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La República de Chipre se convirtió en
estado independiente el 16 de agosto de 1960, e ingresó en las
Naciones Unidas un mes después. La Constitución de la República, que
entró en vigor el día de la independencia, pretendía equilibrar los
intereses de las comunidades grecochipriota y turcochipriota.
Chipre, Grecia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y
Turquía suscribieron un tratado para garantizar las disposiciones
básicas de la Constitución y la integridad territorial y soberanía
de Chipre.
Sin embargo, la aplicación de las disposiciones de
la Constitución se complicó desde el principio y condujo a una serie
de crisis constitucionales. La tensión acumulada entre las dos
comunidades hizo estallar la violencia en la isla el 21 de diciembre
de 1963. El 27 de diciembre, el Consejo de Seguridad se reunió a fin
de estudiar la queja de Chipre contra Turquía por intervenir en sus
asuntos internos y por agresión. Turquía sostuvo que los dirigentes
grecochipriotas llevaban más de dos años intentando anular los
derechos de la comunidad turcochipriota y negó todos los cargos de
agresión.
Establecimiento de la UNFICYP
El 15 de febrero de 1964, tras el fracaso de todos
los intentos por restablecer la paz en la isla, los representantes
de Chipre y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
solicitaron acción urgente del Consejo de Seguridad. El 4 de marzo
de 1964, el Consejo adoptó unánimemente la resolución 186 (1964), en virtud de la cual recomendaba el
establecimiento de la Fuerza de las Naciones Unidas para el
Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP). La Fuerza se estableció
operacionalmente el 27 de marzo de 1964.
El mandato de la UNFICYP se definió en su origen con estas palabras: "... que en
beneficio del mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales, consista en realizar el máximo esfuerzo para evitar
que se reanude la lucha y, cuando sea necesario, en contribuir a
mantener y restaurar el orden público y a volver a la normalidad."
Este mandato, que fue concebido en el contexto del enfrentamiento
entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota en 1964, ha
sido prorrogado periódicamente por el Consejo de
Seguridad.
Al golpe de estado en Chipre del 15 de julio de
1974 de la mano de grecochipriotas y griegos en favor de la unión
con Grecia siguió la intervención militar de Turquía, cuyas tropas
situaron la parte norte de la isla bajo control turcochipriota. El
Consejo de Seguridad hizo un llamamiento de cesación del fuego y
sentó las bases para las negociaciones entre Grecia, el Reino Unido
de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Turquía. Una cesación del
fuego de facto entró en vigor el 16 de agosto de 1974.
Mantenimiento de la cesación del fuego y del status quo
militar
Como respuesta a las hostilidades de julio y agosto
de 1974, el Consejo de Seguridad adoptó una serie de resoluciones
que han afectado al funcionamiento de la UNFICYP y han hecho
necesario que la Fuerza realizase una serie de funciones adicionales
relacionadas, en particular, con el mantenimiento de la cesación del
fuego. Tras la cesación del fuego de facto, la UNFICYP inspeccionó
el despliegue de la Guardia Nacional de Chipre y las fuerzas turcas
y turcochipriotas, y se establecieron líneas de cesación del fuego y
una zona de amortiguación entre las zonas controladas por las
fuerzas enfrentadas.
Las líneas de cesación del fuego se
extiendesn aproximadamente a lo largo de unos 180 kilómetros
atravesando la isla. El ancho de la zona de amortiguación
comprendida entre las líneas varía desde menos de 20 metros hasta
unos 7 kilómetros, y cubre un tres por ciento de la isla, incluyendo
una parte de las tierras agrícolas más valiosas. Tal y como afirmó
la UNFICYP en su momento, la estricta observancia del status quo
militar en el zona de amortiguación se ha convertido en un elemento
esencial para evitar que se reanude la lucha. La UNFICYP mantiene la
vigilancia mediante un sistema de puestos de observación y mediante
patrullas aéreas, motorizadas y a pie.
