05 de diciembre, 2012 — La Jefa de Asuntos Humanitarios de la ONU, Valerie Amos, expresó mucha preocupación por la situación que vio en distintas comunidades del estado de Rakhine, en Myanmar y subrayó que es urgente lograr la reconciliación.
La violencia intercomunal que comenzó en esa región birmana en junio pasado, ha desplazado a unas 115,000 personas que viven en campamentos o han sido acogidas por familiares.
Amos afirmó hoy que pudo constatar que miles de personas viven hacinadas en refugios deficientes, con pobres condiciones de saneamiento y que continúan tensas las relaciones intercomunales.
“No tienen trabajo, los niños no van a la escuela y la gente no puede abandonar los campamentos porque tiene el movimiento restringido”, dijo la Jefa de Asuntos Humanitarios de la ONU.
Amos llamó a las autoridades birmanas a que apoyen las acciones humanitarias que realiza la ONU y destacó la necesidad de que se les ofrezca protección a los trabajadores humanitarios para que puedan realizar su labor.