Burundi: la ONU preocupada por posibles restricciones de libertades políticas

Jóvenes afiliados al partido gobernante en Burundi Foto archiv: IRIN/Desire Nimubona

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10 de abril, 2014 — La ONU expresó hoy preocupación sobre los resultados que podrían traer a Burundi enmiendas a la Constitución que implicarían posibles restricciones a las libertades políticas y violaciones de los derechos humanos.

A tenor de esas propuestas, en los últimos días se han reportado casos de violencia política por el ala juvenil del partido en el poder, el CNDD-FDD.

El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, señaló en conferencia de prensa que tanto en el Consejo de Seguridad, como en conversaciones directas con representantes de gobierno de ese país africano y de Estados vecinos, Ban Ki-moon ha llamado la atención sobre las restricciones a las libertades políticas que se proponen.

El Asesor Especial del Secretario General para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, ha viajado este jueves a la capital, Buyumbura, donde transmitirá esas preocupaciones a las autoridades, dijo Dujarric.

“Queremos subrayar que si no se toman medidas y ocurren graves violaciones de derechos humanos, los responsables de manipular a la juventud afiliada a los partidos políticos y de instigar la violencia, quedarán sujetos a procesos penales ante tribunales internacionales”, subrayó el portavoz.

Dujarric afirmó que, tomando en cuenta el pasado de Burundi, la ONU confía en que sus autoridades afrontarán la situación y advirtió que la violencia política puede desencadenar el miedo de la población y dar lugar a actos de violencia de grandes proporciones.

Añadió que con elecciones presidenciales previstas para 2015, la ONU espera en Burundi la adopción de medidas que demuestren un compromiso genuino con el pluralismo político y la democracia.

La presidenta de turno del Consejo de Seguridad, la representante de Nigeria Joy Ogwu, divulgó por su parte una declaración a la prensa en la que se expresa la preocupación de los quince miembros de ese órgano por las tensiones políticas en Burundi y las continúas restricciones a la información y a las libertades civiles.

El Consejo condenó el uso de la violencia y urgió a las autoridades a poner fin a la impunidad, al tiempo que pidió a las formaciones políticas que rechacen de forma pública cualquier incitación al odio o a las agresiones a rivales.

Los miembros del Consejo animaron al gobierno a hacer más esfuerzos para mejorar el diálogo entre los partidos políticos y otros actores y a seguir avanzando hacia la paz, la estabilidad y el desarrollo, con la colaboración del sistema de Naciones Unidas y la comunidad internacional.



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