Extractos del prólogo de: Migración Internacional y Desarrollo – Informe del Secretario General


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Introducción

El próximo mes de septiembre la Asamblea General examinará uno de los aspectos más prometedores de la migración internacional: su relación con el desarrollo. La posibilidad de que los migrantes contribuyan a la transformación de sus países de origen suscita gran entusiasmo entre las autoridades nacionales y locales, las instituciones internacionales y el sector privado.

A lo largo de la historia de la humanidad, la migración ha sido una valiente manifestación de la voluntad del ser humano de sobreponerse a la adversidad y tener una vida mejor. Hoy en día, la globalización y los avances en las comunicaciones y el transporte han hecho que aumente considerablemente el número de personas con el deseo y los medios para trasladarse a otros lugares.

Esta nueva era ha planteado retos y abierto oportunidades a las sociedades de todo el mundo También ha contribuido a poner de relieve la clara interrelación que existe entre la migración y el desarrollo, así como las oportunidades que presenta para el desarrollo conjunto, esto es, la mejora coordinada o concertada de las condiciones económicas y sociales de los lugares de origen y de destino. En el presente informe se pretende estudiar esos retos y oportunidades y aportar indicios de los cambios que se están produciendo. Se trata de una guía inicial para esta nueva era de la movilidad.

Estoy seguro de que el Diálogo de alto nivel sobre la migración internacional y el desarrollo que tendrá lugar los días 14 y 15 septiembre se recordará como el momento en que la cooperación en este ámbito de vital importancia alcanzó nuevas cotas. Los Estados soberanos tienen derecho a decidir quién puede acceder a su territorio, sin perjuicio de las obligaciones que han contraído en virtud de tratados internacionales. Sin embargo, ese derecho no debería impedirnos aunar esfuerzos a fin de lograr que la migración internacional contribuya al cumplimiento de los objetivos de desarrollo que nos hemos fijado. La magnitud de las posibilidades que ofrece la migración es enorme. Por poner el ejemplo más tangible, los fondos que los migrantes envían a los países en desarrollo de que proceden —al menos 167.000 millones de dólares sólo en 2005— superan con creces la suma de todas las modalidades de asistencia internacional.


La migración y su potencial de desarrollo

Hemos aprendido mucho sobre la migración y, en particular, sobre su repercusión en el desarrollo.

Hoy en día sabemos, mejor que nunca, que la migración no es un juego de suma cero en el que uno gana a expensas de los demás. En el mejor de los casos, beneficia al país de acogida, al país de origen y a los propios migrantes. No debería sorprendernos que países que en otro tiempo se asociaban exclusivamente a la emigración, como Irlanda, la República de Corea, España y muchos otros, tengan ahora prósperas economías que atraen a un gran número de migrantes. La emigración ha contribuido de forma decisiva a revitalizar su economía, al igual que el regreso en algún momento de muchos de sus ciudadanos.

La migración está evolucionando como consecuencia de la progresiva globalización de los mercados laborales y las sociedades. Los emigrantes ya no se desvinculan completamente de las familias y comunidades que dejan atrás, como ocurría en el pasado. También ha dejado de ser cierto que la gran mayoría de los migrantes se instala en unos pocos países desarrollados: de los casi 200 millones de migrantes que hay en el mundo, aproximadamente un tercio se ha trasladado de un país en desarrollo a otro y la misma proporción se ha trasladado de un país en desarrollo a uno desarrollado. Además, los migrantes no realizan únicamente trabajos menores. Los trabajadores muy cualificados representaban casi la mitad del aumento de los migrantes internacionales mayores de 25 años de edad registrado en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en los años noventa.

Entretanto, las investigaciones siguen echando por tierra las viejas ideas preconcebidas sobre la migración y muestran, por ejemplo, que las mujeres tienden a emigrar a los países desarrollados algo más que los hombres, que los migrantes pueden llevar vidas transnacionales y que las remesas pueden ser de enorme ayuda para las economías locales. Al mismo tiempo, las innovaciones en materia de políticas ofrecen nuevas posibilidades de gestionar la migración internacional: China y la República de Corea están fomentando el regreso de investigadores expatriados con los más modernos complejos de empresas científicas y tecnológicas; los gobiernos colaboran con las asociaciones de migrantes en el extranjero para mejorar los medios de subsistencia en los países de origen; y los programas de desarrollo ayudan a los empresarios migrantes a crear pequeñas empresas en sus comunidades de origen.

Como consecuencia de la revolución de las comunicaciones y el transporte, los migrantes internacionales actuales son, hoy más que nunca, un dinámico eslabón humano entre culturas, economías y sociedades. Ahora bien, la riqueza de los migrantes no se mide sólo en dinero. Los conocimientos y las técnicas que acumulan son decisivos para la transferencia de tecnología, capital y memoria institucional. Además, dan lugar a nuevas mentalidades, tanto en lo social como en lo político. La industria informática de la India surgió en gran medida a raíz de los numerosos contactos establecidos entre expatriados, migrantes repatriados y empresarios indios establecidos en la India y en el extranjero. Cuando regresan de trabajar en Grecia, los albaneses llevan consigo nuevas técnicas agrícolas que les permiten aumentar su producción. Mediante el fomento del intercambio de experiencia y de la colaboración, la comunidad internacional puede contribuir sobremanera al aumento y la difusión de las consecuencias positivas de la migración para el desarrollo.


