Nuevos instrumentos de DDR para “convertir las espadas en arados”
El año 2006 marcó un hito en los esfuerzos de desarme, desmovilización
y reintegración (DDR) de ex combatientes que realizan las Naciones Unidas.
Además de haber logrado su impresionante total de personas desarmadas
en los últimos cinco años, unas 400.000, las Naciones Unidas también
empezaron a aplicar un nuevo conjunto de normas de DDR encaminadas a
perfeccionar este proceso, que se considera esencial para el restablecimiento
de la estabilidad en países asolados por la guerra.
Pese a que las Naciones Unidas han estado apoyando programas de DDR desde
finales de los años ochenta, en los últimos años estos programas han
pasado a formar una parte mucho más vital de los esfuerzos de paz de
las Naciones Unidas. En los últimos cinco años solamente, el Consejo
de Seguridad ha incluido actividades de DDR en los mandatos de operaciones
de mantenimiento de la paz multidimensionales en Burundi, Côte d’Ivoire,
la República Democrática del Congo, Haití, Liberia y el Sudán. Simultáneamente,
las Naciones Unidas ampliaron sus tareas de DDR en situaciones no relacionadas
con el mantenimiento de la paz, como Afganistán, la República Centroafricana,
la República del Congo, la provincia de Aceh en Indonesia, Níger, Somalia
y las Islas Salomón.
En los dos últimos años, el personal de las misiones de mantenimiento
de la paz, los equipos de las Naciones Unidas en los países y la Sede
han trabajado coordinadamente para elaborar nuevas Normas Integradas
de Desarme, Desmovilización y Reintegración. Basándose en las mejores
prácticas de distintos organismos y misiones de las Naciones Unidas que
trabajan actualmente en el mantenimiento de la paz, estas Normas se han
“probado en la práctica” y están listas para su aplicación inmediata.

Un equipo móvil en Kivu norte en el desempeño de su labor durante el proceso de desmovilización en Matembo (RDC), 8 de noviembre de 2006.
(Foto de la MONUC tomada por Martine Perret
Las normas tienen en cuenta la amplia experiencia de las Naciones Unidas
en la atención de necesidades específicas de los principales grupos,
entre ellos las mujeres combatientes y los niños vinculados al conflicto
armado, así como en cuestiones interrelacionadas como la igualdad entre
los sexos, el VIH/SIDA y la salud. La finalidad de las normas es reafirmar
la estabilidad a largo plazo, sobre la base de un conocimiento cada vez
mayor de la necesidad de complementar el desarme y la desmovilización
con oportunidades verdaderas y perdurables para los ex combatientes que
se reintegran a sus comunidades en tiempo de paz.
En las normas se reconoce la dificultad implícita en la transformación
de personas que han quedado marcadas por el conflicto, en algunos casos
durante años o incluso decenios, en miembros productivos de la sociedad.
A su vez, es menester que se les preste asesoramiento psicosocial y se
les proporcione capacitación para el empleo y oportunidades de estudios,
además de que se establezcan mecanismos para promover la reconciliación
en las comunidades a donde regresan los ex combatientes.
En diciembre, se dieron a conocer las normas y tres instrumentos acompañantes
que asegurarán su aplicación en todas partes: la Guía operacional, que
se ocupa de cuestiones prácticas, la Nota informativa para el personal
directivo superior, que contiene orientaciones estratégicas y normativas
fundamentales y el Centro de consulta sobre DDR creado en la Web (www.unddr.org),
donde se pueden obtener todos esos documentos y que sirve de “ventanilla
única” de las Naciones Unidas para informar sobre esa iniciativa.
En la ceremonia de inauguración, altos funcionarios de las Naciones Unidas
dijeron sentirse orgullosos de la labor desplegada por la Organización
en lugares como Sierra Leona y Afganistán, donde más de 134.000 combatientes
abandonaron sus armas con la ayuda de las Naciones Unidas, y expresaron
su satisfacción por que las normas facilitarán este proceso en cada etapa.
Señalaron que, si bien diferentes combatientes en distintos contextos
pueden tener intereses y necesidades parecidos, se deben tener en cuenta
también muchos factores específicos. Las normas crean las condiciones
para lograrlo, por ejemplo, reuniendo a un niño soldado con su familia
o prestando la debida atención a los problemas de salud de las personas
que viven con VIH/SIDA.
Estos nuevos instrumentos perfeccionarán el procedimiento que aplican
las Naciones Unidas en los programas de DDR para prestar mejor ayuda
a cada ex combatiente que se reintegre a la sociedad, de manera que en
lugar de ser una causa de inseguridad se convierta en una fuerza que
apoye cada vez más la estabilidad en países que necesitan con urgencia
de personas comprometidas que puedan contribuir al proceso de reconstrucción.