Ban: los derechos humanos y el Estado de Derecho son vitales para el desarrollo

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon Foto archivo: ONU/Devra Berkowitz

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09 de junio, 2014 — El Secretario General de la ONU recordó hoy que la erradicación de la pobreza y el logro de la paz y del desarrollo sostenible no pueden alcanzarse sin el respeto a las garantías básicas.

En un evento de alto nivel de la Asamblea General relativo al rol de los derechos humanos y el Estado de Derecho en la próxima agenda de desarrollo post 2015, Ban Ki-moon pidió que se tengan en cuenta esos valores a medida que se diseña esa nueva hoja de ruta para el desarrollo.

“Aunque hemos alcanzado el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad, más de mil millones de personas siguen siendo extremadamente pobres. La desigualdad y la vulnerabilidad están aumentando tanto dentro de los países como entre naciones, y no tan sólo en términos de renta y riqueza”, destacó el Secretario General.

Ban explicó que la pobreza y la discriminación están asociadas al género, la raza, el origen étnico, la orientación sexual, y el estatus social.

En ese sentido, pidió a las naciones equilibrar las necesidades de las personas y el Planeta, al tiempo que se trabaja para erradicar la pobreza extrema y acabar con las desigualdades sociales y económicas.

El presidente de la Asamblea General, John Ashe, señaló por su parte que hay un reconocimiento unánime de que el respeto de los derechos humanos y el Estado de derecho ofrecen un entorno que facilita el desarrollo y viceversa.

Agregó que todo lo relacionado con esos principios “debe tenerse en cuenta a la hora de identificar las metas relevantes y los objetivos de la próxima agenda de desarrollo. Pero también tienen que ser una consecuencia” de esos objetivos.

Durante este lunes y el martes se debatirán desde diversas perspectivas la relación entre derechos humanos. Estado de derecho y desarrollo, y el presidente de la Asamblea General alentó a los participantes en las deliberaciones a tener siempre en mente que se trata “de un trabajo inacabado”.

A este respecto, recordó que muchos niños siguen pasando hambre y no tienen acceso a educación y que muchos jóvenes están sin empleo; que los derechos relacionados con la igualdad de género aún no se cumplen, así como los de otros muchos sectores de población marginada.

A la vez, muchos países siguen viviendo en el subdesarrollo, sujetos a desequilibrios constantes y reciben promesas vacías de sus socios desarrollados.






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