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  Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano
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( * inglés )

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Antecedentes

A principios de los 70, la tensión a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano aumentó, sobre todo después del traslado de los elementos armados palestinos desde Jordania hasta el Líbano. Las operaciones del comando de Palestina contra Israel y las represalias israelíes contra las bases palestinas en el Líbano se intensificaron. El 11 de marzo de 1978, en un ataque de un comando en Israel, muchas personas resultaron muertas y heridas entre la población israelí; la Organización de Liberación de Palestina (OLP) se responsabilizó del asalto. En respuesta, las fuerzas israelíes invadían el Líbano la noche del 14 al 15 de marzo, y en unos días ocupaban por completo la parte sur del país, excepto por la ciudad de Tiro y sus alrededores.

El 15 de marzo de 1978, el Gobierno libanés presentó una fuerte protesta al Consejo de Seguridad contra la invasión israelí, diciendo que no tenía conexión con la operación del comando palestino. El 19 de marzo, el Consejo aprobó las resoluciones 425 (1978) y 426 (1978), en las que exigía a Israel el cese inmediato de su acción militar y la retirada de sus fuerzas de todo el territorio libanés. También decidió la creación inmediata de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). Las primeras tropas de la FPNUL llegaron al área el 23 de marzo de 1978.

La resolución 425 (1978) establecía dos requisitos. Primero, el Consejo de Seguridad exigía el respeto estricto de la integridad territorial, de la soberanía y de la independencia política del Líbano dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente. Segundo, el Consejo de Seguridad exigía a Israel el cese inmediato de su acción militar contra la integridad territorial del Líbano y el retiro en el acto de sus fuerzas del territorio libanés.

El Consejo de Seguridad también decidió, dada la petición del Gobierno del Líbano, establecer inmediatamente una fuerza provisional de las Naciones Unidas en el sur del Líbano. Esta fuerza provisional se creó por tres propósitos definidos en términos generales:

  1. para confirmar la retirada de las fuerzas israelíes;
  2. para restaurar la paz y la seguridad internacional;
  3. para ayudar al Gobierno del Líbano a asegurar la restitución de su autoridad efectiva en el área.

En la resolución 426 (1978), el Consejo de Seguridad aprobó el informe del Secretario General sobre la ejecución de la resolución 425 (1978). Ese informe contenía, entre otros, las pautas para las operaciones de la FPNUL.

En junio de 1982, tras el intenso intercambio de fuego en el sur del Líbano y a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano, Israel invadió el Líbano nuevamente, alcanzando y rodeando Beirut. Durante tres años, la FPNUL permaneció detrás de las líneas israelíes, con su papel limitado a proporcionar protección y asistencia humanitaria a la población local en la medida de lo posible. En 1985, Israel llevó a cabo un retiro parcial, pero retuvo el control de un área en el sur del Líbano dirigida por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y por las fuerzas de facto libanesas (DFF), llamadas 'Ejército del Sur del Líbano' (SLA). Las hostilidades continuaron entre Israel y las fuerzas auxiliares por un lado, y los grupos libaneses que proclamaban su resistencia contra la ocupación israelí por el otro.

Durante varios años, el Consejo de Seguridad mantuvo su compromiso con la integridad territorial del Líbano, la soberanía y la independencia, mientras que el Secretario General continuó con sus esfuerzos de persuadir a Israel de dejar la zona ocupada. Israel mantenía que la zona era un arreglo temporal regido por sus intereses en la seguridad. El Líbano exigía el retiro de Israel, ya que consideraba que su ocupación era ilegal y contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas.

Aunque la FPNUL no podía cumplir su mandato, la Fuerza intentó por todos los medios restringir el conflicto, contribuir a la estabilidad en la región y proteger a la población del área de los peores efectos de la violencia. A pesar de esta situación sin solución, el Consejo de Seguridad ha ampliado repetidamente el mandato de la FPNUL por petición del Gobierno del Líbano y bajo la recomendación del Secretario General.

La retirada israelí

El 17 de abril de 2000, el Secretario General recibió la notificación formal del Gobierno de Israel de que retiraría sus fuerzas del Líbano en julio de 2000 'de total conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad 425 (1978) y 426 (1978)'. Más adelante le informaron de que con ese acto el Gobierno de Israel pretendía 'colaborar completamente con las Naciones Unidas'. El Secretario General informó al Consejo de Seguridad de esta notificación ese mismo día, diciendo que había iniciado las preparaciones para permitir a las Naciones Unidas cumplir con sus responsabilidades de acuerdo con estas resoluciones. El 20 de abril, el Consejo ratificó la decisión del Secretario General de iniciar las preparaciones.

Como primer paso, el Secretario General mandó a su Enviado Especial, Terje Roed-Larsen (Noruega), junto con el Comandante de las Fuerzas de la FPNUL y un equipo de expertos, para reunirse con los Gobiernos de Israel y el Líbano y los Estados Miembros de la región interesados, incluyendo a Egipto, Jordania y la República Árabe Siria. La delegación también se reunió con la OLP y con la Liga de los Estados Árabes. Durante la misión, los expertos militares, jurídicos y cartográficos de las Naciones Unidas examinaron temas técnicos que necesitarían aplicarse en el contexto de la ejecución de la resolución 425 (1978). Paralelo a esta misión, que tuvo lugar entre el 26 de abril y el 9 de mayo de 2000, el Secretario General realizó una consulta con los Estados Miembros interesados, incluyendo a aquellos que contribuyeron con tropas a la FPNUL.

Empezando el 16 de mayo, mucho antes de lo previsto, las FDI/ DFF empezaron a desocupar sus posiciones, en medio de intercambio de fuego. Comenzando el 21 de mayo, grandes multitudes de libaneses, acompañados de elementos armados, entraron en pueblos del área controlada por Israel, y las FDI/ DFF desocuparon su posición precipitadamente. Al mismo tiempo, un gran número de fuerzas de facto, junto con sus familias, cruzaron a Israel. Otros se rindieron a las autoridades libanesas. En unos pocos días, esas fuerzas se habían disuelto por completo. El 25 de mayo, el Gobierno de Israel notificó al Secretario General que Israel había reorganizado sus fuerzas conforme a las resoluciones del Consejo de Seguridad 425 (1978) y 426 (1978).

Los requisitos y tareas relacionadas con la ejecución de esas resoluciones en las nuevas circunstancias fueron subrayadas en el informe del 22 de mayo y ratificadas por el Consejo de Seguridad el 23 de mayo.

La confirmación de la retirada

Del 24 de mayo al 7 de junio, el Enviado Especial viajó a Israel, el Líbano y la República Árabe Siria para reiterar la ejecución del informe del Secretario General del 22 de mayo. El cartógrafo de las Naciones Unidas y su equipo, ayudados por la FPNUL, trabajaron sobre el terreno para identificar una línea que debería ser adoptada para los propósitos prácticos de la confirmación del retiro israelí. Mientras no fue una demarcación de la frontera formal, el objetivo fue identificar una línea sobre el terreno que confirmara las fronteras reorganizadas internacionalmente del Líbano, basada en las mejores pruebas disponibles de cartografía y otros documentos.

El trabajo terminó el 7 de junio. El Comandante de las Fuerzas transmitió formalmente un mapa que mostraba la línea de retiro a sus socios libaneses e israelíes. A pesar de sus reservas sobre la línea, los Gobiernos de Israel y el Líbano confirmaron que la identificación de esta línea era completamente responsabilidad de las Naciones Unidas y que respetarían esa línea como se había establecido. El 8 de junio, los equipos de la FPNUL comenzaron a trabajar en la verificación del retiro israelí detrás de la línea.

El 16 de junio, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad que Israel había retirado sus fuerzas del Líbano de acuerdo con la resolución 425 (1978) y cumplido los requisitos definidos en su informe del 22 de mayo de 2000, es decir, Israel había completado el retiro de acuerdo con la línea identificada por las Naciones Unidas, las DDF/ SLA habían sido desmanteladas, y todos los detenidos en la prisión de Al-Khiam habían sido liberados. El Secretario General dijo que el Gobierno del Líbano había actuado con rapidez para reestablecer su autoridad efectiva en el área a través del despliegue de sus fuerzas de seguridad, y había informado a las Naciones Unidas de que enviaría una fuerza compuesta del ejército y de personal de seguridad interna con base en Marjayoun. También afirmó que consideraría el despliegue de sus fuerzas armadas en el sur del Líbano tras la confirmación del retiro de Israel por parte del Secretario General.

El Secretario General subrayó que el despliegue de las fuerzas armadas era un elemento esencial para la restitución de la autoridad efectiva del Gobierno en el área. Este despliegue debería ser dirigido en colaboración con el re-despliegue de la FPNUL en su área de operaciones.

El 18 de junio, el Consejo de Seguridad aprobó el informe del Secretario General y confirmó el trabajo realizado por las Naciones Unidas. El Consejo, entre otros, pidió a las partes interesadas que colaboraran con las Naciones Unidas y que llevaran a cabo el máximo control. También señaló que las Naciones Unidas no podrían asumir funciones de orden público que fueran concretamente la responsabilidad del Gobierno del Líbano. El Consejo aprobó los primeros pasos del Gobierno en ese aspecto, y le pidió que procediera con el despliegue de sus fuerzas armadas en el territorio libanés desocupado por Israel lo antes posible, con la ayuda de la FPNUL.

Informes sobre las violaciones de la Línea

Tras la comprobación del retiro de Israel, la FPNUL detectó una serie de violaciones, en las que la barrera técnica israelí cruzó la línea de retiro y las Fuerzas de Defensa de Israel usaron caminos de patrullas que también cruzaron la línea. Esto interrumpió el despliegue de la FPNUL y de las tropas libanesas en las áreas desocupadas. El Consejo de Seguridad ha sido informado de estas violaciones. El Gobierno del Líbano ha afirmado que consentiría el despliegue de la FPNUL en las áreas desocupadas sólo después de que las violaciones israelíes hubiesen sido rectificadas. Entonces, también desplegaría tropas adicionales y fuerzas de seguridad internas en el área.

Del 17 al 23 de junio, el Secretario General visitó la región, donde se reunió con varios dirigentes, incluyendo a los dirigentes de Israel y el Líbano. El tema principal de su discusión fue la ejecución de la resolución 425 (1978) del Consejo de Seguridad. El Enviado Especial repitió estas discusiones en reuniones con las autoridades israelíes y libanesas del 6 al 14 de julio.

El Gobierno de Israel se comprometió a eliminar todas las violaciones israelíes de la línea de retiro para finales de julio de 2000.

