BONUCA: Tras el diálogo, el mantenimiento de la paz
Convencida de que el diálogo es la única solución al conflicto permanente
en la República Centroafricana y su subregión, la Oficina de las Naciones
Unidas de Apoyo a la Consolidación de la Paz (BONUCA) en ese país respaldó
un sinfín de iniciativas de paz en 2006. El General Lamine Cissé, Representante
Especial del Secretario General, y otras personalidades han celebrado
una ronda de conversaciones con los partidos políticos, los sindicatos,
las organizaciones de la sociedad y embajadores extranjeros con miras
a que en el proceso de negociación participe el mayor número posible
de interesados, lo que significaría que la oposición armada figuraría
entre los principales interesados directos.
En un esfuerzo por distribuir y difundir información sobre sus actividades,
la BONUCA transmitió con regularidad programas radiales sobre la cultura
de la paz y los ideales de los derechos humanos. En diciembre, la oficina
organizó también una sesión de capacitación para funcionarios de las
oficinas regionales sobre reconciliación nacional en apoyo de la iniciativa
del Gobierno de crear un foro para las reuniones y el diálogo en too
el país.
La situación interna se ha caracterizado por crisis dentro de los movimientos
políticos, que sufren las sacudidas de la disensión. El Gobierno pidió
a las partes que unieran o adoptasen nombres diferentes. Mientras tanto,
la BONUCA medió entre las autoridades y otros dirigentes políticos para
promover la reconciliación. La oficina alentó a los partidos políticos
a participar en un diálogo y a mantener su unidad, dada su función fundamental
en el fortalecimiento de la precaria democracia de la República Centroafricana.
La situación de seguridad en la región siguió siendo inestable y el despliegue
de una fuerza de las Naciones Unidas de mantenimiento de la paz en las
fronteras del Sudán con el Chad, que se estaba planificando a principios
de 2007, ayudaría a aliviar las crecientes tensiones en esa zona. Pese
a que unos 50.000 desplazados habían recibido asistencia de los organismos
de las Naciones Unidas y las ONG afiliadas hasta ese momento, cerca de
20,000 que vivían en zonas menos accesibles seguían necesitando ayuda.
La inseguridad imperante en diversas partes del país había llevado a
un deterioro de la situación de los derechos humanos, ya que las bandas
armadas y elementos díscolos de las fuerzas de defensa y seguridad seguían
cometiendo violaciones que casi siempre quedaban impunes.