La tarea de la UNFICYP
se ve complicada en gran medida por la ausencia de un acuerdo formal
de cesación del fuego. Como resultado, la UNFICYP se enfrenta a
cientos de incidentes cada año. Los más serios suelen ocurrir en las
zonas donde las líneas de cesación del fuego están muy cercanas unas
de otras, en especial en Nicosia y sus alrededores. La Fuerza
investiga y encara todas las violaciones de la cesación del fuego y
el status quo militar. En cada caso, su reacción depende de la
naturaleza del incidente y puede implicar el despliegue de tropas,
protestas verbales y escritas, y una acción de seguimiento para
asegurar que se ha rectificado la violación y que ésta no volverá a
ocurrir. Además de mantener el status quo militar, la UNFICYP debe
preservar la integridad de la zona de amortiguación frente a
incursiones o actividades no autorizadas de civiles. Como resultado,
la UNFICYP de vez en cuando ha tenido que llevar a cabo actividades
de control de multitudes.
En abril de 2002, la UNFICYP
destruyó unas 4.500 armas de distintos tipos adquiridas por el
Gobierno de Chipre en 1972 y posteriormente guardadas bajo llave en
la zona protegida de las Naciones Unidas, bajo la custodia de la
guardia de la UNFICYP. Las actividades de desarme concluyeron el 21
de mayo.
La Policía de las Naciones Unidas
La Policía de las Naciones Unidas mantiene
cooperación y enlace estrechos con la policía de Chipre y la
policía turcochipriota en asuntos relacionados con aspectos
intercomunitarios. Junto con las unidades de línea, contribuyen a la
ley y el orden en la zona de amortiguación y ayudan en las
investigaciones y en las actividades humanitarias de la Fuerza.
Actividades humanitarias
Otra función primordial de la UNFICYP consiste en
fomentar el mayor retorno posible a la actividad de carácter civil
normal en la zona de amortiguación. Con este fin, facilita la
reanudación de la agricultura en dicha zona, ayuda a ambas
comunidades en cuestiones relacionadas con el suministro de
electricidad y de agua a través de las líneas, facilita contactos
normales entre grecochipriotas y turcochipriotas, provee servicios
médicos de emergencia y distribuye correo y mensajes de la Cruz Roja
entre las líneas.
La UNFICYP también desempeña ciertas tareas
humanitarias en apoyo de los grecochipriotas y de una pequeña
comunidad maronita que viven en la parte septentrional de la isla.
Asimismo, visita regularmente a los turcochipriotas de la parte
meridional de la isla, ayudándoles a mantenerse en contacto con sus
familiares del norte.
La Fuerza coopera con el Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados prestando
asistencia humanitaria a las personas desplazadas en Chipre que lo
necesitan, así como con el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, en especial facilitando proyectos que incluyen a ambas
comunidades.
Mandato de la UNFICYP
En ausencia de un arreglo político para el problema
de Chipre, el mandato de la Fuerza ha sido prorrogado regularmente.
Al finalizar cada periodo de mandato de seis meses, el Secretario
General ha informado al Consejo de Seguridad de que, habida cuenta
de la situación sobre el terreno y del desarrollo político, la
presencia continuada de la UNFICYP sigue siendo imprescindible,
tanto para ayudar a mantener la calma en la isla como para crear las
mejores condiciones para su misión de buenos oficios. Por su parte,
el Consejo ha prorrogado regularmente el mandato de la Fuerza por
periodos de seis meses.
Refuerzo del Contingente de la Policía
En su informe al Consejo de Seguridad con fecha del 27
de mayo de 2003, el Secretario General recomendó que se ampliara el
componente de policía de la UNFICYP (UNCIVPOL) con 34 agentes.
Esta ampliación del UNCIVPOL se hizo necesaria, según el Secretario
General, porque a partir del 23 de abril de 2003 las autoridades
turcochipriotas abrieron varios cruces para visitas en ambas
direcciones, con lo que el número de personas que cruzaban cada día
era, en promedio, de 13.000, aproximadamente. Garantizar el paso
seguro y ordenado por la zona de amortiguación era,
fundamentalmente, tarea de la UNCIVPOL. Además de haberse ampliado
considerablemente las funciones de la policía y del personal
militar en la zona de amortiguación, aumentó también de manera
significativa el número de incidentes que exigían la atención de la
UNFICYP fuera de dicha zona desde que comenzaron los cruces. La
apertura de nuevos cruces supondría nuevas exigencias a la UNFICYP,
para las que no disponía de recursos suficientes.
