2006: Un año de esperanza para el pueblo congoleño
Para la República Democrática del Congo (RDC), 2006 fue un año decisivo:
se celebraron las primeras elecciones democráticas desde que el país
se independizó de Bélgica hace más de 40 años. Tras una segunda votación,
los contendientes finalmente respetaron los resultados. Este éxito fue
calificado de milagroso por los observadores en el Congo, en particular
porque la RDC había estado arrostrando años de conflicto que en los últimos
seis años ha cobrado unos cuatro millones de vidas.
Para la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del
Congo (MONUC), 2006 fue también un año de grandes retos y logros. La
MONUC prestó asistencia a la Comisión Electoral Independiente en la organización
del proceso de elecciones más amplio y complejo jamás apoyado por una
misión de las Naciones Unidas y probablemente el mayor y más caro en
la historia de África, ya que costó unos 500 millones de dólares de los
EE.UU. De todas partes del mundo se escucharon alabanzas para la fuerza
de las Naciones Unidas, que los oficiales de mantenimiento de la paz
se habían empeñado en ampliar en 2004 (hasta su cifra actual de 18.300
efectivos uniformados) y de la cual muchos dudaban que pudiera influir
en el destino de un enorme país devastado de unos 60 millones de habitantes.

Jóvenes congoleños muestran sus tarjetas de votante en las primeras elecciones libres celebradas en la RDC en más de 40 años, Kinshasa, junio de 2006.
(Foto de las Naciones Unidas tomada por Myriam Asmani)
Para asegurar que las elecciones se celebraran en condiciones seguras
y sin tropiezos, la MONUC llevó a cabo operaciones conjuntas con las
fuerzas armadas nacionales. También colaboró con el Gobierno del Congo
en la reforma del sector de la seguridad mediante la creación de un ejército
nacional integrado y programas de desarme, desmovilización y reintegración
(DDR). La misión proporcionó más seguridad y asistencia a las poblaciones
locales afectadas por la grave situación humanitaria del país.
Tras aprobar su nueva Constitución el 18 de diciembre de 2005, el pueblo
congolés manifestó su deseo de democracia y desarrollo. En 2006 acudieron
en gran número: más de 70% de los 26 millones de votos emitidos registrados
en las elecciones presidenciales y a la asamblea nacional, celebradas
en julio, así como en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales
y las elecciones a la asamblea provincial en octubre. Los observadores
tanto internacionales como nacionales consideraron en general que las
elecciones habían sido técnicamente fiables, transparentes y verosímiles.
La investidura el 6 de diciembre de Joseph Kabila como nuevo Presidente
puso fin al proceso de transición descrito en el Acuerdo global e inclusivo
de 2002 que había establecido un gobierno de transición, encabezado por
Joseph Kabila y cuatro vicepresidentes, dos de los cuales habían sido
líderes rebeldes.
Con más de 17.000 miembros del personal de paz y unos 100 aviones, la
MONUC pudo prestar apoyo logístico y técnico vital en infraestructura
a un país que tiene el tamaño de Europa occidental, menos el desierto
de Kalahari. La MONUC apoyó la contratación y capacitación de más de
250.000 escrutadores y transportó más de 3.500 toneladas de material
electoral de cuatro bases logísticas a más de 200 destinos de todo el
país por medio de aeronaves, embarcaciones y otros vehículos. Algunos
proveedores locales de material electoral llevaron las papeletas en bicicleta
y a pie, tras largas caminatas de hasta 10 días por la selva.
Radio Okapi de la MONUC, administrada con el apoyo de la Fundación suiza
Hirondelle, transmitió programas relacionados con las elecciones en cinco
idiomas. Se distribuyeron publicaciones especiales a más de un millón
de lectores y se transmitieron decenas de programas de vídeo relacionados
con las elecciones por las estaciones de la TV local.

Mujeres congoleñas votan en Kinshasa el 18 de noviembre de 2006.
(Foto de las Naciones Unidas tomada por Myriam Asmani)
La MONUC ayudó también a remitir los resultados de las elecciones de
más de 50.000 colegios electorales a 62 centros donde se realizó el conteo
de votos y apoyó también esta labor. Se movilizaron en total 73.000 oficiales
de policía congoleños para las elecciones, más de la mitad de los cuales
fueron entrenados por la MONUC. El despliegue en agosto de 1.200 efectivos
de la Fuerza de la Unión Europea (EUFOR) como refuerzo temporal de la
MONUC ayudó además a garantizar el histórico proceso electoral.
Aunque las elecciones se celebraron en una atmósfera de calma general,
la violencia estalló en Kinshasa poco antes del anuncio de los resultados
provisionales de la elección presidencial el 20 de agosto. Al cabo de
dos días se habían producido enfrentamientos entre los guardias de seguridad
de los dos candidatos presidenciales más importantes, el Presidente Joseph
Kabila y el entonces Vicepresidente Jean-Pierre Bemba. Gracias a la rápida
intervención militar de la MONUC y la EUFOR, y a las gestiones diplomáticas,
en particular, de William Lacy Swing, Representante Especial del Secretario
General para la RDC, se restableció la calma y se recuperó la confianza
entre las dos partes, lo que facilitó la celebración de una segunda vuelta
en las elecciones, esta vez mucho más pacíficas.
