La consolidación de la paz va cobrando forma
La nueva Comisión de Consolidación de la Paz de las Naciones
Unidas sigue adelante con la ayuda a Burundi y Sierra Leona
en la determinación y búsqueda de solución a sus numerosos problemas
de posguerra; la Oficina de Apoyo a la Consolidación de la
Paz (PBSO) está funcionando; y el Fondo de Consolidación de
la Paz se está preparando para desembolsar fondos en ambos países.
Menos de seis meses después de comenzar sus funciones, en la Sede de
las Naciones Unidas en Nueva York, el 23 de junio de 2006, la Comisión
de Consolidación de la Paz prestaba ya asistencia a las principales entidades
tanto de Burundi como de Sierra Leona en la formulación de una estrategia
de común acuerdo para cada país destinada a reconstruir las infraestructuras
física, administrativa y social.
Aunando los esfuerzos de los gobiernos, los equipos de las Naciones Unidas
en los países, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI)
y los donantes internacionales, la Comisión de Consolidación de la Paz
facilitó el acuerdo sobre un enfoque holístico para apoyar a estos dos
países africanos durante su transición del mantenimiento de la paz a
la consolidación de la paz y al desarrollo.
En las dos primeras reuniones específicamente sobre estos países, celebradas
en Nueva York en octubre y diciembre, los dos países que figuran en el
programa de trabajo de la Comisión de Consolidación de la Paz tuvieron
la honestidad de reconocer los problemas de consolidación de la paz que
requerían atención inmediata, entre ellos la gobernanza, los derechos
humanos y el desempleo entre la juventud, así como la reforma de los
sectores económico, judicial y de seguridad.
La promoción de la buena gobernanza, el reforzamiento del imperio de
la ley y la garantía de la recuperación de las comunidades se señalaron
como algunas de las tareas prioritarias para Burundi. Sin embargo, seguían
siendo problemas el sistema judicial, la impunidad y los conflictos por
la propiedad de la tierra. Hasta el presente, se ha logrado avanzar poco,
si acaso, en la aplicación del acuerdo general de cesación del fuego
alcanzado en septiembre entre el Gobierno y el Partido para la Liberación
del Pueblo Hutu –Fuerzas de Liberación Nacional (Palipehutu-FNL).
En la reunión de diciembre se informó que el Gobierno de Sierra Leona,
en asociación con entidades internacionales, estaba procurando reformar
los sectores de justicia y seguridad, revisar su estrategia contra la
corrupción y establecer y fortalecer las instituciones de gobierno, sobre
todo a las puertas de las próximas elecciones nacionales de 2007. Era
menester realizar más esfuerzos para realzar el papel y la participación
de la sociedad civil, incluso de los grupos de mujeres, para aplicar
las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación,
para apoyar al Tribunal Especial, y apoyar la recién establecida Comisión
Nacional de Derechos Humanos. La Comisión de Consolidación de la Paz
señaló también la necesidad de alentar la cooperación subregional.
La inauguración por el Secretario General el 11 de octubre del Fondo
de Consolidación de la Paz, destinado a “poner en marcha” intervenciones
decisivas de consolidación de la paz y a servir de catalizador de un
compromiso más sostenido de los protagonistas multilaterales y bilaterales,
vino a reforzar la capacidad de la Comisión de Consolidación de la Paz.
Además, en la Secretaría de las Naciones Unidas se creó una Oficina de
Apoyo a la Consolidación de la Paz para prestar asistencia a estas nuevas
estructuras en el desempeño de una labor tan fascinante.
El Fondo ha recibido promesas de contribuciones de más de 210 millones
de dólares de los EE.UU. que se utilizarán para resolver deficiencias
vitales en la consolidación de la paz, determinadas conjuntamente por
las Naciones Unidas y las autoridades estatales pertinentes. Ambos países
recibirán una asignación de al menos 25 millones de dólares de los EE.UU.
con cargo al Fondo de Consolidación de la Paz a principios de 2007, tan
pronto se examinen sus respectivos planes prioritarios.