Antes de nuevas conversaciones, líderes humanitarios de la ONU piden un alto en el conflicto sirio

Una familia huye de un barrio azotado por la violencia en Ghouta, Siria, utilizando un carro para transportar sus pertenencias. Foto de archivo: UNICEF/Amer Al Shami

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26 de enero, 2016 — A tres días de que comience en Ginebra la nueva ronda de conversaciones sobre el conflicto sirio, las agencias humanitarias de Naciones Unidas unieron sus voces en un llamamiento para pedir a los beligerantes el fin de los combates y bombardeos para que puedan asistir a millones de civiles.

La ONU calcula que unos 13,5 millones de sirios se encuentran en una situación desesperada. Sin embargo, la incesante violencia dificulta el trabajo de los cooperantes. Por ejemplo, en las zonas más remotas hay unos 4,5 millones de personas que no tienen acceso a ningún tipo de ayuda.

Por eso, las agencias están pidiendo pausas humanitarias. En una conferencia de prensa en Ginebra, Yacoub El Hillo, el coordinador humanitario de la ONU para Siria, aseguró que la urgencia es inmensa.

“El 67 por ciento de la población siria vive en la pobreza, donde los servicios son interrumpidos a diario, donde las escuelas son bombardeadas todos los días, donde no se están administrando vacunas. La gente se está marchando pero no sólo por la inseguridad sino también por la ausencia de oportunidades, incluso de lugares donde la violencia no está a la orden del día. Eso supone un gran fracaso por parte de la comunidad internacional y deberíamos hacer algo al respecto”, dijo el coordinador.

La crisis siria es la más devastadora del mundo. La mitad de la población que vivía en Siria en 2010 ya no vive en sus casas. Unos 4,5 millones han buscado refugio en otros países.

Las agencias señalan que sólo quieren distribuir lo que consideran como “las necesidades más básicas para sobrevivir”, como agua, alimentos, ropa de invierno y vacunas contra enfermedades infantiles.

Siria es probablemente el lugar del mundo más peligroso para ser un niño, señaló Hanna Singer, representante de UNICEF en Oriente Medio y el Norte de África. Explicó que hay niños que están siendo asesinados en los parques infantiles, en sus aulas de clase. Los niveles de asistencia a la escuela se han precipitado y 50.000 maestros han sido asesinados o han huido del país.

Singer advirtió que Siria podría perder a toda una generación de jóvenes: “Un síntoma es que el número de niños involucrados en la guerra está aumentando. Al principio del conflicto, muchos niños eran reclutados como cocineros o recaderos pero ahora vemos a cada vez más niños más pequeños en primer línea, en puestos de control, llevando armas e incluso participando en los combates y las ejecuciones”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describió la escasez de medicamentos y un deterioro generalizado en los servicios. La mitad de los trabajadores de la salud han abandonado el país y el 60 por ciento de los hospitales han sido destruidos o cerrados.

La representante de la OMS en Siria, Elizabeth Hoff, aseguró que su principal problema es el acceso.

“El acceso al trabajo para los trabajadores sanitarios, el acceso a los centros de salud para los pacientes y el acceso a los puestos de control. A menudo bajo una lluvia de bombas y tiroteos tienen que intentar llegar a estas instalaciones para ser atendidos”, dijo Hoff.

De cara a las conversaciones, John Ging, director de operaciones para la Oficina de la ONU de Asuntos Humanitarios (OCHA), expresó su esperanza de que el conflicto sea resuelto en las próximas semanas.

“Lo que se está diciendo de que se trata de la mayor crisis humanitaria que afrontamos en el mundo hoy en día y por mucho tiempo no puede ser exagerado. Se trata del coste humano, de vidas humanas. Nos encontramos en un momento de esperanza en esta oscuridad, en esta desesperación de la realidad, del horror que los sirios han sufrido durante demasiado tiempo”, dijo Ging.

El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha asegurado que uno de los objetivos principales de las conversaciones de Ginebra será negociar un alto el fuego para permitir que las agencias humanitarias puedan hacer su trabajo.

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