Desarrollos posteriores

La situación en el área de operación de la FPNUL continuó por lo general en calma. El ejército libanés, la gendarmería, y la policía establecieron puntos de control en el área desocupada, controlando el tráfico y manteniendo el orden público. El ejército libanés recuperó armamentos pesados abandonados por las FDI/ DFF. La FPNUL patrulló el área y, junto con las autoridades libanesas, proporcionó asistencia humanitaria, suministrando agua, tratamiento médico y alimentos a las familias necesitadas. La FPNUL también ayudó a los antiguos miembros de las fuerzas de facto y a sus familias, que decidieron volver de Israel al Líbano.

La Fuerza controló la línea de retiro diariamente, por medio de patrullas terrestres y aéreas. Estudió las posibles violaciones de ambos lados de la línea, ya que a muchas de las áreas sólo se podía acceder desde el lado israelí, debido a la presencia de minas y municiones sin explotar en el lado libanés. Los acuerdos de enlace de la Fuerza proporcionaron un vínculo constante con el Jefe de Operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel y el Director de la Seguridad General del Líbano, así como con la cadena de mando normal de cada lado. Cualquier violación de la línea de retiro era señalada inmediatamente al lado interesado.

En su informe, presentado al Consejo de Seguridad el 20 de julio de 2000, el Secretario General afirmó que el sur del Líbano había experimentado un cambio dramático. Las Fuerzas israelíes habían salido, sus fuerzas auxiliares locales libanesas habían sido desmanteladas, y tras más de dos décadas las armas se habían silenciado. Sin embargo, advirtió que aunque se había producido una mejora enorme, a la situación en el sector de Israel y el Líbano todavía le faltaba mucho para conseguir la paz, y el potencial de incidentes graves todavía existía. Por eso, ambas partes deberían mantener un contacto efectivo con la FPNUL y tomar medidas inmediatas para rectificar cualquier violación o incidente del que tuvieran conocimiento.

En una carta dirigida al Secretario General el 11 de julio, el Representante Permanente del Líbano comunicó la petición de su Gobierno de que el Consejo de Seguridad ampliara el mandato de la FPNUL durante otra período provisional de seis meses, es decir, hasta el 31 de enero de 2001. En su informe del 20 de julio, el Secretario General recomendó que el Consejo aceptara la petición, entendiendo que la Fuerza podría desplegar y funcionar totalmente en su área de operación, y que las autoridades libanesas reforzarían su propia presencia en el área desplegando tropas adicionales y fuerzas de seguridad internas. El despliegue de la FPNUL debería estar estrechamente coordinado con el de las fuerzas libanesas.

Había una 'buena oportunidad', dijo el Secretario General, de alcanzar en los próximos meses los objetivos de la resolución 425 (1978) del Consejo de Seguridad y de que la FPNUL completara las tareas que se le habían asignado inicialmente. Afirmó que informaría al Consejo de Seguridad a finales de octubre de los últimos avances.

El Secretario General también pidió más ayuda del exterior para el Líbano, señalando que la reintegración del área sur supondría una gran carga para el Líbano y que la remoción de minas y de municiones sin explotar sería una 'increíble tarea' que exigiría colaboración internacional. "Me gustaría animar a los Estados Miembros a colaborar con el Gobierno del Líbano y con las agencias y programas de las Naciones Unidas en apoyo de la reconstrucción y desarrollo del área, no sólo por su propio bien, sino como una contribución importante a la estabilidad en esta parte del mundo que aún sigue siendo potencialmente volátil".

El 24 de julio, después de su informe del 20 de julio, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de que las autoridades israelíes habían eliminado todas las violaciones de la línea de retiro. Ese mismo día, en una reunión con el Enviado Especial del Secretario General, el Presidente libanés Emile Lahoud y el Primer Ministro Selim el-Hoss dieron su consentimiento al despliegue completo de la FPNUL. El despliegue de la Fuerza se programó para el día 26 de julio y tras él debería realizarse inmediatamente el despliegue de la unidad compuesta libanesa en el área antiguamente controlada por Israel, incluyendo el ejército y el personal de seguridad interno.

El 27 de julio, el Consejo de Seguridad decidió ampliar el mandato de la FPNUL hasta el 31 de enero de 2001. Unánimemente aprobada la resolución 1310 (2000), el Consejo pidió al Gobierno del Líbano que asegurara la restitución de su autoridad efectiva y su presencia en el sur, y, en concreto, que procediera con un despliegue importante de las fuerzas armadas libanesas lo antes posible.

También reiteró que el re-despliegue esperado de la FPNUL debería ser dirigido en coordinación con el Gobierno del Líbano y con las fuerzas armadas libanesas, y volvió a enfatizar sus términos de referencia y pautas generales tal y como señalaba el informe del Secretario General del 19 de marzo de 1978, aprobado en la resolución 426 (1978).

Al aprobar la declaración del Secretario General de que el 24 de julio el Gobierno de Israel había eliminado todas las violaciones de la línea de retiro, el Consejo exigió a todas las partes el respeto de la línea, para ejercer el máximo control y cooperar totalmente con las Naciones Unidas y con la FPNUL.

Al reiterar su gran apoyo a la integridad territorial, a la soberanía y a la independencia política del Líbano dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente, el Consejo subrayó la importancia y la necesidad de alcanzar una paz completa, justa y duradera en Oriente Medio, basada en todas las resoluciones importantes.

El aumento de la FPNUL

En el informe del 22 de mayo, el Secretario General describía los medios adicionales que necesitaba la FPNUL para llevar a cabo sus tareas según las resoluciones 425 (1978) y 426 (1978) tras el retiro de Israel. Afirmaba que la FPNUL necesitaría un refuerzo por fases para cumplir con sus responsabilidades en vista de la situación de seguridad en el sur del Líbano, además de tener en cuenta el territorio adicional que tendría que proteger tras el retiro de Israel. El total de fuerzas militares que llevarían a cabo estas tareas relacionadas con la confirmación del retiro aumentaría del nivel previo de 4.513 a aproximadamente 5.600. El informe de mayo explicaba que una vez que el retiro israelí estuviese confirmado, la FPNUL tendría que ser reforzada aumentando su fuerza hasta un total de ocho batallones, más unidades de apoyo apropiadas, o aproximadamente 7.935 encargados de mantener la paz.

En su siguiente informe, presentado al Consejo de Seguridad el 20 de julio, el Secretario General dijo que la primera fase de refuerzo de la FPNUL ya estaba en marcha. En junio, la capacidad de remoción de minas de la FPNUL se había reforzado con dos unidades de Suecia y Ucrania. Además, un batallón de ingenieros de 600 oficiales y tropa de Ucrania tenía programado llegar a la FPNUL a finales de julio. Las unidades de Finlandia, Ghana, Irlanda y Nepal habían sido reforzadas; y Fiji y la India también se habían comprometido a reforzar sus unidades.

Al mismo tiempo, el Secretario General informó al Consejo de que las Naciones Unidas todavía no habían recibido órdenes para los dos batallones de infantería adicionales que cumplirían los requisitos, es decir, un alto grado de autosuficiencia y la capacidad de desplegarse en el área de la misión usando posesiones nacionales. En ausencia de estos refuerzos, el Comandante de las Fuerzas de la FPNUL había desarrollado un plan de despliegue utilizando los recursos existentes y los refuerzos para proteger el área desocupada por las Fuerzas de Defensa de Israel, a través de la combinación de patrullas móviles, bases de patrullas y puestos de observación temporales.

La situación en el Área, julio- octubre de 2000

Desde finales de julio hasta principios de octubre de 2000, la situación en el área de operaciones de la FPNUL estaba en general tranquila, excepto por numerosas violaciones leves de la línea de retiro, llamada la Línea Azul. Un incidente grave tuvo lugar el 7 de octubre. En el contexto de la tensión en los Territorios Ocupados e Israel, unos 500 palestinos y partidarios alcanzaron la línea sur del Marwahin para protestar contra Israel. Cuando la multitud intentó cruzar la barrera de la frontera israelí, las tropas israelíes abrieron fuego, matando a tres personas e hiriendo a unos 20. Desde entonces, las autoridades libanesas han impedido posteriores protestas por parte de los palestinos en la línea. Más tarde ese mismo día, en un grave incumplimiento del cese al fuego, Hezbolá lanzó un ataque a lo largo de la Línea Azul, unos 3 kilómetros al sur de Shaba, y tomaron a tres soldados israelíes como prisioneros. El 20 de octubre, tres palestinos cruzaron la Línea Azul al este de Kafr Shuba e intentaron atravesar la barrera técnica de Israel, que se extiende por detrás de la línea a cierta distancia. Las fuerzas israelíes respondieron con intenso fuego. Uno de los tres murió; los otros consiguieron huir.

El 9 de agosto el Gobierno Libanés desplegó una Fuerza de Seguridad Mixta de 1000 oficiales y tropa, que pertenecía a las Fuerzas de Seguridad Interina y al ejército libanés. La Fuerza fijó su sede en Marjayoun y Bint Jubayl y comenzó un patrullaje intensivo, con controles de carretera ocasionales. Los servicios de seguridad libaneses fijaron una fuerte presencia en Naqoura, y la policía libanesa reanudó las operaciones en los pueblos más importantes. El ejército libanés se desplegó a mediados de septiembre en el área de Jezzine, que las fuerzas de facto habían desocupado en enero.

Los administradores libaneses, la policía y el personal del ejército y de la seguridad funcionaban en todo el área, y su presencia y actividades seguían creciendo. Empezaron a reestablecer el gobierno local en los pueblos y han hecho progresos en la reintegración de las comunicaciones, la infraestructura, los sistemas sanitarios y sociales en el resto del país. A finales de agosto el área antiguamente controlada por Israel participó, por primera vez desde 1972, en unas elecciones parlamentarias.

Sin embargo, cerca de la Línea Azul las autoridades han dejado el control a Hezbolá. Sus miembros trabajaban vestidos de civiles y normalmente iban desarmados. Controlaban la Línea Azul, mantenían el orden público y, en algunos pueblos, proporcionaban servicios educativos, médicos y sociales.

El Gobierno del Líbano adoptó la posición de que, mientras no hubiera una paz completa con Israel, el ejército no actuaría como guardia de la frontera para Israel y no se desplegaría a la frontera.

La FPNUL controló el área por medio de patrullas terrestres y aéreas y una red de puestos de observación. Actuó para rectificar las violaciones, planteándoselas al lado interesado, e intentó por todos los medios, a través de una continua y estrecha cooperación con ambos lados, prevenir los incidentes por límites o fricciones. Sin embargo, la FPNUL no ha podido convencer a las autoridades libanesas de que asuman todas sus responsabilidades a lo largo de la Línea Azul.

A finales de julio y principios de agosto, la FPNUL se desplegó hacia el sur y a lo largo de la Línea Azul. El re-despliegue se realizó despacio, con las autoridades libanesas ayudando a asegurar tierra y propiedades para nuevas posiciones. Al mismo tiempo, para liberar la capacidad necesaria para avanzar hacia el sur, la FPNUL desocupó un área en la retaguardia y se lo entregó a las autoridades libanesas.

