Desde la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Naciones Unidas han enfocado los derechos humanos con la certeza de que la pobreza absoluta y el subdesarrollo afectan de manera negativa al disfrute de esos derechos. La Declaración sobre el derecho al desarrollo, que la Asamblea General aprobó en 1986, fijo un hito en el marco de los esfuerzos llevados a cabo para conseguir que el reconocimiento de ese derecho fuera una realidad y ha tenido consecuencias practicas en la aplicación de las políticas de desarrollo nacionales e internacionales.
En la Declaración de Viena se atribuye especial prioridad al derecho al desarrollo, lo que se pone expresamente de manifiesto en el mandato del Alto Comisionado. La Comisión de Derechos Humanos nombro en 1998 a un Experto Independiente sobre el Derecho al Desarrollo. Por otra parte, la Comisión estableció en 1998 un Grupo de Trabajo encargado de supervisar los progresos y establecer estrategias para aplicar el derecho al desarrollo.
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