Enviado especial advierte repercusiones internacionales de crisis en Myanmar

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05 de octubre, 2007 — El enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, advirtió hoy al gobierno de Myanmar que la crisis política que atraviesa su país puede tener repercusiones internacionales graves y lo urgió a liberar a todos los prisioneros políticos.

En el informe al Consejo de Seguridad sobre su reciente visita a Myanmar, Gambari afirmó que la comunidad internacional está muy preocupada por los informes de abusos continuos por parte de elementos de las fuerzas de seguridad, especialmente en las noches, durante el toque de queda, que incluyen redadas en domicilios particulares, golpizas, detenciones arbitrarias y desapariciones.

“El mundo no es como era hace veinte años y ningún país puede permitirse actuar aisladamente de los estándares que rigen a todos los miembros de las comunidad internacional. Por lo tanto, es esencial que los líderes de Myanmar reconozcan que lo que ocurre en Myanmar pude tener graves repercusiones internacionales”, subrayó.

En este sentido, instó a las autoridades del país a tomar decisiones que distiendan la actual coyuntura y les pidió que se reúnan lo más pronto posible con la líder opositora Aung San Suu Kyi, quien se encuentra bajo arresto domiciliario.

Gambari sostuvo que la liberación de todos los detenidos políticos es una condición necesaria para el diálogo nacional.

Agregó que el clamor popular por la democratización del país continuará a menos que el gobierno abra el proceso que definirá el futuro de Myanmar.

Gambari se dijo “moderadamente alentado” por su misión al país asiático, que incluyó una reunión con el líder de la junta militar gobernante, general Than Shwe, además de otros altos mandos, así como dos entrevistas con San Suu Kyi.

Según el diplomático nigeriano, pese a los trágicos eventos de las últimas semanas, “este momento constituye una oportunidad histórica” que debe aprovechar el gobierno para iniciar un proceso de reconciliación nacional que lleve a la democratización del país.

Al referirse al anuncio de que el gobierno se reunirá con San Suu Kyi bajo ciertas condiciones, Gambari confió en que ambas partes muestren flexibilidad para que superen el alto nivel de desconfianza existente.

Finalmente, el enviado especial destacó el papel que puede desempeñar la ONU en Myanmar: “El avance de la reconciliación nacional, la democratización y el respeto de los derechos humanos requerirá el compromiso sostenido de las Naciones Unidas, incluidos los buenos oficios del Secretario General con la participación activa de los vecinos de Myanmar, la comunidad internacional y un Consejo de Seguridad unido”, concluyó.

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