Las conferencias de las Naciones Unidas, combinadas con la energía de los movimientos femeninos nacionales, han galvanizado la comprensión, el interés y la acción relativos al adelanto de la mujer en todo el mundo.
Tres conferencias mundiales (Ciudad de México, 1975; Copenhague, 1980; y Nairobi, 1985) aumentaron mucho la conciencia internacional sobre las preocupaciones de las mujeres y crearon vínculos inestimables entre los movimientos femeninos nacionales y la comunidad internacional.
En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), las representantes de 189 gobiernos adoptaron la Declaración y Plataforma de acción de Beijing, encaminada a eliminar los obstáculos a la participación de la mujer en todas las esferas de la vida publica y privada. La Plataforma determina 12 esferas de interés especial:
La persistente y creciente carga de la pobreza que pesa sobre la mujer;
El acceso desigual a la educación y la insuficiencia de las oportunidades educacionales;
Las desigualdades de salud y el acceso desigual a los servicios médicos y la deficiencia de estos servicios;
La violencia contra la mujer;
o Los efectos de los conflictos en la mujer;
La desigualdad de la participación de la mujer en la definición de las estructuras y políticas económicas y en el proceso de producción;
La desigualdad en el ejercicio del poder y en la adopción de decisiones;
La falta de mecanismos suficientes para promover el adelanto de la mujer;
La falta de conciencia de los derechos humanos de la mujer internacional y nacionalmente reconocidos y de dedicación a dichos derechos;
La movilización insuficiente de los medios de información para promover la contribución de la mujer a la sociedad;
La falta de reconocimiento suficiente y de apoyo al aporte de la mujer a la gestión de los recursos naturales y a la protección del medio ambiente;
La niña.
En el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de 2000 convocado para seguir el progreso de las medidas adoptadas en la Conferencia, los países prometieron nuevas iniciativas, como el fortalecimiento de la legislación contra todas las formas de violencia domestica y la sanción de leyes y la adopción de políticas para erradicar prácticas nocivas como el matrimonio temprano y forzado y la mutilación genital femenina. Se fijaron objetivos para asegurar la educación primaria obligatoria para niñas y niños y para mejorar la salud de las mujeres mediante la ampliación del acceso a la atención médica y a programas preventivas.
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