La remoción de minas y de municiones sin explotar fue una preocupación importante, sobre todo en relación con el re-despliegue. La FPNUL también colaboró en actividades humanitarias de remoción de minas y estableció un sistema integrado de gestión de la información para actividades relativas a las minas. En Tiro, el Líbano, se creó una célula de actividades relativas a las minas con la ayuda del Servicio de Actividades relativas a las Minas de las Naciones Unidas, que cooperó estrechamente con la oficina nacional de remoción de minas del Líbano.

En octubre de 2000, al informar del 'progreso tangible' que estaban realizando en el Líbano para restablecer los servicios en el territorio desocupado por Israel, el Secretario General subrayó la necesidad de que el Gobierno libanés tomase el control efectivo de toda el área y asumiese todas sus responsabilidades allí, incluyendo el acabar con las provocaciones continuas en la Línea Azul. Señalando una secuencia clara de pasos que venía explicada en la resolución esencial del Consejo de Seguridad 425 (1978) sobre el Líbano, afirmó que tras la restauración de la autoridad efectiva en el Líbano, tanto los Gobiernos libanés como israelí son totalmente responsables, de acuerdo con sus obligaciones internacionales, de prevenir los actos hostiles de sus respectivos territorios contra el de su vecino. 'Creo que ha llegado la hora de establecer las circunstancias previstas en la resolución', escribió el Secretario General en referencia a la resolución 425. Subrayando la necesidad de que el Gobierno del Líbano afirme su autoridad sobre todo el área del que Israel se había retirado, el Secretario General advirtió que de no ser así 'existe el peligro de que el Líbano una vez más sea un escenario, aunque no necesariamente el único, de conflicto entre otros'.

Los miembros del Consejo de Seguridad se reunieron el 14 de noviembre para discutir la situación en el sur del Líbano. En una declaración presidencial a la prensa realizada ese mismo día, el Consejo exigió el fin de las 'peligrosas violaciones que continúan produciéndose' a lo largo de la Línea Azul. Coincidía con las conclusiones del Secretario General de que, aunque se habían hecho 'progresos tangibles' en la ejecución de la resolución 425, 'era necesario que el Gobierno del Líbano tomara un control efectivo de todo el área desocupada por Israel la pasada primavera y que asumiera todas sus responsabilidades internacionales'.

Reducción de las Fuerzas de la FPNUL

El 22 de enero de 2001 el Secretario General presentó un informe al Consejo de Seguridad. En el informe, dio una visión general de la situación en el área de operaciones de la misión, hizo sugerencias para reconfigurar la Fuerza y recomendó ampliar el mandato durante un período de seis meses.

Según el informe, la situación en el área de operación de la FPNUL continuó siendo buena, aunque había numerosas violaciones leves en la Línea Azul. Tales violaciones eran en gran medida resultado del trabajo de construcción de Israel de una barrera técnica a lo largo de la línea, del paso de pastores libaneses y, a veces, del paso de vehículos por lugares en los que la barrera israelí estaba a cierta distancia de la línea. Sin embargo, hubo incidentes ocasionales en algunos puntos delicados y cinco incumplimientos de la línea.

La situación de seguridad general en el área de operación de la FPNUL era buena, y mejoró todavía más desde octubre, según el informe. Los residentes que estuvieron fuera durante la ocupación israelí siguieron regresando. Además, los antiguos miembros de las antiguas fuerzas de facto y sus familias (unas 1.600 en total) volvieron al Líbano.

Hablando de la re-configuración de la presencia de las Naciones Unidas en el sur del Líbano, el Secretario General afirmó que de las tres partes de su mandato, la FPNUL había completado esencialmente dos. Confirmó el retiro de las fuerzas israelíes y ayudó, en la medida de lo posible, a las autoridades libanesas a volver al área desocupada por Israel. La FPNUL continuó trabajando en estrecha colaboración con estas autoridades y dejó de ejercer cualquier control sobre el área de operación. Sin embargo, el Gobierno libanés todavía no desplegó su personal a lo largo de la Línea Azul.

Según el informe, la FPNUL se centró en la parte restante de su mandato: la restauración de la paz y la seguridad internacional. En espera de una paz completa, la FPNUL intentó al menos mantener el cese al fuego a lo largo de la Línea Azul, por medio de patrullas y vigilancia desde posiciones fijas y contacto directo con las partes, con la intención de rectificar las violaciones y prevenir la escalada de incidentes. El Secretario General consideró que la necesidad de las Naciones Unidas de llevar a cabo estas funciones continuaría existiendo en el futuro previsible.

Estas funciones, escribió el Secretario General, eran las de una misión de observadores. Sin embargo, en vista de las condiciones de la región, afirmó que no estaría dispuesto a confiar la tarea solamente a observadores desarmados, y recomendaría, por el contrario, una combinación de infantería armada y observadores desarmados. Sugirió dos batallones de infantería, un grupo de observadores del UNTSO y apoyo.

Según el Secretario General, en vista de la tensa situación en la región, un enfoque prudente es apropiado. Si el Consejo de Seguridad optara por la configuración sugerida, podría considerarse proceder por etapas. Una posible primera etapa podría ser la de volver al número de fuerzas militares de la FPNUL anterior al aumento del año pasado, es decir, a unos 4.500 oficiales y tropa.

A continuación señaló que el Líbano solicitaba que el Consejo ampliara el mandato de la FPNUL durante otro período de seis meses. En vista de las condiciones reinantes en el área, el Secretario General apoyó la ampliación y recomendó que el Consejo ampliara el mandato de la FPNUL hasta el 31 de julio.

El 30 de enero de 2001, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1337 (2001), decidió ampliar el mandato de la FPNUL durante otro período de seis meses. También decidió devolver la fuerza militar autorizada de la Fuerza FPNUL a su nivel operacional previo (4.500 oficiales y tropa) el 31 de julio de 2001. El Consejo confirmó el enfoque general para la re-configuración de la FPNUL, y pidió al Secretario General que presentara al Consejo un informe detallado el 30 de abril de 2001 sobre los planes de re-configuración de la FPNUL y sobre las tareas que podría desarrollar el UNTSO.

Por otras condiciones de la resolución, el Consejo exigió al Gobierno del Líbano que asegurara la restitución de su autoridad efectiva y su presencia en el sur, y, en concreto, que aumentara el nivel del re-despliegue de sus fuerzas armadas. Animó al Gobierno del Líbano a asegurar un ambiente tranquilo en todo el sur, incluyendo para ello el dominio de todos los puestos de control. El Consejo condenó todos los actos de violencia, expresó su preocupación por los graves incumplimientos y violaciones de la línea de retiro e instó a las partes a terminar con ellas y a respetar la seguridad del personal de la FPNUL. El Consejo también reiteró su gran apoyo a la integridad territorial, la soberanía y la independencia política del Líbano dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente.

Re-configuración de la FPNUL

Conforme a lo solicitado, el 30 de abril, el Secretario General presentó sus recomendaciones al Consejo de Seguridad para la re-configuración de la FPNUL. En el informe al Consejo, señaló que en espera de una paz completa, la Fuerza se concentraría en mantener el cese al fuego a lo largo de la Línea Azul, incluyendo el contacto directo con todas las partes, con el fin de rectificar las violaciones y prevenir cualquier escalada de violencia. En vista de las condiciones en la región, el Secretario General recomendó que la FPNUL funcionara con una combinación de infantería armada y observadores desarmados.

Hasta el 31 de marzo, la Fuerza estuvo compuesta de 5.700 tropas. La re-configuración prevista en el informe exigía el despliegue de la mayoría de las tropas en posiciones protegidas cerca de la Línea Azul, a la vez que se dejaba la sede de la FPNUL en Naqoura protegida por un guardia independiente. La unidad de remoción de minas también se mantendría. A través de una reducción gradual, la Fuerza estaría compuesta finalmente de 2.000 oficiales y tropa, incluyendo tropas de Francia, Ghana, la India, Italia, Polonia y Ucrania. La re-configuración se alcanzaría durante las rotaciones de tropas normales.

El Secretario General propuso que la Fuerza mantuviese una fuerza de unos 3.600 hasta enero de 2002. Añadió que 'a menos que haya un cambio drástico en la región', la re-configuración podría completarse a finales de julio de 2002.

La situación en el Área, enero 2001-enero 2002

El Secretario General presentó otro informe al Consejo de Seguridad el 20 de julio de 2001. Según el informe, la situación durante el período de enero a julio de 2001 había sido por lo general estable, con la excepción de tensiones continuas e incumplimientos de la Línea Azul relacionados con la disputa sobre la zona de las granjas de Shab'a. Continuó habiendo numerosas violaciones leves en el terreno, las del lado israelí debidas a la construcción de una barrera a lo largo de la línea. Las del lado libanés se debieron a pasos de los pastores y de vehículos ocasionales.

En lo que se refiere a las violaciones por aire, el informe señalaba que los aviones israelíes violaron la línea casi diariamente, penetrando muy adentro en el espacio aéreo libanés. El informe también describe varios incidentes, incluyendo protestas del lado libanés, intercambios de fuego entre los soldados israelíes y Hezbolá, y la destrucción de una posición de radar del ejército sirio en el valle de Bekaa.

También, según el informe, el Gobierno del Líbano continuó manteniendo su postura de que, mientras existiese una paz completa con Israel, las fuerzas armadas libanesas no se desplegarían a lo largo de la Línea Azul. Hezbolá controlaba áreas a lo largo de la Línea Azul a través de una red de posiciones móviles y fijas. A veces, Hezbolá actuaba como sustituto del gobierno civil, procurando servicios educativos, médicos y sociales a la población local. En varias ocasiones, el personal de Hezbolá restringió la libertad de movimiento de la FPNUL y interfirió con su re-despliegue.

El enfoque de las operaciones de la FPNUL se mantuvo en la Línea Azul y en el área adyacente, donde intentaba mantener el cese al fuego a través de patrullas, vigilancia desde posiciones fijas y un contacto directo con las partes. La misión continuó ayudando a la población civil mediante la atención médica, proyectos de agua, equipamiento o servicios para escuelas y orfanatos, y provisiones de servicios sociales a los necesitados. La remoción de minas y las municiones sin explotar en el sur del Líbano ganaron un impulso adicional.

El documento también informó de una controversia que surgió entre las autoridades israelíes y las Naciones Unidas sobre una cinta de video de la FPNUL, grabada el 8 de octubre de 2000, en la que se veían vehículos que podrían haber sido usados por Hezbolá en el secuestro de tres soldados de la Fuerza de Defensa de Israel el 7 de octubre de 2000. Israel y el Líbano tuvieron la oportunidad de ver la cinta, con las identidades de personal no perteneciente a las Naciones Unidas tapadas, en las instalaciones de las Naciones Unidas. Se inició una investigación * sobre el manejo interno del asunto.

