los resultados colectivos, tengan un efecto positivo en los indicadores nacionales generales de adelanto hacia la Agenda 2030 y que los planes multianuales sean plazos para el logro de estrategias nacionales de desarrollo, de acuerdo con esa Agenda


Los alcaldes latinoamericanos luchan para prevenir los desastres


Un ejemplo de cómo se pueden prevenir los desastres es la Campaña Mundial de Ciudades Resilientes, una iniciativa de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), que recientemente celebró una reunión en Panamá, donde se mostraron distintas experiencias de buenas prácticas sobre la construcción de ciudades resilientes, urbes capaces de hacer frente a las adversidades del clima externo.





El cambio climático está teniendo un impacto sobre millones de personas

Los impactos del cambio climático aumentan para millones de personas en las zonas rurales de Vietnam, algunas veces trágicamente. Las mujeres del campo en particular pagan un precio muy alto por los cambios de los patrones meteorológicos.




Ranh Nguyen, una granjera de 35 años, explica como afecta el cambio climático a su comunidad: “Las condiciones del tiempo son cada vez más extremas y erráticas. Tormentas, lluvias torrenciales e inundaciones destruyen el campo y las casas, y matan a los animales y a la gente todos los años.”


Ranh y sus vecinas se unieron al Sindicato de Mujeres y trabajan con ONU Mujeres para fortalecer el papel de ese colectivo en la reducción de riesgos de desastres y en la gestión de siniestros. “El año pasado…nos preparamos mejor y preparamos mejor a nuestras familias y aldea antes de que viniera la tormenta… Gracias a la buena preparación y a los mapas detallados que hicimos en las reuniones antes de cada tempestad, nadie en el pueblo murió ni resultó herido de gravedad durante la temporada de tormentas del año pasado. Las cosechas, las aves y el ganado se salvaron también”, dijo Ranh. Foto: ONU Mujeres




Quinta responsabilidad: Invertir en la humanidad


Si de verdad queremos actuar con respecto a nuestra responsabilidad con la gente vulnerable, necesitamos invertir en ella tanto política como financieramente. Esto significa aumentar los fondos no sólo para las respuestas, sino para la reducción de riesgos y la preparación, para la resolución de los conflictos prolongados y la construcción de la paz. Quiere decir impulsar las respuestas locales por medio de un mayor financiamiento a las ONG nacionales y a los fondos compartidos. Significa dejar de bloquear inversiones cruciales, como los flujos de remesas. Y quiere decir ser más creativos para conseguir recursos, utilizar créditos, subvenciones, bonos y mecanismos aseguradores; trabajar con bancos de inversión, compañías de tarjetas de crédito y mecanismos islámicos de financiamiento social, así como con donantes. Hace falta que los donantes sean más flexibles en la manera en que financian las crisis, y que las agencias de ayuda sean más eficientes y transparentes en cuanto a su forma de gastar el dinero.



Situación

  • En 2014, solamente el 0,2% de la financiación internacional para fines humanitarios se entregó directamente a organizaciones no gubernamentales locales y nacionales
  • Las cifras para 2014 indican que solo se invirtió el 0,4% de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en la prevención de desastres y la preparación para casos de desastre
  • Desde 2044, las necesidades de financiación para los llamamientos humanitarios se han multiplicado por seis, pasando de los 3400 millones de dólares a los 19 500 en 2015
  • Estas necesidades, ahora más altas que nunca, han corrido parejas con niveles de generosidad sin precedente, y sin embargo esta generosidad nunca antes había sido tan insuficiente, ya que el déficit ha ido aumentando hasta alcanzar un desconcertante 47% (9300 millones de dólarees) en 2015
  • En una economía de 78 billones de dólares, este déficit no solo debe cerrarse, sino que ha de ser nuestra responsabilidad compartida y nuestro imperativo moral

Recomendaciones

  • Invertir en humanidad, lo que supone invertir en las capacidades locales, los riesgos y la estabilidad
  • Financiar resultados, no etapas: pasar de la entrega de fondos a la financiación

  • Incretmentar la cobertura de los llamamientos humanatarios interinstitucionales hasta una media mínima anual del 75% para el 2018

  • Ampliar el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de quinentos millones de dólares a mil millones para el 2018
  • Cumplir los compromisos de destinar el 0,7% del producto interno bruto a la Ayuda Oficial al Desarrollo


Los guna, una historia de éxito en la lucha contra el hambre


Con la asistencia de la FAO, los guna, un pueblo indígena autónomo, en Panamá, están logrando mejores rendimientos en los cultivos y en la comercialización de sus productos.




Bombas de agua con energía solar

Otro ejemplo de cómo se puede cambiar la vida de las personas nos lo trae este proyecto financiado por el Fondo de Sudán administrado por OCHA.



«Las nuevas bombas de agua operadas con energía solar han cambiado nuestras vidas», dijo Al Tayeb Idris, maestra e integrante del comité de administración del agua en Azerni, en la región sudanesa de Darfur Occidental. «Ahora contamos con agua diario. Antes, con el sistema motorizado, caro y poco fiable, podíamos considerarnos con suerte si el agua bombeaba dos veces a la semana. La falta de agua solía ser un punto de fricción que a menudo causaba violencia entre los residentes de Azerni y la población nómada», dijo Abdul Malik, el «Omda», o jefe de la aldea de Azerni. «Desde que usamos las bombas operadas con energía solar tenemos agua suficiente para compartir con los nómadas, lo que permite relaciones más armónicas.» Foto: OCHA Sudan





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