La ONU condenó el asesinato a pedradas de una mujer embarazada en Pakistán

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay Foto: ONU/Paulo Filgueiras

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28 de mayo, 2014 — La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, condenó hoy el asesinato “por honor” de una mujer embarazada de 25 años en Pakistán, que murió a manos de su propia familia.

Farzana Parveen fue atacada el martes con piedras y ladrillos por sus familiares cuando se disponía a entrar en el Tribunal Superior de Lahore para explicar que se casó de forma voluntaria con el hombre que había elegido.

Una veintena de familiares esperó a la joven y a su marido ante los juzgados y los atacaron antes de que pudieran entrar en el edificio.

El padre de la mujer, así como dos hermanos y un primo con el que estaba obligada a casarse figuran entre los agresores. Parveen murió en el hospital a consecuencia de las graves heridas que sufrió en la cabeza.

La familia había presentado una denuncia por secuestro ante la Corte y la mujer se disponía a declarar en el juzgado que había contraído matrimonio por su propia voluntad.

Navi Pillay recordó en un comunicado que cada año cientos de mujeres son asesinadas en Pakistán por su familia, al negarse a celebrar un matrimonio pactado o tras huir y casarse por amor.

También lamentó que en la mayoría de casos los autores de esos crímenes no rinden cuentas ante la justicia.

La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán registró el año pasado 869 crímenes de honor en ese país en los que las víctimas eran mujeres. En un informe explicó que la cifra es mucho más elevada ya que en muchas ocasiones se simula que se trata de accidentes.

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