En lo que se refiere a la re-configuración y re-despliegue de la FPNUL, el informe señalaba que para el 1 de agosto de 2001 la Fuerza volvería a contar con una fuerza militar de unos 4.500 y que estaría compuesta de tropas de Fiji, Finlandia, Francia, Ghana, la India, Irlanda, Italia, Nepal, Polonia y Ucrania. La salida de los contingentes irlandeses y finlandeses en otoño aumentaría la fuerza militar de la Fuerza en unos 3.600. La FPNUL recibió la ayuda de 51 observadores militares del Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (UNTSO) para realizar sus tareas.

El Secretario General concluyó diciendo que debido al potencial de los incidentes en el área para amenazar la estabilidad de la región, era de suma importancia que todas las partes respetaran la Línea Azul, acabaran con todas las violaciones de la misma y desistir de cualquier acción que pudiese servir para desestabilizar la situación. El Gobierno del Líbano debería tomar más medidas para asegurar la restitución de la autoridad libanesa efectiva en todo el sur, incluyendo el despliegue de su ejército. Debería ser también parte integral de este proceso un esfuerzo más enérgico y coordinado para restaurar los servicios básicos a la población, y la restitución total del gobierno local.

En vista de las condiciones existentes en el área, el Secretario General recomendó que el Consejo de Seguridad ampliara el mandato de la FPNUL hasta el 31 de enero de 2002. El 31 de julio, el Consejo amplió el mandato de la Fuerza tal y como había sido sugerido, a la vez que pedía una re-configuración continua de la Fuerza en respuesta a las condiciones existentes.

En su resolución 1365 (2001), el Consejo pidió al Secretario General que continuara tomando las medidas necesarias para ejecutar la re-configuración y el re-despliegue de la Fuerza 'en vista de los avances sobre el terreno y en consulta con el Gobierno del Líbano y los países que aportan contingentes'.

El Consejo pidió a las partes que respetaran completamente la línea de retiro, que ejercieran el máximo control y que colaboraran totalmente con las Naciones Unidas. Condenando todos los actos de violencia, el Consejo expresó una gran preocupación por los graves incumplimientos y por las violaciones terrestres, marítimas y aéreas de la línea de retiro, e instó a las partes a terminar con ellas y a respectar la seguridad del personal de la FPNUL. También pidió a las partes que aseguraran que la FPNUL tuviese total libertad de movimiento en todo su área de operación.

Viendo como la frontera intenta conseguir el fin de la violencia en la región, el texto subraya la necesidad de alcanzar una paz completa, justa y duradera en Oriente Medio, basada en todas las resoluciones relevantes del Consejo.

Por medio de otras resoluciones, el Consejo pidió al Gobierno libanés que asegurara la restitución de su autoridad efectiva en todo el sur, incluyendo el despliegue de las fuerzas armadas del país allí. También animó al Gobierno a que asegurara un ambiente de tranquilidad en el área.

En lo que se refiere al problema de las minas, el Consejo aprobó los esfuerzos de la FPNUL para solucionar el problema y animó a las Naciones Unidas a proporcionar al Líbano más ayuda para actividades relativas a las minas. El Consejo también subrayó 'la necesidad de proporcionar al Gobierno del Líbano y a la FPNUL mapas adicionales y registros sobre la localización de las minas'.

En su último informe sobre la FPNUL del 16 de enero de 2002, el Secretario General dijo que el área de operación de la FPNUL seguía en general tranquila, con bajos niveles de incidentes y tensiones desde su informe de julio de 2001. El enfoque de las operaciones de la FPNUL se mantenía en la Línea Azul y en el área adyacente, con la FPNUL trabajando con las partes para impedir y rectificar las violaciones y calmar las tensiones.

Según el informe del Secretario General, los incumplimientos graves del cese al fuego en la zona de las granjas de Shab'a seguía siendo una causa de preocupación. El 3 de octubre, Hezbolá disparó 18 misiles y 33 tiros de mortero a dos posiciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la línea sureste de Kafr Shuba. El 22 de octubre, Hezbolá disparó 10 misiles y 61 tiros de mortero a cinco posiciones de la FDI en la misma zona. En ambos casos, las FDI respondieron con artillería pesada y fuego de mortero en el lado libanés de la línea en la misma zona, y en último caso lanzando también dos misiles aire-tierra. No hubo víctimas en ninguno de los incidentes.

De igual preocupación, afirmó el Secretario General, fueron las violaciones aéreas de Israel en la Línea Azul, que continuaron casi diariamente, penetrando muy adentro en el espacio aéreo libanés. Estas incursiones no eran justificadas y causaron mucha preocupación entre la población civil, especialmente los vuelos de baja altitud que rompen la barrera de sonido de las áreas habitadas. Las violaciones aéreas eran continuas, aunque las Naciones Unidas, incluido el Secretario General y una serie de gobiernos interesados, habían avisado repetidamente a las autoridades israelíes, exigiéndoles que cesaran los sobrevuelos y que respetaran la Línea Azul.

El Secretario General subrayó una vez más la necesidad crítica de que todas las partes interesadas respetaran la Línea Azul, al igual que el Consejo pidió repetidamente que cesaran todas las violaciones y todas las acciones que pudieran servir para desestabilizar la situación.

El Gobierno del Líbano continuó tomando medidas adicionales para restaurar su autoridad efectiva en todo el sur, pero esto se limitaba a reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad y a apoyar al gobierno local, y no incluía el despliegue adicional del ejército libanés. El Gobierno continuó dejando a Hezbolá actuar cerca de la Línea Azul. El Secretario General también llamó la atención sobre el hecho de que, en varias ocasiones, el personal de Hezbolá interfirió en la libertad de movimiento de la FPNUL. Aunque la libertad de movimiento fue restablecida después de que la FPNUL señalara a las autoridades libaneses restricciones específicas, éstas son recurrentes.

El Secretario General, al igual que el Consejo, instó nuevamente al Gobierno libanés a tomar más medidas para ampliar su autoridad en todo el sur del Líbano, subrayando que debería hacer un esfuerzo más coordinado para tomar toda la responsabilidad en la provisión de servicios básicos a la población y en el despliegue del ejército.

Hablando sobre la re-configuración de la FPNUL, que ya había asumido las funciones de una misión de observadores, el Secretario General recomendó que la Fuerza se estabilizara con una fuerza de cerca de 2000 (oficiales y tropa) a finales de 2002. Una Fuerza reconfigurada continuaría contribuyendo a estabilizar el sur del Líbano, controlando y observando a lo largo de la Línea Azul.

El Secretario General afirmó que se había conseguido progresar en las discusiones entre las Naciones Unidas e Israel en temas relacionados con las cintas de video de la FPNUL de acontecimientos relacionados con el secuestro de tres soldados israelíes en 7 de octubre de 2000 por parte de Hezbolá (ver arriba).

El Secretario General recomendó que el Consejo de Seguridad ampliara el mandato de la FPNUL hasta el 31 de julio de 2002. El 28 de enero de 2002, el Consejo amplió el mandato de la Fuerza otros seis meses, condenando todos los actos de violencia y expresando una gran preocupación sobre las graves violaciones de la línea de retiro que separa las fuerzas libanesas e israelíes.

A través de la aprobación unánime de la resolución 1391 (2002), el Consejo instó a las partes a terminar con esas violaciones y a respetar la seguridad del personal de la FPNUL. Apoyó los esfuerzos continuos de la Fuerza para mantener el cese al fuego a lo largo de la línea de retiro y para rectificar las violaciones, resolver los incidentes y prevenir su escalada.

En una provisión afín, el Consejo pidió al Secretario General que tomara las medidas necesarias para ejecutar la re-configuración de la FPNUL tal y como se explicaba en su informe y de acuerdo con la carta del Presidente del Consejo del 18 de mayo de 2001, en vista de los avances sobre el terreno y en consulta con el Gobierno del Líbano y los países que aportan contingentes.

El Consejo pidió nuevamente al Gobierno libanés que continuara tomando medidas para asegurar la restitución de su autoridad efectiva en todo el sur, incluyendo el despliegue de las fuerzas armadas libanesas. Animó al Gobierno a asegurar un ambiente de tranquilidad en el sur.

Situación en la zona, de enero de 2002 a enero de 2003

El Secretario General afirmó en su informe sobre la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano de fecha 12 de Julio de 2002 que las tensiones en la zona de operaciones de la misión aumentaron a lo largo de los últimos seis meses (desde el 17 de enero hasta el 12 de Julio de 2002), con el estallido de incidentes violentos que traspasaron la Línea Azul durante las primeras dos semanas de abril sobrepasando cualquier actividad desde la retirada israelí del Líbano en mayo de 2000. Estos eventos coincidieron con el importante aumento de las tensiones en Israel y el territorio palestino ocupado. Hezbolá llevó a cabo actividades militares, así como otros elementos palestinos o no identificados tanto dentro como fuera de la zona de las granjas de Shab’a. Además, a lo largo de la mayoría del período que cubre el informe, continuaron casi a diario las incursiones israelíes sin justificar en espacio aéreo soberano del Líbano, que a menudo penetraban profundamente en el Líbano. Estos eventos han puesto en relieve la frágil situación existente y han demostrado que las tensiones aumentan con facilidad.

El informe declara además que el Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz del Oriente Medio, el Sr. Terje Roed-Larsen, y el Representante Personal del Secretario General para el Líbano Meridional, el Sr. Staffan de Mistura, tomaron partido en actividades diplomáticas concertadas para reducir la violencia. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano aumentó su número de patrullas y su Comandante intervino personalmente sobre el terreno para evitar otros incidentes. Miembros clave de la comunidad internacional tomaron también un papel activo en instar a las partes a que actuaran con moderación. El Secretario General declaró que ninguna violación de la Línea Azul, ya sea cruzándola físicamente o sobrepasándola, estaría justificada. Sin embargo, el Gobierno del Líbano mantenía la postura de que, mientras no hubiera una paz completa con Israel, las fuerzas armadas del Líbano no se desplegarían a lo largo de la Línea Azul. En estas condiciones, Hezbolá mantuvo su presencia visible en las proximidades de la Línea a través de su red de posiciones fijas y móviles, prestando además servicios médicos, sociales y educacionales a la población local en zonas cercanas a la Línea Azul.

El Secretario General observó también con preocupación las restricciones en la libertad de desplazamiento del personal de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, quienes debían poder llevar a cabo su función. Durante el incidente más grave, sucedido el 4 de abril, alrededor de 15 miembros de Hezbolá obligaron a una patrulla en el sudoeste de Kafr Shuba del Grupo de Observadores en el Líbano (GOL) a punta de pistola a que se pararan y les agredieron con las culatas de los rifles, dejando tres heridos, uno de ellos herido grave.

