Pillay advierte que impedir la ayuda humanitaria puede ser un crimen de guerra

Navi Pillay (Foto: Jean-Marc Ferré)

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17 de enero, 2014 — La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos condenó hoy en los términos más enérgicos la obstrucción de la entrega de ayuda humanitaria a los refugiados palestinos del campamento de Yarmouk, en Siria.

Navi Pillay señaló que la situación de unos 20.000 refugiados que residen en esa instalación es desesperada.

También indicó que los actos encaminados a impedir que la ayuda humanitaria de las agencias de la ONU y de sus socios llegue a esas personas podrían constituir crímenes de guerra.

En los últimos cuatro meses la ONU y otras organizaciones han intentado por todos los medios acceder a ese campamento con camiones cargados de comida y medicamentos.

El fuego cruzado entre las fuerzas del gobierno y grupos de oposición ha impedido que el cargamento llegue a la población hambrienta y enferma.

La Alta Comisionada indicó que ha recibido informes de muertes por hambre y a causa del consumo de alimentos en mal estado por parte de familias desesperadas.

Además, el campamento carece de material médico para asistir a mujeres embarazadas y a los recién nacidos.

Pillay recordó que la legislación internacional obliga a las partes en conflicto a facilitar la llegada de ayuda humanitaria a la población civil.

La Agencia que atiende de los Refugiados Palestinos (UNRWA) no pudo alcanzar el campamento de Yarmourk el pasado lunes. El convoy, formado por 6 camiones con alimentos para 6.000 personas, 10.000 dosis de vacunas contra la polio y material médico, tuvo que regresar al ser atacado un buldózer que lo antecedía limpiando el camino.

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