Iniciativas políticas prometedoras

Habida cuenta de estos cambios, los gobiernos de todo el mundo tienen ante sí una oportunidad, y una buena razón, para reconsiderar sus políticas en materia de migración.

En el presente informe se proponen muchas formas en que los gobiernos y otros interesados podrían influir en la naturaleza de la migración internacional y la distribución de sus costos y beneficios de manera que la migración resulte más ventajosa para todos. Desde fomentar el espíritu empresarial entre los migrantes hasta facilitar su acceso a las instituciones financieras o establecer acuerdos de colaboración para formar al personal médico y docente, las posibilidades son infinitas. Sin embargo, un informe de estas características no puede ser exhaustivo. Espero que los gobiernos aporten aún más ideas y las compartan cuando se reúnan para celebrar el Diálogo de alto nivel en septiembre.

Estamos tan sólo empezando a descubrir cómo podemos lograr que la migración contribuya de forma más sistemática al desarrollo. Cada uno de nosotros tiene una pieza del rompecabezas de la migración pero nadie puede resolverlo solo. Es hora de que pongamos manos a la obra. Tenemos una oportunidad única de resolverlo mediante la definición, evaluación y puesta en común de las múltiples fórmulas de gestión de la migración que se están ensayando actualmente en todo el mundo. Las Naciones Unidas son el foro idóneo para este intercambio de ideas y experiencia. Además, dado que la migración es un fenómeno mundial y que se produce no sólo entre pares de países o dentro de una misma región, sino prácticamente de cualquier rincón del mundo a cualquier otro, es necesario que le prestemos una atención colectiva.

Ya se están aplicando muchas políticas prometedoras. Algunos países de acogida están experimentando con modalidades de migración más flexibles que permiten una mayor libertad de circulación gracias a los visados de entradas múltiples. Otros están fomentando el espíritu empresarial de los migrantes facilitándoles el acceso a préstamos y ofreciéndoles formación en materia de gestión. Además, los gobiernos están tratando de promover el regreso de sus expatriados: directamente, con incentivos profesionales y financieros, e indirectamente, mediante la creación de marcos jurídicos e institucionales que propicien el regreso —incluidas la doble nacionalidad y la transferencia de las pensiones. Las autoridades locales están poniendo en práctica medidas innovadoras para atraer a los expatriados calificados a sus ciudades o regiones.

Sin embargo, a pesar de que comparten su capital humano a través de la migración, a menudo los países no comparten sus conocimientos sobre cómo gestionar la circulación de personas. Tenemos que empezar a aprender más sistemáticamente los unos de los otros.


Un foro global: mejorando el aprendizaje y la cooperación internacionales

¿Cómo podemos empezar a juntar todas las piezas del rompecabezas de la migración y el desarrollo? Los conocimientos necesarios no sólo se hallan desperdigados por los numerosos fondos, oficinas y programas de las Naciones Unidas, sino también en los salones de los gobiernos de todo el mundo, las mentes de los expertos, las experiencias de los empresarios, las actividades de las organizaciones de la sociedad civil y los corazones de los migrantes. Y, ¿cuál sería el foro más adecuado para que los gobiernos debatieran, con espíritu de investigación y en condiciones de igualdad, cómo lograr que la migración internacional contribuya al desarrollo? Las Naciones Unidas son el foro idóneo para este intercambio de ideas y experiencia.

A medida que seguimos tratando de hallar la manera de hacer que las Naciones Unidas sean más provechosas para sus Estados Miembros, es evidente que debemos ser capaces de favorecer la cooperación entre los gobiernos sobre las cuestiones relativas a la migración internacional, en especial las relacionadas con el desarrollo.

El establecimiento de un foro consultivo dirigido por los Estados y abierto a los 191 Estados Miembros de las Naciones Unidas brindaría a los gobiernos un lugar en el que debatir las cuestiones relacionadas con la migración internacional y el desarrollo de forma sistemática e integral. Además, alentaría a los gobiernos a abordar las cuestiones de la migración y el desarrollo de manera integrada, en vez de abordarlas por separado desde la perspectiva de distintos departamentos gubernamentales. En el foro en cuestión no se adoptarían decisiones negociadas. En él, no obstante, los gobiernos entrarían en contacto oportunamente con ideas prometedoras sobre políticas, analizadas por los órganos especializados más pertinentes de dentro y fuera del sistema de las Naciones Unidas. De este modo, el foro complementaría y aportaría valor a las actividades de los procesos consultivos regionales, sobre todo teniendo en cuenta que éstos no suelen ocuparse de los asuntos relacionados con el desarrollo, sino que se centran en la gestión de las corrientes migratorias regionales.

Un foro de estas características permitiría a los gobiernos adoptar una perspectiva común, con una base real válida, acerca de los aspectos de la formulación de políticas de migración que tienen más posibilidades de contribuir al desarrollo. Además, un foro podría impulsar, como ya lo está haciendo el proceso preparatorio del Diálogo de alto nivel, una mayor armonización de las políticas y medidas relacionadas con la migración a nivel nacional e internacional. Además, brindaría a los gobiernos la oportunidad de colaborar, cuando lo estimen conveniente o necesario, con los interesados pertinentes que tengan unos conocimientos o una experiencia valiosos, como las organizaciones no gubernamentales (ONG), los expertos y las organizaciones de migrantes, entre otros. Pero, por encima de todo, el foro mantendría centrada nuestra atención en los asuntos relativos a la migración internacional, al tiempo que indicaría que la migración internacional es un elemento normal y a la vez crucial del proceso de desarrollo.