El Sahara occidental en un callejón sin salida
Políticamente, 2006 resultó ser otro frustrante año “monótono” para
la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental
(MINURSO), con la búsqueda de una solución política duradera a un conflicto
ya viejo en un callejón sin salida.
Impresionados por el interés de la misión en la justicia, la firmeza
y la imparcialidad, el Gobierno de Marruecos y el Frente Polisario han
permitido a la MINURSO, en sentido general, prestarles asistencia en
el mantenimiento de la cesación del fuego. Sin embargo, sus posiciones
siguen muy distantes, por lo que han resultado inútiles todas las gestiones
realizadas por el Secretario General y por su Enviado Personal, Peter
van Walsum, en los últimos tiempos para iniciar negociaciones directas
entre ambos.
Entretanto, se han introducido profundos cambios en la MINURSO que han
permitido mejorar su estructura orgánica y los resultados de su actividad.
El cierre de dos cuarteles generales a finales de 2005 posibilitó el
reforzamiento de las posiciones de nueve equipos con más observadores
militares de las Naciones Unidas que llevan a cabo las primeras operaciones
nocturnas de la misión. El número de patrullas de día ha aumentado en
30 a 40% en comparación con los primeros años.
La introducción de operaciones nocturnas en zonas sumamente plagadas
de artefactos sin estallar llevó a la creación de un centro de remoción
de minas. Destinado a aumentar la seguridad de la misión y de las poblaciones
que viven en su zona de operaciones y responsabilidad o que regresan
a ella, el centro de remoción de minas organizó lecciones sobre el riesgo
que representan las minas en los campamentos de refugiados de Tindouf
(Argelia). También se estableció la cooperación con el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) y las autoridades mauritanas
para facilitar las actividades de remoción de minas a lo largo de la
frontera del Sahara occidental con Mauritania y ejecutar programas regionales
de sensibilización sobre las minas.
El apoyo de la MINURSO al programa de medidas de fomento de la confianza
de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR) se mantuvo con algunas interrupciones durante el año. Los vuelos
CBM reúnen a familias de los campamentos de refugiados de Tindouf y la
parte del Sahara occidental controlada por Marruecos, que en algunos
casos no se han visto en casi 30 años.