El Secretario General informó al Consejo de que los planes de reconfiguración de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano se hicieron en este período bajo examen. La siguiente etapa de reducción y de redespliegue de personal coincidía con la elaboración por escrito del informe, con la repatriación y no sustitución de aproximadamente 135 contingentes ucranianos. Debido a las exigencias de las operaciones, la primera reducción planeada del contingente de Fiji prevista para junio se pospuso para agosto. Sin embargo, este ajuste técnico del calendario no afectó a aquél establecido por el Secretario General en su anterior informe (S/2002/55). La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano se estabilizaría en 2000 efectivos hacia el final de 2002.

Dadas las condiciones prevalecientes en la zona, el Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que prorrogara el mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano hasta el 31 de enero de 2003.

El 30 de Julio de 2002, el Consejo, destacando la necesidad de lograr una paz amplia, justa y duradera en el Oriente Medio sobre la base de todas sus resoluciones pertinentes, decidió prorrogar el mandato de la Fuerza hasta el 31 de enero de 2003.

A través de la aprobación unánime de la resolución 1428 (2002) , el Consejo condenó todos los actos de violencia. Expresando profunda preocupación por las graves contravenciones e infracciones de la línea de repliegue por aire, mar y tierra, el Consejo instó a las partes a que les pusieran fin y cumplieran estrictamente su obligación de respetar la seguridad del personal de la FPNUL y de las Naciones Unidas.

En otra disposición del informe, el Consejo pidió a las partes que aseguraran que la FPNUL tuviera plena libertad de circulación para que pudiera cumplir su mandato en toda la zona de operaciones. Los miembros del Consejo expresaron su apoyo a la constante labor de la FPNUL para mantener la cesación del fuego a lo largo de la línea de repliegue y para resolver los incidentes y prevenir su aumento.

El Consejo alentó al Gobierno del Líbano a que asegurara un ambiente de calma en todo el sur del país, encomió las medidas adoptadas para restablecer su autoridad efectiva en esa región, incluido el despliegue de las fuerzas armadas del Líbano, y pidió que se siguieran adoptando tales medidas.

En otro de sus informes sobre la FPNUL de fecha 14 de enero de 2003, el Secretario General afirmó que la zona de operaciones de la FPNUL había permanecido en calma la mayor parte del tiempo, con una reducción considerable del número de incidentes con respecto a lo que exponía el último informe. Sin embargo, la tensión seguía prevaleciendo. Esta tensión se hacía más visible a través del asunto del río Hasbani, así como a través del círculo de provocaciones entre las infracciones por aire de la línea de repliegue por parte de Israel y el fuego anti-aéreo de Hezbolá. La zona de las granjas de Shab’a seguía generando profundas preocupaciones.

El informe declaró que toda violación de la Línea Azul y toda provocación por parte de cualquiera de las dos partes podrían provocar que aumentaran las tensiones o que éstas derivaran en una mayor confrontación. El Secretario General subrayó una vez más la necesidad de que todas las partes interesadas respetasen plenamente la línea de repliegue determinada por las Naciones Unidas, pusieran fin a todas las violaciones de esta línea y se abstuvieran de adoptar cualquier medida que pudiera desestabilizar la situación sobre el terreno.

El informe declaraba posteriormente que la aplicación de las recomendaciones del Secretario General al Consejo sobre la reconfiguración de la FPNUL se completó a final de 2002. Una vez llegado a este punto, no se tenía prevista ninguna otra reducción de la dotación de fuerza actual formada por 2.000 efectivos. El Secretario General recomendó al Consejo que prorrogara el mandato de la Misión hasta el 31 de julio de 2003. A través de la resolución 1461 (2003), aprobada por unanimidad, el Consejo prorrogó el mandato de la FPNUL según lo acordado. Condenó todos los actos de violencia, expresó profunda preocupación por las graves contravenciones e infracciones de la línea de repliegue por aire, mar y tierra e instó a las partes a que les pusieran fin y cumplieran estrictamente su obligación de respetar la seguridad del personal de la FPNUL y de las Naciones Unidas.

Reiteró además su llamamiento a las partes para que continuaran cumpliendo los compromisos que habían contraído de respetar plenamente la línea de repliegue determinada por las Naciones Unidas. Apoyó también los constantes esfuerzos de la FPNUL por mantener la cesación del fuego a lo largo de la línea de repliegue mediante patrullas móviles, equipos de observación desde posiciones fijas y estrechos contactos con las partes, con miras a corregir las violaciones, resolver los incidentes y prevenir su aumento.

El Consejo encomió también al Gobierno del Líbano por haber adoptado medidas para restablecer su autoridad efectiva en todo el sur del país, incluido el despliegue de las fuerzas armadas del Líbano. Pidió al Gobierno del Líbano que siguiera ampliando esas medidas y que hiciera todo lo posible por garantizar un ambiente de calma en todo el sur del país.

Situación en la zona, de enero a julio de 2003

En su informe sobre la FPNUL de fecha 23 de julio de 2003 y cubriendo el período desde el 15 de enero, el Secretario General observó que “han transcurrido casi seis meses desde el último incidente violento a través de la Línea Azul, este es el período más largo de calma relativa desde que Israel se retirara del Líbano hace más de tres años después de 22 años de ocupación”. Otro indicador de la estabilización del sur del Líbano ha sido el éxito de las tareas de desminado.

El Secretario General observó que "no obstante, la tensión entre Israel y el Líbano sigue siendo elevada y la calma relativa existente que se observa a lo largo de la Línea Azul es precaria”. Los mayores focos de tensión fueron las constantes violaciones del espacio aéreo libanés por parte de Israel y el fuego anti-aéreo de Hezbolá dirigido a localidades israelíes.

Destacando la necesidad de ambas partes de abstenerse de adoptar cualquier medida que pudiera desestabilizar la situación sobre el terreno, el Secretario General advirtió que “tanto las incursiones aéreas como las violaciones con fuego real entrañan un posible peligro de escalada de la violencia”.

El Secretario General observó que el Gobierno del Líbano había demostrado su capacidad para reforzar su autoridad en todo el sur del Líbano, en particular gracias a las actividades de la Fuerza de Seguridad Mixta y el ejército libanés. Añadió que, de conformidad con la resolución 425 (1978), el Líbano debería proseguir el despliegue de sus fuerzas armadas a fin de ampliar su control a todo el sur.

El Secretario General, quien recomendó una prorrogación de seis meses del mandato de la FPNUL, dijo que la Misión seguiría contribuyendo al restablecimiento de la paz y la seguridad internacionales mediante sus actividades de observación, vigilancia y presentación de informes sobre los acontecimientos que ocurren en su zona de operaciones, estableciendo enlaces con las partes para mantener la calma.

El Consejo de Seguridad, a través de la aprobación de la resolución 1496 (2003) de 31 de julio, prorrogó el mandato de la FPNUL hasta el 31 de enero de 2004. El Consejo instó a las partes a que pusieran fin a las infracciones de la línea de repliegue por aire, mar y tierra y a que cumplieran estrictamente su obligación de respetar la seguridad del personal de la FPNUL y de las Naciones Unidas.

Acogiendo con beneplácito las medidas ya adoptadas por el Gobierno del Líbano para restablecer su autoridad efectiva en todo el sur del país, el Consejo le pidió que siguiera ampliando esas medidas y que hiciera todo lo posible por garantizar un ambiente de calma en todo el sur del país.

Observando con beneplácito que la FPNUL los progresos realizados en las actividades de remoción de minas, el Consejo insiste en la necesidad de proporcionar al Gobierno del Líbano y a la FPNUL mapas y registros adicionales sobre la localización de las minas.

Además, el Consejo destacó la importancia y la necesidad de lograr una paz completa, justa y duradera en el Oriente Medio, basada en todas las resoluciones en la materia, entre ellas sus resoluciones 242 (1967) y 338 (1973), y esperó con interés el pronto cumplimiento del mandato de la FPNUL.

Situación en la zona, de julio de 2003 a enero de 2004

En su informe de fecha 20 de enero de 2004 y cubriendo el período desde el 24 de julio de 2003, el Secretario General dijo que la calma relativa que había prevalecido en la primera mitad del año dio paso a nuevos intercambios de disparos en la zona de las granjas de Shab’a. Los ataques aéreos y los tiroteos a través de la Línea Azul tuvieron como consecuencia la muerte de dos soldados y un civil israelíes, así como la muerte de tres civiles libaneses. Las constantes infracciones de Israel del espacio aéreo libanés y los diversos fuegos anti-aéreos de Hezbolá dirigidos a localidades israelíes fomentaron en gran medida esta tensión.

El Secretario General afirmó que las minas terrestres seguían constituyendo una cuestión que causaba profunda preocupación. Sin embargo, la colaboración entre las Naciones Unidas y diversos asociados continuó dando unos resultados excelentes en el sur del Líbano. Más de medio millón de metros cuadrados de tierra que antes había estado contaminada se hicieron de uso productivo, y se localizaron y destruyeron más de 20.000 minas terrestres, convirtiendo el área en aproximadamente 4.8 millones de metros cuadrados totalmente despejados. Siguieron progresando las zonas de asistencia a la población civil y se mejoró la integración de la antigua zona ocupada con el resto del país, incluidos los sistemas de infraestructura, salud y bienestar, así como los servicios postales y las comunicaciones.

En su resolución 1525 (2004) de 30 de enero de 2004, el Secretario General prorrogó el mandato de la FPNUL hasta el 31 de julio de 2004.

Situación en la zona, de enero a julio de 2004

En su informe de fecha 21 de julio de 2004 y cubriendo el período desde el 21 de enero, el Secretario General señaló que la situación en el sur del Líbano estaba llena de contradicciones. A pesar de que tanto Israel como el Líbano proclamaron su deseo de evitar la desestabilización de la zona, sólo hubo un mes en que no se registraron enfrentamientos.

El Secretario General hizo un llamamiento a ambas partes para sofrenar sus fuerzas. “No puedo dejar de subrayar la necesidad de que todas las partes cumplan las obligaciones que les imponen las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, a saber, respetar la línea de retirada en su totalidad y actuar con la mayor moderación posible”.

El Secretario General expresó su profunda preocupación de que “Israel persista en su comportamiento provocativo e injustificado mediante sus violaciones aéreas del territorio libanés soberano. Añadió que “los disparos antiaéreos de represalia efectuados por Hezbolá del otro lado de la Línea Azul constituyen una violación y ponen en peligro vidas humanas”. El Secretario General advirtió que el riesgo de que se agraven las hostilidades y de que las partes lleguen a un conflicto seguía siendo considerable y recomendó que se prorrogara la FPNUL durante un nuevo período de seis meses.