El informe
señalaba que el 30 de abril el Gobierno había dado a conocer una
serie de medidas que comprendían la libre circulación de
turcochipriotas y sus bienes y vehículos por toda la isla;
posibilidades de empleo para los turcochipriotas en el sur; la
expedición de tarjetas de identidad, documentos de viaje,
certificados de nacimiento y otros documentos oficiales; y el
establecimiento de una oficina de asuntos turcochipriotas.
El
9 de mayo se había dado a conocer también una serie de medidas de la
parte turcochipriota, incluido el ofrecimiento de becas para
estudiantes grecochipriotas en las instituciones educativas de nivel
terciario en el norte y una propuesta para mejorar las
comunicaciones telefónicas y normalizar el comercio con el
sur.
El Secretario General afirmó que estos adelantos no
debían considerarse sustituto de una solución general. Le parecía
poco probable que dicha solución se lograse si no existía un
auténtico compromiso político respecto de la propuesta que él había
presentado ni un calendario preciso para finalizar las
negociaciones, como el que se había esbozado en el informe anterior sobre su misión de buenos oficios
(véase más adelante).
Mediante la resolución 1486, el Consejo de Seguridad aprobó un
aumento del componente de policía de la UNFICYP de no más de
treinta y cuatro funcionarios, a fin de hacer frente al mayor
volumen de trabajo derivado de la encomiable reducción parcial de
las restricciones a la libertad de circulación en toda la isla. El
Consejo de Seguridad observó las medidas limitadas que habían
adoptado los turcochipriotas para reducir algunas de las
restricciones impuestas el 30 de junio de 2000 al funcionamiento de
la Fuerza, pero instó a los turcochipriotas y a las fuerzas turcas a
que levantasen todas las restantes restricciones.
Asimismo,
el Consejo expresó su preocupación por las transgresiones cometidas
por los turcochipriotas y las fuerzas turcas en Strovilia, una
pequeña aldea habitada por turcochipriotas, y las instó a que
restableciesen la situación militar existente en dicho lugar antes
del 30 de junio de 2000.
La misión de buenos oficios del Secretario General
Desde los acontecimientos de 1974, la situación en
Chipre ha permanecido en calma, aunque la tensión ha estallado
regularmente. Ambas partes han respetado por regla general la
cesación del fuego y el status quo militar. Pero, tal y como el
Secretario General ha afirmado repetidas veces, la tranquilidad
continuada no debería ocultar el hecho de que sólo se trata de una
cesación del fuego en Chipre, y no de la paz. El Consejo de
Seguridad ha declarado en numerosas ocasiones que el status quo no
es una opción aceptable. En ausencia de un progreso hacia un arreglo
entre las dos partes, la situación general continúa estando sujeta a
tensiones repentinas, generadas por acontecimientos tanto exteriores
como dentro de la propia isla.
Se llevaron a cabo intensas
gestiones entre 1999 y principios del año 2003. Esta iniciativa se
realizó en el contexto de una singular oportunidad, que, de haberse
aprovechado, hubiera permitido que Chipre unificado firmara el
Tratado de Adhesión a la Unión Europea el 16 de abril de
2003.
Con los auspicios del Secretario General, se
mantuvieron conversaciones indirectas entre diciembre de 1999 y
noviembre de 2000, y conversaciones directas entre enero de 2002 y
febrero de 2003. Durante ese proceso, las partes no pudieron llegar
a un acuerdo sin ayuda de terceros. Por consiguiente, el Secretario
General presentó una propuesta para el logro de una solución
general, seguida de una primera revisión el 10 de diciembre de 2002
y una segunda revisión el 26 de febrero de 2003. El plan, cuyo
título era “Bases para llegar a un acuerdo sobre una solución
general del problema de Chipre”, contemplaba la celebración de un
referéndum antes del 16 de abril de 2003 para su aprobación y la
reunificación de Chipre.
El Secretario General se reunió con
los dirigentes de las dos comunidades y con representantes de las
potencias garantes en La Haya los días 10 y 11 de marzo de 2003; se
hizo evidente que no sería posible llegar a un acuerdo para la
celebración del referéndum, y con ello el proceso llegó a su
fin.
