Sudán: la ONU muy preocupada por la condena a muerte de una embarazada

Rupert Colville Foto: ONU

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16 de mayo, 2014 — La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos expresó hoy profunda preocupación por la condena a muerte, y a recibir un centenar de latigazos, de una embarazada a la que se acusó de adulterio y apostasía.

Meriam Ibrahim, de 27 años de edad, fue sentenciada el jueves por un tribunal de ese país, que le conminó a anular su matrimonio con un hombre que profesa la fe cristiana y a renunciar a esa religión, a lo que se negó.

“Estamos muy preocupados por el estado físico y mental de la señora Ibrahim, que está en el octavo mes de embarazo y también de su hijo de 20 meses, que está detenido con ella en una prisión para mujeres cerca de Kartum, supuestamente en condiciones muy duras”, señaló el portavoz de esa oficina, Rupert Colville, en conferencia de prensa en Ginebra.

Esta dependencia de la ONU urgió al gobierno sudanés a cumplir con sus obligaciones de acuerdo al derecho internacional en lo relativo a la protección del derecho de libertad de religión, que también ampara la Constitución de 2005 de ese país.

Colville manifestó que el gobierno sudanés debe garantizar los derechos de esta mujer y de su hijo y no privarles de libertad de una manera arbitraria y sin haber tenido un juicio justo ante un tribunal imparcial.

El portavoz recalcó que el adulterio no debe ser considerado como una ofensa criminal ni ser castigado con el encarcelamiento, castigos corporales o la pena de muerte.

También señaló que la criminalización y aplicación de la pena capital a relaciones consentidas entre adultos en privado, también viola un gran número de derechos y subrayó que el máximo castigo sólo puede aplicarse a crímenes graves y tras un juicio con todas las garantías.




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