Pillay pide abolir la pena de muerte, que aún aplican una veintena de Estados

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay Foto: UN Photo/Jean-Marc Ferré

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05 de marzo, 2014 — La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, deploró hoy que en una veintena de naciones todavía se ejecute a las personas, con frecuencia en violación directa de lo que establecen las leyes internacionales.

En la actualidad 160 países han abolido la pena de muerte, impuesto una moratoria o han dejado de aplicar ese máximo castigo. Pakistán, los Emiratos Árabes Unidos y el estado de Washington, en los Estados Unidos, son los lugares en que se ha decidido más recientemente establecer un aplazamiento o suspender ese tipo de ejecuciones.

En un panel de alto nivel sobre el tema, celebrado hoy en Ginebra, la Alta Comisionada señaló que acogía con beneplácito esos avances, y citó tres razones por las cuales se debería promover la abolición universal de esa pena capital.

En primer término, afirmó, contraviene el derecho a la vida. Éste no puede ser negado por la sed de venganza, enfatizó Pillay.

“La segunda razón para su abolición es una cuestión de finalidad. Aún los países más desarrollados, con sistemas legales robustos y eficientes, con múltiples salvaguardias judiciales, han condenado a muerte a individuos que posteriormente resultaron inocentes. Donde sea que la pena de muerte es implementada existe un alto riesgo de que se ejecute a una persona por un crimen que no ha cometido”, agregó la Alta Comisionada.

La tercera razón, manifestó, es el mito de que la pena de muerte tiene un efecto disuasivo. No hay evidencias de que esa condena desaliente el crimen en mayor proporción que otros castigos, dijo Pillay, y urgió a los Estados que todavía usan ese tipo de castigo a actuar con rapidez para abolirlo.




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