El 7 de abril, el Secretario General presentó ante el
Consejo de Seguridad un informe sobre su misión de buenos oficios
que abarcaba el período comprendido entre fines de 1999 y el 11 de
marzo de 2003. Este informe cubría los acontecimientos más
destacados acaecidos durante el proceso, ofrecía la valoración de
dicho proceso por parte del Secretario General, explicaba los
conceptos que subyacían a las propuestas que había presentado y
miraba hacia el futuro.
Como el Secretario General afirmaba
en su informe, su plan seguía sobre la mesa. No propuso emprender
una nueva iniciativa, a menos que se le diesen sólidas razones para
creer que existía la voluntad política necesaria para alcanzar un
resultado satisfactorio. Desde el punto de vista del Secretario
General, sólo se podría conseguir una solución basada en el plan si
los dirigentes de ambas partes, con un respaldo cabal y resuelto
tanto de Grecia como de Turquía al más alto nivel político, se
declarasen dispuestos a contraer un compromiso inequívoco con miras
a: a) ultimar el plan (sin debatir nuevamente sus principios básicos
o sus principales concesiones recíprocas) dentro de un plazo
determinado con la asistencia de las Naciones Unidas, y b) organizar
sendos referendos simultáneos, tal como se preveía en el plan, en
una fecha inmediatamente posterior.
El 14 de abril de 2003,
el Consejo de Seguridad deploró que, debido a la “actitud negativa”
del líder turcochipriota, no hubiera sido posible someter el plan de
arreglo del Secretario General a referendos simultáneos en las
comunidades turco y grecochipriota, y que, como consecuencia, no se
hubiera logrado una solución general sobre la reunificación de la
isla antes del 16 de abril, fecha en la que tendría lugar la firma
del tratado de adhesión de Chipre a la Unión Europea.
Al
adoptar por unanimidad la resolución 1475 (2003), el Consejo apoyó
plenamente el “plan cuidadosamente equilibrado” del Secretario
General de fecha 26 de febrero de 2003 como base excepcional para
celebrar ulteriores negociaciones, e hizo un llamamiento a todos los
interesados para que negociasen en el marco de los buenos oficios
del Secretario General, utilizando el plan para llegar a una
solución general, como se indicaba en el informe del Secretario
General (S/2003/398). El Consejo pidió al Secretario
General que siguiera poniendo sus buenos oficios a disposición de
Chipre.
El 10 de febrero de 2004, por invitación del
Secretario General, el dirigente grecochipriota, el Sr. Tassos
Papadopoulos, y el dirigente turcochipriota, el Sr. Rauf Denktash,
reanudaron las negociaciones sobre la base del plan* de
arreglo del Secretario General. También asistieron representantes de
las potencias garantes: Grecia, Turquía y el Reino Unido. El
objetivo de las negociaciones era preparar un texto que pudiera
someterse a referéndum en abril, con la esperanza de que Chipre
alcanzara la reunificación a tiempo para incorporarse a la Unión
Europea el 1 de mayo de 2004.
Las conversaciones duraron
cuatro días, y después de una sesión final que se prolongó hasta las
3 horas del 13 de febrero, el Secretario General anunció* que los dirigentes grecochipriota y
turcochipriota se habían comprometido a llevar a cabo su plan y que
una solución estaba “al alcance de la mano”. Aclaró que aún sería
necesario mucho trabajo duro, y que algunas preguntas difíciles
todavía no tenían respuesta. Pero conjeturó que, con valentía y
buena voluntad constantes, creía que ahora existía una oportunidad
real de que Chipre pudiera lograr la reunificación antes del 1º de
mayo.
En la primera etapa del procedimiento acordado, las
partes mantuvieron negociaciones en Chipre del 19 de febrero al 22
de marzo de 2004. Este esfuerzo no produjo avances significativos en
el plano político. Sin embargo, los expertos de ambas partes,
ayudados por expertos de las Naciones Unidas, consiguieron
resultados positivos a nivel técnico.
En la segunda etapa, el
Secretario General convocó una reunión de las dos partes en
Bürgenstock (Suiza) a partir del 24 de marzo de 2004, con la
participación de Grecia y Turquía, para que ambos países
colaboraran. No se aprovechó plenamente la oportunidad de concentrar
las negociaciones y consultas para acordar un texto final antes del
29 de marzo de 2004 y no resultó posible llegar a un
acuerdo.