Ninguno de los logros de 2006 hubiera sido posible sin la determinación
y el deseo de paz del pueblo congoleño, apoyado por efectivos de mantenimiento
de la paz de las Naciones Unidas y otros asociados internacionales. El
Congo sigue viviendo una situación trágica, ya que, según informes, diariamente
mueren 1.000 personas de hambre y enfermedades. Incluso la votación fue
difícil, porque las boletas a la Asamblea Nacional contenían información
sobre 3.000 candidatos. Los congoleños y la comunidad internacional tienen
ahora ante sí la enorme tarea de convertir la euforia de las elecciones
en una democracia consolidada y funcional.
Algunos miembros de la fuerza de paz dieron su vida para poner fin al
conflicto y garantizar las elecciones: en enero, nueve soldados guatemaltecos
perecieron en una emboscada en Ituri. En mayo, un soldado nepalés pereció
y otros ocho fueron detenidos durante refriegas entre la MONUC y un grupo
de la milicia que fueron finalmente puestos en libertad el 8 de julio.
En el frente humanitario, la MONUC apoyó la formulación, el desarrollo
y la coordinación de una estrategia nacional humanitaria, que dio lugar
a un plan de acción y proyectos por valor de 681 millones de dólares
de los EE.UU. en todo el país. La misión participó también en actividades
innovadoras para reconciliar objetivos militares y de seguridad con una
mayor protección y asistencia a poblaciones civiles vulnerables. Esto
llevó al despliegue de bases operativas móviles en todo el país, y más
tarde al regreso y la repatriación de más de medio millón de desplazados
internos y 26.000 refugiados. En el transcurso del año, la MONUC organizó
más de 350 misiones humanitarias para beneficiar a los habitantes del
Congo más aislados y vulnerables; facilitó y llevó a cabo 100 proyectos
de efecto rápido, que prestaron asistencia a unos 250.000 congoleños;
y también apoyaron el transporte de 206 toneladas de carga humanitaria.
Los cascos azules de las Naciones Unidas llevaron a cabo con toda energía
operaciones militares conjuntas con las fuerzas armadas nacionales en
el problemático distrito oriental de Ituri, que culminaron con el desarme
de 5.000 milicianos. En un año en que se desmovilizó a más de 93.000
ex-combatientes, incluidos 27.346 menores, la MONUC prestó también asistencia
en la repatriación de 800 combatientes extranjeros y 700 familiares a
cargo a sus países de origen. En Ituri, la MONUC sirvió de moderador
en las conversaciones que concluyeron con la firma de acuerdos de desarme
con tres grupos armados. En diciembre, el primero de esos grupos se incorporó
al proceso de DDR, lo que significó un avance importante en el camino
a la paz y la seguridad.
La actuación de la MONUC fue decisiva para poner fin a las violaciones
de los derechos humanos y la impunidad en la RDC al encargarse de reunir
las pruebas necesarias para la celebración de cinco juicios a personalidades
importantes por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. El 17
de marzo, Thomas Lubanga, ex jefe de las milicias, fue entregado al Tribunal
Penal Internacional acusado de haber reclutado, llamado a filas y utilizado
a menores de 15 años que participaron activamente en las hostilidades
(crimen de guerra según el Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional).
Dado que la mayoría de las violaciones de los derechos humanos en la
RDC son cometidas por la policía o el ejército, la MONUC entrenó a 1.600
oficiales del ejército, jueces civiles, fiscales, oficiales de la policía
nacional y funcionarios electorales congoleños en las normas de derechos
humanos, aceptadas internacionalmente.
Prestando oídos a los informes de conducta sexual impropia por parte
de personal civil y militar, la MONUC creó una dependencia especial de
conducta y disciplina que estableció una red de 24 coordinadores militares
y policiales y planes de acción regionales en todo el país. Durante el
año, se tramitaron denuncias, se entrenó a 1.469 efectivos y se celebraron
reuniones informativas para el personal recién incorporado a la MONUC.
Si 2006 fue un año de esperanza para la RDC, 2007 se dedicará a la consolidación
del proceso democrático, el establecimiento de nuevas instituciones,
la promoción de la reconciliación nacional y la buena gobernanza con
hincapié en la ordenación de los recursos naturales y la lucha contra
la corrupción, así como la promoción del desarrollo económico y la reconstrucción.
Las necesidades humanitarias siguen siendo extremas. Es natural que los
congoleños tengan grandes expectativas, por lo que el país seguirá dependiendo
del firme apoyo de las Naciones Unidas y la comunidad internacional más
amplia mientras procura una paz sostenible.