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Leamos la historia de Maya:
Me llamo Maya. Nací hace 14 años en el seno de una familia de campesinos muy pobre. Ya había muchos niños en casa, por lo que nadie se alegró demasiado cuando yo nací. Cuando aún era muy pequeña aprendí a ayudar a mi madre y a mis hermanas mayores en las labores domésticas. Barría el suelo, lavaba la ropa y traía agua y leña. Algunos de mis amigos estaban jugando afuera pero yo no podía unirme a ellos. Me sentía muy feliz cuando me permitían ir a la escuela. Allí hice nuevos amigos y aprendí a leer y a escribir. Sin embargo, cuando llegué al cuarto curso, mis padres interrumpieron mi educación. Mi padre dijo que no había dinero para pagar la matrícula. Además, me necesitaban en casa para ayudar a mi madre y a mis hermanas. Si hubiera sido un chico mis padres me habrían dejado terminar la escuela. Mi hermano mayor acabó el colegio y ahora trabaja en una oficina de la capital. Dos de mis hermanos pequeños van al colegio. Quizá ellos también terminen.
En el mundo hay 130 millones de niños sin escolarizar. De estos niños, dos de cada tres son niñas.
En las dos últimas décadas se ha producido un gran aumento de la proporción de niñas escolarizadas en los países en vías de desarrollo: el porcentaje de niñas escolarizadas se disparó de un 38 a un 78 por ciento.
¿Quiénes van a la escuela?
continúa...
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