En la tercera etapa del proceso de negociación, tras
celebrar consultas con las partes, el Secretario General finalizó el
31 de marzo de 2004 el texto que se sometería a referéndum tomando
como base el plan y manteniendo su equilibrio general pero a la vez
satisfaciendo en la medida de lo posible los principales intereses
de cada una de las partes.
El Acuerdo Fundacional propuesto
en la versión final de la “Solución general al problema de Chipre”
fue sometida a sendos referendos simultáneos el 24 de abril de 2004.
El electorado grecochipriota rechazó el Acuerdo por un margen de
tres a uno, y los turcochipriotas lo aprobaron por un margen de dos
a uno. Así pues, no entró en vigor.
El Secretario General
señaló en el informe que presentó sobre estos acontecimientos
al Consejo de Seguridad el 28 de mayo que este resultado implicaba
que se había perdido otra oportunidad de resolver el problema de
Chipre. Había que respetar la decisión de los grecochipriotas,
afirmó. Sin embargo, suponía un importante revés. “Los
grecochipriotas tal vez deseen reflexionar sobre las consecuencias
de su voto en el período que se avecina. Si realmente siguen
queriendo resolver el problema de Chipre mediante una federación
bicomunal y bizonal, tendrán que demostrarlo.”
El Secretario
General manifestó a continuación que la decisión de los
turcochipriotas era encomiable y que con su voto habían descartado
cualquier excusa para aislarlos y someterlos a presiones. Expresó su
esperanza de que los miembros del Consejo de Seguridad ejercieran un
firme liderazgo para lograr que todos los Estados cooperasen, tanto
a nivel bilateral como en las organizaciones internacionales, a fin
de eliminar los obstáculos y restricciones innecesarios que
provocaban el aislamiento de los turcochipriotas e impedían su
desarrollo, “no con el propósito de conseguir su reconocimiento o
contribuir a la secesión, sino como una aportación positiva al
objetivo de la reunificación”.
El Secretario General finalizó
su informe afirmando que no parecía que existiese “justificación
para reanudar la misión de buenos oficios mientras dure la situación
actual de estancamiento”. No obstante, añadió que, dado que se había
alcanzado un punto muerto en las iniciativas encaminadas a resolver
el problema de Chipre, parecía oportuno pasar revista a todas las
actividades de paz llevadas a cabo por las Naciones Unidas en
Chipre.
Modificaciones al concepto de operaciones de la UNFICYP y
reducción del nivel de efectivos
Tras un examen del mandato, el nivel de efectivos y
el concepto de las operaciones de la UNFICYP, el Secretario General,
en su informe (S/2004/756) con fecha de 24 de septiembre de 2004,
recomendó que el Consejo de Seguridad redujera el nivel del
componente militar de la misión de 1.224 efectivos a 860 y que, al
tiempo, prorrogase su mandato hasta mediados de 2005 con el fin de
promover condiciones propicias para una solución general. Asimismo,
propuso adoptar un concepto de mayor movilidad y eficacia en las
operaciones.
Al mismo tiempo, el Secretario General recomendó
que los 45 efectivos de la policía de la UNFICYP (que vivían
dentro de la comunidad y realizaban una amplia serie de tareas
locales) se incrementasen hasta 69, el número máximo permitido por
el mandato.
El Secretario General también solicitó un aumento
en el número de oficiales de asuntos civiles de la misión, y señaló
que su función se había incrementado tanto cualitativa como
cuantitativamente, pues intercedían en favor de miembros de una
comunidad o la otra a fin de mejorar situaciones
concretas.
“Estas medidas prácticas permitirán que la UNFICYP
siga desempeñando todas las tareas previstas en su mandato, al
tiempo que se tienen en cuenta los cambios registrados en la
situación y se aprovechan más eficientemente los recursos”, aseveró.
“También sentarán las bases para una transformación ulterior de la
misión, según lo justifiquen los acontecimientos sobre el terreno y
después de un nuevo examen que debería realizarse antes de que
termine el próximo período del mandato, a mediados de
2005.”
El 22 de octubre, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1568 (2004), hizo suyas las
recomendaciones del Secretario General para modificar el concepto de
operaciones y el nivel de efectivos de la UNFICYP y prorrogó el
mandato de la misión hasta mediados de junio de 2005.
