Más de 500 millones de personas -que forman el 8% de la población mundial y de las cuales el 80%, según una estimación, viven en el mundo en desarrollo- tienen algún impedimenta físico, mental o sensorial.
Las personas con discapacidad a menudo son excluidas de las actividades principales de la sociedad. La discriminación toma diversas formas, desde la denegación de oportunidades ocupacionales a formas más sutiles, como la segregación y el aislamiento, mediante la imposición de barreras físicas y sociales. La sociedad también sufre, porque la pérdida del enorme potencial de las personas con discapacidad empobrece a la humanidad. Para cambiar la percepción y el concepto de discapacidad se necesitan cambios de los valores y mas comprensión en todos los niveles de la sociedad.
Desde su fundación, las Naciones Unidas han tratado de elevar la posición de las personas con discapacidad y de mejorar su vida. El interés de las Naciones Unidas en el bienestar y los derechos de las personas con discapacidad tiene sus raíces en sus principios fundamentales, que están basados en los derechos humanos, las libertades fundamentales y la igualdad de todos los seres humanos.
En el decenio de 1970 el concepto de los derechos humanos de las personas con discapacidad gano más aceptación internacional. La Asamblea General aprobó en 1971 la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental, y en 1975 la Declaración de los Derechos de los Impedidos, que fija las normas para el trato igual y el acceso igual a los servicios que aceleran la integración social de estas personas.
El Ano internacional de los Impedidos (1981) condujo a la aprobación por la Asamblea General del Programa de Acción Mundial para los Impedidos, marco de política para promover los derechos de las personas con discapacidad. El Programa determina dos metas para la cooperación internacional: la igualdad y la plena participación de las personas con discapacidad en la vida social y el desarrollo.
Un resultado importante del Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983-1992) fue la aprobación por la Asamblea General en 1993 de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Las Normas son un instrumento para la elaboración de políticas y sirven de base para la cooperación técnica y económica.
En 1991, la Asamblea aprobó un nuevo conjunto de normas para la protección de las personas con enfermedades mentales, los Principios para la protección de los enfermos mentales y para el mejoramiento de la atención de la salud mental.
En 1994 la Asamblea hizo suya una estrategia a largo plazo para fomentar la ejecución del Programa de Acción Mundial para los Impedidos, con la meta de "una sociedad para todos". La accesibilidad, el empleo y los servicios sociales y las redes de seguridad social son las cuestiones de política prioritarias enunciadas por la Asamblea en 1997.
Actividades de las Naciones Unidas. Un conjunto cada vez mayor de datos sugiere que es necesario afrontar las cuestiones de discapacidad en el contexto del desarrollo nacional, en un marco amplio de derechos humanos. Las Naciones Unidas trabajan con los gobiernos, las ONG, instituciones académicas y sociedades profesionales para promover la conciencia acerca de estas cuestiones y crear capacidad nacional para aplicar enfoques amplios de derechos humanos a las personas con discapacidad.
El creciente apoyo público a las medidas en favor de las personas con discapacidad ha revelado la necesidad de crear capacidad nacional para dar mejor servicio de información y extensión y mecanismos institucionales para promover la igualdad de las oportunidades. Las Naciones Unidas prestan cada vez mas asistencia a los países para fortalecer su capacidad nacional de promover la acción en favor de las personas con discapacidad en sus planes generales de desarrollo (para mas información, consúltese www.un.org/spanish/esa/social/disabled/).
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