En cuanto a los aspectos positivos, el informe observó que todo el sur del Líbano, incluidos todos los pueblos de la zona que llega hasta la Línea Azul antes ocupada por Israel, participó sin problemas en las elecciones municipales. Aclamando el desarrollo como “la capacidad del Gobierno del Líbano para ejercer su autoridad, el Secretario General instó a las autoridades de los países “a que garantizaran el restablecimiento de su autoridad efectiva en todo el sur del país, incluido el despliegue de las fuerzas armadas del Líbano, y que hagan cuanto esté a su alcance para garantizar la calma”.

El Consejo de Seguridad, en sus resoluciones 1553 (2004) de 29 de julio de 2004, prorrogó el mandato de la FPNUL hasta el 31 de enero de 2005 y reiteró su firme apoyo a la integridad territorial, la soberanía y la independencia política del Líbano dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Condenó todos los actos de violencia, expresó profunda preocupación por las graves contravenciones e infracciones de la línea de repliegue por mar y tierra y por las que se seguían produciendo en el espacio aéreo. Instó a las partes a que les pusieran fin, se abstuvieran de realizar cualquier acto o provocación que pudiera agravar más la tensión y cumplieran estrictamente su obligación de respetar la seguridad del personal de la FPNUL y de otras entidades de las Naciones Unidas.

Situación en la zona, de julio de 2004 a enero de 2005

En su informe al Consejo de Seguridad de 20 de enero de 2005, el Secretario General declaró que, a lo largo del período comprendido entre Julio de 2004 y enero de 2005, la Línea Azul había disfrutado de un prolongado período de calma relativa. El Secretario General esperó que esa situación constituyera una oportunidad para lograr un progreso con miras a alcanzar el objetivo de llevar la paz y la seguridad internacionales al Líbano meridional. Pero, como quedó demostrado más de una vez en los últimos cuatro años, y de nuevo en enero de 2005, los períodos de calma a lo largo de la Línea Azul a menudo iban seguidos de episodios de hostilidades. Además, el Secretario General añadió que, si bien los incidentes violentos fueron considerablemente menos numerosos que durante el período que abarcó el informe anterior, las tensiones entre las partes no disminuyeron de forma apreciable en ningún momento. La retórica hostil siguió siendo la norma y la estabilidad siguió estando amenazada, especialmente por los incidentes del 9 y el 17 de enero, aunque también por actos cometidos por elementos incontrolados y, por primera vez, por incursiones aéreas desde ambas partes.

El Secretario General afirmó en su informe que la reanudación de las medidas militares, que Hezbolá se acreditó al reivindicar su prerrogativa a oponer resistencia a la ocupación israelí del territorio libanés por la fuerza, causó perturbación. Las Naciones Unidas habían dejado ampliamente en claro que no se podía aceptar ninguna violación de la Línea Azul. La posición que hacía valer continuamente el Gobierno del Líbano de que la Línea Azul no era válida en la zona de las granjas de Sheb’a no era compatible con las resoluciones del Consejo de Seguridad. El Consejo de Seguridad ha reconocido la validez de la Línea Azul a los efectos de confirmar el retiro de Israel de conformidad con la resolución 425 (1978). El Gobierno del Líbano debería prestar atención a los repetidos llamamientos a las partes hechos por el Consejo para que respeten la Línea Azul en su totalidad.

El Secretario General declaró además que las violaciones del espacio aéreo seguían siendo motivo de grave preocupación. En la medida en que Israel siga aplicando su política de sobrevolar el Líbano cuando lo considere conveniente, se expone a provocar actos de represalia de la parte libanesa. Además, los periódicos estruendos provocados por los aviones al romper la barrera del sonido sobre centros de población no hacen más que generar la animosidad de la población local. Aunque debe señalarse y acogerse con agrado el hecho de que, durante el período que cubre el informe, no se produjeran incidentes de disparos antiaéreos que cruzaran la línea, el lanzamiento por Hezbolá de un avión sin piloto sobre el territorio de Israel fue lamentable y seguramente aumentaría las tensiones y las perspectivas de confrontación militar. El Secretario General deseó recordar a todas las partes la posición coherente de las Naciones Unidas en el sentido de que no debe haber violaciones aéreas, y esa posición se aplica a ambos lados de la Línea Azul.

El Secretario General afirmó que los incidentes de disparos de cohetes perpetrados por individuos supuestamente afiliados a las facciones militantes palestinas pusieron de manifiesto la inestabilidad del sector. Cabe destacar, por su importancia, que ninguno de los incidentes dio lugar a una intensificación de las acciones militares y, por esta razón, se reconoció el mérito de las partes y la FPNUL. No obstante, este tipo de incidente planteó un grave peligro para la estabilidad en la zona. El Gobierno del Líbano sigue obrando con la capacidad que había demostrado hasta el momento para ejercer su autoridad en materia de seguridad mediante diversas actividades de las Fuerzas Conjuntas de Seguridad, incluidas las respuestas rápidas ante incidentes concretos. No obstante, era necesario hacer más para atender el llamamiento del Consejo de Seguridad de que se ampliaran las medidas para garantizar el retorno de la autoridad gubernamental efectiva al sur del país, incluso mediante el despliegue de fuerzas armadas libanesas adicionales. Una vez más, el Secretario General instó al Gobierno a que hiciera todo lo posible para garantizar la calma y ejercer un pleno control sobre la utilización de la fuerza en todo su territorio.

Al concluir su informe, el Secretario General afirmó que la situación a lo largo de la Línea Azul seguía siendo vulnerable a la inestabilidad regional. Ello ponía de manifiesto una vez más la necesidad de lograr una paz general, justa y duradera en el Oriente Medio, sobre la base de lo dispuesto en todas las resoluciones pertinentes. Habida cuenta de las condiciones imperantes en la zona, el Secretario General recomendó que el Consejo de Seguridad prorrogara el mandato de la FPNUL hasta el 31 de julio de 2005.

Profundamente preocupado por la tensión y violencia persistentes a lo largo de la Línea Azul entre el Líbano e Israel, el Consejo de Seguridad, a través de su resolución 1583 (2005) de 28 de enero, condenó todos los actos de violencia, en particular los incidentes ocurridos recientemente de un lado al otro de la Línea Azul en los que resultaron muertos y heridos observadores militares de las Naciones Unidas, y prorrogó, hasta el 31 de julio de 2005, el mandato de la FPNUL.

El Consejo apoyó la constante labor de la FPNUL para mantener la cesación del fuego a lo largo de la línea de repliegue, aunque expresó su intención de examinar el mandato y las estructuras de la FPNUL cuando terminara el mandato, por lo que pidió al Secretario General que incluyera en su informe recomendaciones sobre este particular, teniendo en cuenta la situación prevaleciente sobre el terreno, las actividades que realmente llevaba a cabo la Fuerza en la zona de operaciones y su contribución a la tarea pendiente de restablecer la paz y la seguridad internacionales.

Situación en la zona, de enero a julio de 2005

El Secretario General presentó su informe en detalle del 20 de julio de 2005, el cual abarcaba los cambios que habían tenido lugar desde enero de 2005 y contenía también recomendaciones sobre el mandato y las estructuras de la FPNUL basadas en la misión de evaluación que había llevado a cabo el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en el Líbano del 8 al 14 de mayo de 2005.

El informe declaró que durante la mayor parte del período que se examinaba, en la zona de operaciones de la FPNUL había permanecido una calma frágil, con frecuentes períodos de tensión. Continuaron las violaciones de la Línea Azul: en la mayoría de los casos fueron violaciones aéreas repetidas cometidas por aviones a reacción, helicópteros y aeronaves sin tripulación israelíes, mientras que por la parte libanesa fueron fundamentalmente los pastores los que las cometieron. En mayo se había producido una escalada de las hostilidades en que había habido intercambios de disparos entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa de Israel, elementos armados no identificados lanzaron un cohete. La situación se había deteriorado significativamente el 29 de junio, en que Hezbolá y las Fuerzas de Defensa de Israel entablaron un intenso tiroteo en la zona de las granjas de Sheb’a en el cual murió un soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel y otros cuatro resultados heridos; también perdieron la vida dos combatientes de Hezbolá.

El Secretario General declaró que las hostilidades que tuvieron lugar en mayo y el grave incidente del 29 de junio demostraron una vez más que la situación seguía siendo inestable y frágil, y que las posibilidades de que las condiciones se deterioraran eran reales. Tanto Israel como el Líbano declaran periódicamente su deseo de evitar los enfrentamientos y la desestabilización de la zona. El desarrollo económico del sur del país iba inseparablemente unido a la paz y la seguridad. Exhortó al Gobierno, los donantes internacionales, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales a que redoblaran sus esfuerzos en pro de la rehabilitación y el desarrollo económicos del Líbano meridional.

El informe prosiguió diciendo que desde el asesinato del ex Primer Ministro, el Sr. Rafic Hariri, el 14 de febrero, el Líbano había vivido un período de mayor inestabilidad política, como indican las grandes manifestaciones que tuvieron lugar en la capital, la dimisión del Gobierno, los atentados con bomba que ocurrieron en diversas zonas de Beirut y los asesinatos del periodista Samir Kassir y el político George Hawi, así como el suceso más reciente: el atentado contra el convoy del Ministro de Defensa, el Sr. Elias Murr. La retirada de las fuerzas sirias del Líbano a fines de abril posibilitó que se celebraran elecciones parlamentarias libres y justas en un período de cuatro semanas entre los meses de mayo y junio. Las fuerzas armadas del Líbano debían demostrar que eran capaces de mantener una seguridad efectiva en todo el país, pese a que se estaba reduciendo significativamente el tamaño del Ejército.

En lo que hace a la evaluación llevada a cabo por el equipo del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz que se trasladó al Líbano, el Secretario General coincidió con su opinión de que en la situación política y de seguridad imperante en el Líbano meridional, la FPNUL seguía necesitando una combinación de infantería armada y observadores no armados a fin de llevar a cabo las labores que se le habían encomendado. Para mantener las posiciones críticas en la zona de operaciones desde donde se vigilaba la Línea Azul y sus vías de aproximación y proporcionar una protección adecuada al personal y los bienes tanto de la FPNUL como del Grupo de Observadores en el Líbano, hacía falta el número actual de efectivos armados. Las autoridades libanesas y los interlocutores diplomáticos confirmaron sin excepción que, en las condiciones de incertidumbre política y de seguridad que prevalecen actualmente, la FPNUL seguía desempeñando una función crucial al cumplir su mandato de conformidad con la resolución 425 (1978) del Consejo de Seguridad.

El Secretario General concluyó diciendo que la situación existente en el Líbano y en la región en general no permitía modificar el mandato de la FPNUL ni que se reconfigurara la Fuerza Provisional en ese momento y recomendó que el Consejo de Seguridad prorrogara el mandato de la FPNUL hasta el 31 de enero de 2006 sin modificar la dotación ni la composición de la Fuerza Provisional.