El
Consejo tomó nota de la evaluación de que la situación de seguridad
de la isla se ha vuelto “cada vez más benigna” en los últimos años y
que una reanudación de las hostilidades es cada vez menos probable.
Acogió con beneplácito la intención del Secretario General de hacer
un nuevo examen del mandato, del nivel de efectivos y del concepto
de las operaciones antes de la próxima prórroga del mandato de la
UNFICYP, teniendo en cuenta los acontecimientos sobre el terreno y
las opiniones de las partes.
El Consejo también instó al lado
turcochipriota y a las fuerzas turcas a que “levanten sin demora”
todas las restricciones restantes impuestas a la UNFICYP, y les
exhortó a que restablecieran en Strovilia (una pequeña aldea
habitada por grecochipriotas) el statu quo militar anterior al 30 de
junio de 2000.
UNFICYP, mayo a noviembre de 2005
El 29 de noviembre de 2005, el Secretario General
presentó al Consejo de Seguridad su informe (S/2005/743) sobre las actividades de la Fuerza de
las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre
(UNFICYP) durante el período comprendido entre el 21 de mayo y 24 de
noviembre de 2005.
Según el informe, la situación en Chipre
se mantuvo estable y prevaleció la calma a lo largo de las líneas de
cesación del fuego. La apertura de puntos de cruce adicionales y el
pequeño aumento del comercio entre ambas partes habían mejorado la
oportunidad de establecer contactos personales, pero aún no podía
considerarse que hubiera habido avances suficientes para lograr una
solución política. La UNFICYP siguió contando en general con la
buena colaboración de ambas partes pero, al mismo tiempo, cada una
de ellas procuró alterar el statu quo en beneficio propio, ya fuera
realizando nuevas construcciones o incursiones en la zona de
amortiguación.
La experiencia adquirida durante el período de
que se informa indicó que la nueva estructura de la Fuerza era
apropiada para la ejecución del mandato y que la reconfiguración de
la Fuerza no había producido un deterioro en la situación general de
seguridad. No obstante, debido a las demoras que debieron
experimentar la policía y el componente de asuntos civiles de
la Fuerza para tener una dotación completa de personal, la Fuerza
reestructurada no había alcanzado aún todo el potencial que habría
permitido el concepto revisado de sus operaciones. En esas
circunstancias, y dado que no se registraron acontecimientos
positivos de gran importancia sobre el terreno, sería prematuro
sugerir nuevos ajustes a la Fuerza en esta etapa. El Secretario
General tenía la intención de seguir muy de cerca las operaciones de
la Fuerza con miras a hacer recomendaciones para realizar posibles
ajustes en cuanto la situación lo justificara.
El Secretario
General dijo que una pronta conclusión de la labor de el Comité
sobre las Personas Desaparecidas en Chipre y una solución de la
cuestión de las personas desaparecidas contribuirían sobremanera a
la reconciliación en la isla. Por consiguiente, instó a todas las
partes interesadas a que redoblaran sus esfuerzos y dejaran de lado
las consideraciones políticas a fin de cerrar ese penoso capítulo
humanitario y poner fin al sufrimiento de los familiares de las
personas desaparecidas.
El Secretario General siguió creyendo
que únicamente el logro de un arreglo general podría poner fin al
problema chipriota. Mientras no se alcanzara ese arreglo general,
seguía siendo necesario mantener la presencia de la Fuerza en la
isla. Por consiguiente, recomendó que el Consejo de Seguridad
prorrogara el mandato de la Fuerza por un nuevo período de seis
meses, hasta el 15 de junio de 2006.
El Secretario General
también señaló que no creía que hubiera llegado el momento de
nombrar a una persona dedicada a tiempo completo a colaborar en la
interposición de sus buenos oficios. Si bien todas las partes
interesadas habían hecho llamamientos en favor de la reanudación de
las negociaciones, al parecer, aún era necesario aclarar más las
condiciones en torno a esas negociaciones. En esas circunstancias,
el Jefe de la Misión seguiría actuando sobre el terreno como su
Representante Especial para establecer contactos al más alto nivel
con ambas partes y con otros actores fundamentales respecto de la
cuestión de Chipre. En todo caso, el Secretario General tenía la
intención de enviar, cuando fuera necesario, a un alto funcionario
de la Secretaría para que visitara Chipre, Grecia y Turquía y
evaluara la situación sobre el terreno a la luz de los últimos
acontecimientos.
