Haití: Se avanza a pesar de todo
El año 2006 no pudo haber empezado peor para la Misión de Estabilización
de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH). El Comandante de la Fuerza,
Teniente General Urano Teixeira Da Matta Bacellar, se suicidó a principios
de enero. Por otra parte, los opositores al proceso de transición libraban
una despiadada campaña de calumnias contra la MINUSTAH y su jefe que,
como señalara el Secretario General, ponía en peligro la seguridad del
personal de la misión, así como la celebración de elecciones libres y
justas. A menos de un mes de celebrarse la primera de las tres elecciones
programadas, muchos pensaban que el desastre estaba a las puertas.
La MINUSTAH demostró que los pesimistas se equivocaban, pues logró recuperarse
de esos primeros reveses y seguir adelante con una sucesión de logros
importantes, entre ellos, la prestación de asistencia a las autoridades
haitianas en la organización y realización de las elecciones presidenciales,
parlamentarias y locales; su contribución a la formulación de un plan
de reforma de la policía; la realización de operaciones conjuntas contra
la delincuencia; el apoyo a la ampliación de la autoridad del Estado;
y su ayuda en la lucha contra la pobreza mediante proyectos de efecto
rápido y otras actividades.

El Presidente haitiano René Préval visita la Ciudad Militar, un barrio de Puerto Príncipe sumido en la creciente violencia de las bandas, junto con el Jefe de la Policía Nacional haitiana, Mario Andresol, el Comandante General Adjunto de la Fuerza de la MINUSTAH, Eduardo Aldunate, y el Jefe de la Policía de las Naciones Unidas, Graham Muir, el 8 de agosto de 2006. (Foto de la MINUSTAH tomada por Sophia Paris)
El primer obstáculo que hubo que saltar se presentó el 7 febrero, cuando
se celebraron las elecciones presidenciales y la primera ronda de elecciones
parlamentarias, primera votación a nivel nacional desde que, dos años
antes, un grupo de insurgentes obligara al ex Presidente, Jean-Bertrand
Aristide, a exiliarse. Las Naciones Unidas trabajaron en estrecha colaboración
con los funcionarios electorales haitianos para organizar y llevar a
cabo las elecciones. Los más de 6.500 efectivos de la misión y 1.895
oficiales de policía tuvieron a su cargo la tarea de garantizar la seguridad
y el apoyo logístico en todo el país, incluso la distribución de material
electoral a unos 9.200 centros electorales. Los componentes militar y
policial de la MINUSTAH aplicaron la política de “todos listos” con cada
uno de sus efectivos uniformados en las calles para ayudar a la Policía
Nacional haitiana (HNP). Los comicios, que increíblemente transcurrieron
sin violencia y con un porcentaje de votantes muy superior al que se
había previsto, fueron considerados un importante paso adelante para
Haití. René Préval fue declarado Presidente electo por las autoridades
haitianas más tarde ese mismo mes.
La MINUSTAH prestó una vez más pleno apoyo logístico, técnico y de seguridad
para la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias el 24 de abril,
que culminaron en el establecimiento de un Parlamento de amplia base
y en la formación de un gobierno pluripartidista, tras amplias consultas.
El 3 de diciembre se completó el ciclo electoral con la celebración de
elecciones locales y municipales y algunas segundas votaciones legislativas.
Pese a que en general no hubo problemas en las elecciones, se registraron
incidentes de violencia aislados, que alteraron el escrutinio y afectaron
a un pequeño porcentaje del electorado.
El éxito del ciclo de elecciones, que cimentó la transición a la democracia,
no sólo ayudó a Haití internamente, sino que realzó el prestigio del
país a nivel internacional; CARICOM, órgano regional del Caribe que había
suspendido a Haití a raíz de la expulsión del Presidente Aristides, lo
readmitió como miembro de pleno derecho. Dado que la seguridad es una
cuestión decisiva para un país donde los secuestros son relativamente
comunes y otras formas de delincuencia siguen teniendo importancia, el
mandato de la MINUSTAH contiene disposiciones sobre la prestación de
asistencia al fortalecimiento del sistema judicial y penal y sobre la
profesionalización de la policía. El interés de la MINUSTAH después de
las elecciones se centró en garantizar la seguridad en todo el país no
sólo mejorando la seguridad de la persona, sino también contribuyendo
al sentido general de más estabilidad tan esencial para alentar las inversiones
extranjeras, promover la creación de empleos y restablecer el turismo.
Se logró un adelanto importante hacia la reforma y el fortalecimiento
de la estructura de seguridad de Haití, cuando el Gobierno firmó el Plan
de reforma de la policía nacional haitiana el 8 de agosto. En este plan,
que fue el resultado de un amplio proceso de examen y consulta entre
la policía haitiana y personalidades políticas con el apoyo de las Naciones
Unidas, se establecen los lineamientos generales claros y detallados
de la creación de una capacidad policial básica en Haití, basada en la
experiencia tanto nacional como internacional.

Un miembro de la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas lanza gases lacrimógenos durante los enfrentamientos con residentes locales tras la detención de un acusado de secuestro en Puerto Príncipe (Haití) el 20 de diciembre de 2006. (Foto de la Reuters tomada por Eduardo Munoz)
Los oficiales haitianos y los de la MINUSTAH también acordaron a finales
de agosto aplicar un plan de seguridad perfeccionado en las zonas menos
seguras de Puerto Príncipe. Se establecieron algunos puestos de control
conjuntos de la policía haitiana y las Naciones Unidas, se desplegaron
varios pelotones de la MINUSTAH de los suburbios a los inestables barrios
marginales de Puerto Príncipe para apoyar el aumento de la intensidad
de las operaciones y se ajustó la configuración de unidades constituidas
de la Policía (una policía especialmente entrenada y bien armada por
las Naciones Unidas). En diciembre, la MINUSTAH y la Policía Nacional
haitiana siguieron incrementando el ritmo de las operaciones contra las
actividades de las bandas de delincuentes armados y, sobre todo, el secuestro
de civiles inocentes, incluso escolares.
Haití es el país más pobre del hemisferio occidental, con un porcentaje
muy bajo de alfabetización, elevadas tasas de mortalidad infantil y una
esperanza de vida muy corta. La extrema pobreza es un caldo de cultivo
para las actividades delictivas, lo que significa que la seguridad en
Haití no se puede mantener sin apoyar al mismo tiempo el desarrollo social
y económico en los barrios más pobres. El sistema de las Naciones Unidas,
que desempeña un importante papel en esta esfera de actividad, completó
numerosos proyectos de infraestructura y abasteció de agua potable libre
de impurezas a más de 150.000 personas en la capital diariamente.
La MINUSTAH realiza también actividades para mejorar la precaria situación
de los derechos humanos; reorientar el proceso de desarme, desmovilización
y reintegración que se halla estancado; y fortalecer las estructuras
democráticas de gobernanza e imperio de la ley. No obstante, los éxitos
de la misión en 2006 costaron no pocos sacrificios. Once miembros de
las fuerzas de mantenimiento de la paz perdieron la vida durante el año,
cinco de ellos durante actos de violencia.