En la resolución 1614 (2005), aprobada por unanimidad, el Consejo prorrogó el mandato de la FPNUL y exhortó al Gobierno del Líbano a que ampliara y ejerciera plenamente su autoridad única y efectiva en todo el sur del país, en particular mediante el despliegue de las fuerzas armadas y de seguridad del Líbano, y a que mantuviera el control y el monopolio del uso de la fuerza en todo su territorio. A este respecto, el Consejo acogió con beneplácito la intención del Secretario General de analizar con el Gobierno del Líbano los próximos pasos en los preparativos destinados a ampliar la autoridad del Gobierno en el sur del país.

El Consejo tomó nota de la opinión del Secretario General sobre el hecho de que la situación permitiera modificar el mandato de la FPNUL ni que se reconfigurara la Fuerza Provisional en ese momento. Sin embargo, el Consejo expresó su intención de seguir examinando periódicamente el mandato y las estructuras de la FPNUL.

Situación en la zona, de julio de 2005 a enero de 2006

En su informe sobre la FPNUL de fecha 18 de enero de 2006, el Secretario General recomendó que se prorrogara el mandato de la Fuerza por un nuevo período de seis meses, hasta el 31 de julio de 2006.

Calificando aún el entorno político y de seguridad como frágil, el Secretario General señaló particularmente los ataques lanzados por Hezbolá, los cuales generó un intenso tiroteo entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa Israelíes. Advirtió también que los incidentes de disparos de cohetes que protagonizaron en agosto y diciembre elementos armados no identificados llevaban aparejado un potencial significativo de escalada militar. Las persistentes incursiones aéreas cometidas por Israel, que en ocasiones llegaron a puntos situados muy al interior del espacio aéreo del Líbano perturbaban la frágil calma imperante.

El Secretario General dijo que “los graves incumplimientos de la cesación del fuego ponen de relieve una vez más la apremiante necesidad de que el Gobierno del Líbano actúe y extienda su autoridad plena en todo el sur, hasta la Línea Azul”. Le alentaron la determinación y el empeño del Líbano de obligar a los autores de ese tipo de ataques a rendir cuentas para evitar que se repitan en el futuro, y acogió con beneplácito las nuevas medidas adoptadas para la coordinación entre el Gobierno y la FPNUL. No obstante, destacó que “es preciso hacer más”.

El Secretario General acogió favorablemente la decisión del Gobierno del Líbano de que la Oficina de Enlace del Ejército compartiera los locales con el cuartel general de la FPNUL en Naquora, de nombrar oficiales de enlace con los batallones de la FPNUL y de estrechar la colaboración con la Fuerza Provisional sobre el terreno. También le complació señalar que se ha nombrado al nuevo Coordinador del Gobierno con la FPNUL. Dijo que debía iniciarse sin demora la planificación del despliegue de fuerzas adicionales en el sur.

A ese respecto, alentó al Gobierno del Líbano a llevar a la práctica la propuesta del Comandante de la Fuerza de que se estableciera un mecanismo de planificación conjunta, integrado por miembros de las Fuerzas Armadas del Líbano y la Fuerza Provisional. También podrían intensificarse las actividades y la presencia de las Fuerzas Conjuntas de Seguridad sobre el terreno, incluso dentro de los límites de la dotación autorizada de 1.000 efectivos. Además, el estrechamiento de la coordinación entre las patrullas de la FPNUL y las Fuerzas Conjuntas de Seguridad en la zona de operaciones contribuiría a reforzar la función y las actividades de las Fuerzas Armadas del Líbano en la zona. Periódicamente se evaluarían las repercusiones del aumento de la presencia de las Fuerzas Armadas del Líbano en el sur para la estructura de la FPNUL y su dotación.

A través de su resolución 1655 de 31 de enero de 2006, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la FPNUL hasta el 31 de julio de 2006 y reiteró su llamamiento al Gobierno del Líbano para que extendiera y ejerciera plenamente su autoridad exclusiva y efectiva en todo el sur del país. A través de tal resolución, el Consejo condenó todos los actos de violencia, en particular los graves incidentes que se produjeron a través de la Línea Azul iniciados desde el lado libanés, que habían provocado muertos y heridos en ambas partes.

El Consejo expresó profunda preocupación por las graves contravenciones y violaciones de la línea de repliegue por mar y tierra y por las mencionadas violaciones de la línea de repliegue que se siguen cometiendo por aire. Exhortó a las partes a que les pusieran fin, se abstuvieran de todo acto de provocación que pudiera agravar más la tensión y cumplieran estrictamente su obligación de respetar la seguridad del personal de la FPNUL y de otras entidades de las Naciones Unidas, en particular evitando cualquier medida que ponga en peligro al personal de las Naciones Unidas.

A través de esta resolución, el Consejo acogió con satisfacción el establecimiento de una oficina de enlace de las Fuerzas Armadas del Líbano en el cuartel general de la FPNUL en Naqoura, y reconoció la firme intención del Gobierno del Líbano de preservar la seguridad y, con ese fin, de reforzar la presencia de sus fuerzas armadas en la región meridional y coordinar sus actividades con la FPNUL.

No obstante, el Consejo exhortó al Gobierno del Líbano a que hiciera más por afirmar su autoridad en el sur del país, por ejercer el control y el monopolio del uso de la fuerza, y por mantener el orden público en todo su territorio. También exhortó al Gobierno a que evitara los ataques desde el Líbano a través de la Línea Azul, entre otras cosas desplegando efectivos adicionales de las Fuerzas Armadas del Líbano y de las Fuerzas de Seguridad Interna, aceptando las propuestas de la FPNUL de mejorar la coordinación entre esas fuerzas y la FPNUL sobre el terreno y estableciendo un centro de planificación conjunta.

El Consejo expresó su intención de seguir examinando periódicamente el mandato y las estructuras de la FPNUL, teniendo en cuenta la situación prevaleciente sobre el terreno, las actividades que realmente llevaba a cabo la Fuerza en la zona de operaciones, su contribución a la tarea pendiente de restablecer la paz y la seguridad internacionales, las opiniones del Gobierno del Líbano y las medidas que había tomado para extender plenamente su autoridad en el sur, así como las repercusiones que pudieran tener esas medidas, para ajustar la Fuerza a su misión.

Se produce una nueva crisis

El 12 de julio de 2006 empezaron nuevas hostilidades en la frontera entre el Líbano e Israel después de que Hezbolá lanzara varios misiles desde territorio libanés a través de la Línea Azul hacia las posiciones de las Fuerzas de Defensa de Israel cerca de la costa y en las proximidades de la ciudad israelí de Zarit. Al mismo tiempo, combatientes de Hezbolá cruzaron la Línea Azul entrando en territorio israelí, asaltaron a una patrulla israelí y capturaron a dos soldados israelíes, asesinaron a otros tres e hirieron a otros dos más. Los soldados capturados fueron llevados al Líbano.

Tras el asalto a la patrulla, se desencadenó un intenso intercambio de disparos a través de la Línea Azul entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa de Israel. Mientras el intercambio de disparos se extendía a lo largo de la Línea Azul, el mayor foco se encontraba al oeste de Bint Jubayl y en la zona de las granjas de Shab’a. Hezbolá había fijado como objetivo las posiciones de las Fuerzas de Defensa de Israel y los pueblos israelíes al sur de la Línea Azul. Israel tomó represalias a través de ataques por tierra, aire y agua. Además de los ataques aéreos sobre las posiciones de Hezbolá, las Fuerzas de Defensa de Israel fijaron como objetivo numerosos puentes y carreteras en el Líbano meridional, dentro y fuera de la zona de operaciones de la FPNUL. En su informe de julio sobre la FPNUL, cubriendo el período desde el 21 de enero hasta el 18 de julio de 2006, el Secretario General observó que la situación en la zona de operaciones de la FPNUL seguía siendo tensa e inestable, a pesar de haber estado en calma durante la mayor parte del tiempo que abarcaba este informe. No obstante, el comienzo de estas nuevas hostilidades el 12 de julio había “generado un cambio radical de la situación” en la que operaba la misión. El Secretario General dijo que “en un entorno como éste no se dan las circunstancias propicias para las Naciones Unidas”, y añadió que la Fuerza quedaba suspendida de poder emprender ciertas actividades básicas, tales como reabastecer sus posiciones y llevar a cabo operaciones de búsqueda y rescate de su personal. Con el fin del mandato de la FPNUL fechado el 31 de julio, el Secretario General recomendó al Consejo de Seguridad que lo prorrogara por un período de un mes hasta que se examinaran otras opciones en cuanto a futuros arreglos en el sur del Líbano.

El Consejo se mostró de acuerdo con la recomendación del Secretario General y, a través de su resolución 1697 de 31 de julio, prorrogó el mandato de la FPNUL hasta el 31 de agosto de 2006. El Consejo expresó también su más profunda preocupación por la intensificación de las hostilidades en el Líbano e Israel desde el 12 de julio de 2006, exhortó a todas las partes interesadas a que evitaran cualquier medida que pusiera en peligro al personal de las Naciones Unidas, y las exhortó también a que permitieran que la Fuerza reabasteciera sus posiciones, llevara a cabo operaciones de búsqueda y rescate de su personal y adoptase cualquier otra medida que considerase necesaria para garantizar la seguridad de su personal.

El Consejo de Seguridad pide el fin de las hostilidades: Se aumenta el número de efectivos de la FPNUL y se prorroga su mandato

Ya que el conflicto entre Israel y Hezbolá nació en el Líbano meridional, el Secretario General mantuvo un contacto frecuente con el Primer Ministro del Líbano y con el de Israel, así como con otros agentes pertinentes y partes interesadas. El Secretario General envió también numerosas misiones de alto nivel a la región.

Mientras tanto, la FPNUL seguía ocupando todas sus posiciones y desempeñaba un papel activo y constructivo bajo su mandato. A pesar de verse con dificultades a causa de la violencia en curso, los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la FPNUL llevaron a cabo observaciones militares, participaron en los esfuerzos humanitarios y proporcionaron asistencia médica aún estando expuestos a un gran peligro. Los intensos incidentes sucedidos en julio y agosto dejaron heridos a 16 miembros del personal y causaron la trágica muerte de cinco de ellos.

El 11 de agosto de 2006, el Consejo de Seguridad, tras estas intensas negociaciones, aprobó la resolución 1701 en la que pedía una cesación total de las hostilidades basada, en particular, “en la cesación inmediata por Hezbolá de todos los ataques y en la cesación inmediata por Israel de todas las operaciones militares ofensivas” en el Líbano.

Consciente de sus responsabilidades en lo que respecta a ayudar a establecer una cesación del fuego permanente y una solución a largo plazo del conflicto, el Consejo de Seguridad creó una zona libre de “todo personal armado, bienes y armas, excepto los del Gobierno del Líbano y de la FPNUL” entre la Línea Azul determinada por las Naciones Unidas en el sur del Líbano y el río Litani e instó a Israel y al Líbano a que apoyaran una cesación del fuego permanente y una solución completa de la crisis.