Al aprobar por unanimidad la resolución 1642 (2005), el de 14 de diciembre, el
Consejo de Seguridad expresó su pleno apoyo a la UNFICYP y decidió
prorrogar su mandato por un nuevo período que terminaría el 15 de
junio de 2006. Entre otras cosas, el Consejo exhortó a los
turcochipriotas y las fuerzas turcas a que restablecieran en
Strovilia el statu quo militar anterior al 30 de junio de
2000.
UNFICYP, de noviembre de 2005 a mayo de 2006
En su informe de fecha 23 de mayo de 2006, el Secretario General declaró que la cesación del fuego en Chipre se mantenía y la situación seguía estable y que, salvo algunas excepciones, ambas partes mostraron una buena cooperación con la UNFICYP.
De conformidad con el informe, a lo largo de los últimos seis meses, la UNFICYP siguió trabajando en los beneficios de la estructura de la fuerza adoptada a principios de 2005 y de la coordinación en continua mejora entre sus componentes civiles, militares y policiales en virtud del nuevo concepto de operaciones. El Secretario General intentó mantener bajo examen las operaciones de la UNFICYP, con el objetivo de hacer recomendaciones en el momento apropiado para otros posibles ajustes, teniendo en cuenta las condiciones sobre el terreno y el progreso a nivel político.
El Secretario General opinaba que ya era hora de que las partes continuaran las conversaciones políticas y empezaran a buscar una manera de cómo volver a tomar partido en la búsqueda de una solución global en Chipre. Así, el Representante Especial del Secretario General tomó partido en un proceso encaminado a alentar el restablecimiento de los contactos. Además, el Secretario General pretendió enviar al Subsecretario General de Asuntos Políticos a Chipre, Grecia y Turquía en un futuro próximo para que evaluara la situación política en Chipre y sus proximidades y las perspectivas de la reanudación completa de sus buenos oficios.
A través de la resolución 1687 de fecha 15 de junio de 2006, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNFICYP por un nuevo período de seis meses, hasta el 15 de diciembre de 2006.
UNFICYP, de mayo a noviembre de 2006
El 8 de julio, el dirigente grecochipriota y el líder turcochipriota firmaron un conjunto de principios y decisiones, en el que reconocían que el statu quo era inaceptable y que una solución global era deseable y posible. Convinieron en comenzar de inmediato un doble proceso que incluyera el examen por comités técnicos de las cuestiones que afectaban a la vida diaria de la población y, al mismo tiempo, el examen por grupos de trabajo de las cuestiones sustantivas, todo lo cual contribuiría a lograr una solución global del problema. También se comprometieron a asegurar que imperara un clima adecuado para que el proceso fuera fructífero, lo que incluiría poner fin a las recriminaciones mutuas.
El 1 de diciembre de 2006, el Secretario General, en otros de sus informes transmitidos al Consejo de Seguridad, manifestó su inquietud por las políticas contrarias al espíritu y la letra del acuerdo del 8 de julio. El Secretario General, el Sr. Kofi Annan, declaró que “tras haberme ocupado del problema de Chipre durante 10 años, no puedo sino lamentar que siga estancado el proceso político y se hayan desaprovechado tantas oportunidades”. Pese a que las Naciones Unidas llevan diez años realizando esfuerzos casi continuos por resolver el problema, no ha sido posible llegar a un acuerdo sobre una solución global. Este proceso debería conducir a la reanudación de las conversaciones políticas en toda regla, en el marco de la misión de buenos oficios. Añadió que cabía destacar que sólo si se consigue progresar a este respecto el Secretario General o su sucesor podrán estar en condiciones de nombrar a un asesor especial sobre Chipre.
A través de su resolución 1728 de 15 de diciembre de 2006, el Consejo de Seguridad prorrogó el mandato de la UNFICYP por un nuevo período que finalizaría el 15 de junio de 2007. El Consejo expresó su reconocimiento por el empeño del Secretario General y expresó su pleno apoyo al proceso acordado por los líderes de ambas comunidades.
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