FAO advierte amenaza a seguridad alimentaria por cambio climático

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10 de septiembre, 2007 — El impacto del cambio climático en la producción, distribución y acceso a los alimentos, podría llegar a ser una seria amenaza para la seguridad alimentaria a nivel mundial, advirtió hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Los cambios anómalos en la temperatura y las lluvias, así como el aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías e inundaciones, tienen implicaciones a largo plazo en la productividad y la propia viabilidad de los ecosistemas agrícolas mundiales.

El subdirector general de la FAO, Alexander Müller, dijo hoy a más de 140 expertos de todo el mundo reunidos en Roma con motivo de un seminario sobre “Planificación y estrategias de adaptación” que es crucial tomar medidas inmediatas para neutralizar los efectos de este fenómeno.

“Hay que encontrar formas para mejorar la capacidad de adaptación de la gente y de los sistemas de producción alimentaria”, señaló Müller.

La agricultura es el sector más afectado por los cambios en el clima y será cada vez más vulnerable en el futuro. En mayor situación de riesgo se encuentran los países en desarrollo que más dependen de la agricultura y tienen menos recursos y alternativas para hacer frente a los daños provocados por el cambio climático.

Los países industrializados podrían aumentar su potencial de producción a corto plazo con un aumento de la temperatura a nivel mundial de entre 1 y 3 grados centígrados.

Sin embargo en latitudes más meridionales, en especial en los sectores de agricultura de subsistencia y zonas marginales, semiáridas y subhúmedas -donde predomina la agricultura de secano-, incluso un mínimo aumento de la temperatura mundial hará descender probablemente el potencial de producción.

Un estudio de la FAO sostiene que el sector ganadero es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, mientras que la deforestación es responsable del 18% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Según el organismo de la ONU, la mejora en la gestión de la ganadería y de las prácticas agrícolas y forestales tendría un impacto muy importante. Adoptar prácticas como la agricultura de conservación ayudaría también a mantener cantidades importantes de carbono en el suelo.

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