La aprobación de esta resolución se vio envuelta por una semana de intensos debates sobre el texto negociado entre Francia y los Estados Unidos de América, el cual había sido presentado el 5 de agosto y recibido con una fuerte resistencia por parte de los líderes árabes, quienes defendían que el texto menospreciaba importantes preocupaciones del pueblo libanés y se mostraba a favor de Israel. El texto provocó que tuviera lugar una visita a Nueva York de los funcionarios superiores de la Liga Árabe, quienes alegaron el caso del Líbano en una reunión a puertas cerradas que contaba con la presencia del Secretario General y presentaron al Consejo un trato diseñado por los árabes en el que figuraba la demanda del Gobierno del Líbano de cesación del fuego, y en el que entre otras cosas, se pedía un intercambio de prisioneros entre Israel y Hezbolá.

Con respecto a la finalidad de la acción del Consejo, el Secretario General afirmó que le aliviaba profundamente que en él se dispusiera la cesación completa e inmediata de las hostilidades. Dijo que “es absolutamente imprescindible que la lucha se detenga ahora". “Siempre que así sea, considero que este proyecto de resolución permitirá concertar un acuerdo de cesación del fuego sostenible y duradero en los días venideros, y espero que pueda ser el comienzo de un proceso orientado a solucionar los problemas políticos subyacentes de la región por medios pacíficos”.

El Secretario General afirmó que estaba profundamente decepcionado de que el Consejo no hubiera llegado a este punto mucho antes, y que estaba convencido de que su decepción y sentido de frustración eran compartidos por centenares de millones de personas en todo el mundo. Durante semanas, el Secretario General estuvo pidiendo reiteradamente una cesación inmediata de las hostilidades, para bien de la población civil de ambas partes. El Secretario General dijo que “todos los miembros del Consejo deben ser conscientes de que esta incapacidad para reaccionar con mayor prontitud ha hecho tambalear la confianza que deposita el mundo en su autoridad e integridad”, y añadió que “la guerra no es la continuación de la política por otros medios”, aunque “representa un fracaso catastrófico de la habilidad y la imaginación políticas”.

La nueva resolución hacía hincapié en la necesidad de que se pusiera fin a la violencia, pero al mismo tiempo hacía hincapié en la necesidad de abordar con urgencia las causas que dieron origen a tal crisis, entre otros procedimientos mediante la liberación sin condiciones de los soldados israelíes secuestrados. “Consciente de lo delicado de la cuestión de los prisioneros”, el texto alentó también la labor destinada a solucionar urgentemente la cuestión de los prisioneros libaneses detenidos en Israel.

El texto también hizo un llamamiento a Israel y al Líbano para que apoyaran una solución a largo plazo basada en, entre otros principios, el pleno respeto de la Línea Azul por ambas partes; la plena aplicación de las disposiciones pertinentes de los Acuerdos de Taif; la ausencia de fuerzas extranjeras en el Líbano que no cuenten con el consentimiento del Gobierno del Líbano; la inexistencia de ventas y suministros de armas y material conexo al Líbano, que no cuenten con la autorización del Gobierno de ese país y la entrega a las Naciones Unidas de los mapas de minas terrestres en el Líbano que Israel todavía tenga en su poder. Acogiendo con beneplácito la decisión de fecha 7 de agosto del Gobierno del Líbano de desplegar 15.000 efectivos de las fuerzas armadas en el Líbano meridional, el Consejo prorrogó el mandato de la FPNUL hasta fines de agosto de 2007, y aumentó el número de efectivos de la FPNUL a un máximo de 15.000 soldados. Además de llevar a cabo su mandato de conformidad con sus resoluciones 425 (1978) y 426 (1978), la FPNUL, entre otros, vigilaría la cesación de las hostilidades; acompañaría y apoyaría a las fuerzas armadas del Líbano en tanto se hubieran desplegado en todo el sur; y ampliaría su asistencia para ayudar a asegurar el acceso humanitario a la población civil y el regreso voluntario y en condiciones de seguridad de las personas desplazadas. (Véase la sección del Mandato para más información).

El texto destacó la importancia de que el Gobierno de Líbano extendiera su control a todo el territorio libanés, de conformidad con las disposiciones de las resoluciones 1559 (2004) y 1680 (2006) del Consejo de Seguridad, y exhortó al Gobierno del Líbano a que asegurara sus fronteras y otros puntos de ingreso para impedir la entrada en el Líbano de armas o material conexo sin su consentimiento. Decidió además que todos los Estados adoptaran las medidas necesarias para impedir “que sus nacionales o desde sus territorios o usando buques o aeronaves que enarbolen su pabellón” se vendieran o suministraran a cualquier entidad o persona del Líbano.

Se consigue la cesación de las hostilidades

Habida cuenta de la importancia de aplicar la resolución 1701 (2006) del Consejo de Seguridad, el Secretario General decidió visitar la región. Asistió a la reunión extraordinaria a nivel ministerial de la Unión Europea celebrada en Bruselas el 25 de agosto y viajó al Líbano, Israel, al territorio palestino ocupado, Jordania, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán, Qatar, la Arabia Saudita, Egipto, Turquía y España los días subsiguientes, reuniéndose con Jefes de Estado, Jefes de Gobierno, Ministros de Relaciones Exteriores y otros altos funcionarios. Además, durante toda la misión se mantuvo en estrecho contacto telefónico con esos altos funcionarios y los representantes de otras partes interesadas y agentes pertinentes. Observó que la aplicación de la resolución 1701 (2006) gozaba de amplio apoyo y le alentó el compromiso general a restablecer la seguridad y estabilidad en todo el Oriente Medio. Le complació señalar que aparentemente sus actividades habían contribuido a garantizar el compromiso de varios países que aportarían contingentes a la FPNUL para ayudar a estabilizar la situación y para que se levantara el bloqueo aéreo y marítimo total que Israel había impuesto al Líbano.

Durante los 30 días siguientes a la aprobación de la resolución 1701, el Secretario General informó al Consejo dos veces sobre su aplicación (el 18 de agosto y el 12 de septiembre). En el último de los informes, el Secretario General afirmó que Israel y Hezbolá habían “respetado en gran medida” el acuerdo de la cesación de las hostilidades. Señaló que aunque se habían cometido violaciones del acuerdo, éstas “no han tenido una naturaleza ofensiva ni hostil”, excepto el grave incidente ocurrido cuando el 19 de agosto las fuerzas israelíes realizaron una incursión en el Líbano oriental.

El Secretario General declaró que “un trágico conflicto que ha durado 34 días ha sumido nuevamente a la región en la inestabilidad que imperó durante décadas”. Destacando que la seguridad, la estabilidad y la paz general siguen siendo los objetivos principales, declaró que “la labor ya ha comenzado” aunque “son necesarias muchas otras medidas”.

El informe observó que desde la cesación de actividades, las Naciones Unidas y otros organismos prestaron asistencia al Gobierno del Líbano en la evaluación de sus necesidades y en otras tareas que requerían actuación urgente, al mismo tiempo que la respuesta humanitaria había abarcado los primeros esfuerzos de recuperación y la intervención a corto plazo para proporcionar asistencia al millón de libaneses estimado que fueron desplazados. El Secretario General señaló también los “importantes progresos” relativos a la retirada progresiva de las Fuerzas de Defensa de Israel y el despliegue del contingente libanés, con la FPNUL como coordinador entre las dos partes.

Al mismo tiempo, el Secretario General reiteró que aunque se estaban aplicando diversas “medidas a corto plazo” para garantizar que la cesación de hostilidades pasara a ser una cesación permanente del fuego, una solución sostenible a largo plazo requería tener en cuenta las cuestiones regionales. El Secretario General declaró que “es preciso abordar las causas subyacentes del conflicto en la región para impedir un resurgimiento de la violencia y un nuevo derramamiento de sangre. Tampoco puede dejar de prestarse atención a otras crisis, especialmente en el territorio palestino ocupado, dada la interrelación entre todas ellas. Mientras que la comunidad internacional no insista en una paz justa, duradera y general en el Oriente Medio, cualquiera de esos conflictos puede explotar y afectar a toda la región”.

Consecuencias de la guerra

De conformidad con el informe del Secretario General de 12 de septiembre de 2006, así como el de fecha 31 de agosto de 2006, las cifras oficiales del Líbano indicaban que a resultas del conflicto en el país habían muerto 1.187 personas y 4.092 habían resultado heridas. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios estimó que entre el 12 de julio y el 14 de agosto fueron desplazados 1 millón de libaneses, de los cuales unos 735.000 buscaron refugio dentro del Líbano y 230.000 fuera del país; ello incluye el desplazamiento secundario de unos 16.000 refugiados palestinos. La cesación de las hostilidades el 14 de agosto desencadenó un regreso masivo y rápido de desplazados internos y de refugiados hacia su zona de origen. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a los pocos días de la cesación aproximadamente el 90% de los desplazados durante las hostilidades en el Líbano —unas 900.000 personas, o sea una cuarta parte de la población— volvieron a sus hogares o estaban en sus cercanías. A fines de agosto, se estimó que seguían desplazadas internamente entre 100.000 y 150.000 personas.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios estimó que el conflicto causó en el Líbano daños físicos por valor de 3.600 millones de dólares, incluida la destrucción de 80 puentes; 600 kilómetros de carreteras; 900 fábricas, mercados, granjas y otros edificios comerciales; 31 aeropuertos, puertos, plantas de tratamiento de agua y desechos, diques y plantas generadoras de electricidad; y 25 estaciones de combustible. En la actualidad el desempleo llega en algunas partes del país al 75%. Se estima que fueron destruidos unos 15.000 hogares.

Del lado de Israel, del 12 de julio al 14 de agosto fueron muertos 43 civiles israelíes y 117 soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Además, un gran número de personas recibieron tratamiento por conmoción y ansiedad, 33 israelíes sufrieron lesiones graves y 68 lesiones moderadas. En ese lapso, cayeron en Israel 3.970 cohetes, 901 de ellos en zonas urbanas; fueron desplazados 300.000 residentes y más de 1 millón fueron forzados a vivir durante parte del tiempo en refugios, según las cifras oficiales israelíes.

Desde la entrada en vigor de la cesación de las hostilidades, la naturaleza de la respuesta humanitaria en el Líbano ha sufrido la rápida transición, desde las primeras actividades de recuperación y de intervención a corto plazo a la prestación de asistencia al gran número de personas que han regresado. El llamamiento de emergencia revisado de las Naciones Unidas, que comenzó en Estocolmo el 31 de agosto, ha hecho hincapié en la desactivación de minas y municiones sin explotar, las necesidades sanitarias y educativas de emergencia y en agua y sanidad; la mayor parte de la ejecución del proyecto se producirá en las próximas seis semanas.

 


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