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«Hay muchas razones para ser optimistas» dice Cheick Sidi Diarra, Asesor Especial de las Naciones Unidapara África.

[ 6 de enero del 2011 ]

La Oficina del Asesor Especial de las Naciones Unidas para África se creó en 2003 para incrementar el apoyo internacional para el desarrollo y la seguridad de África, sobre todo para la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), el programa de la Unión Africana para el fomento económico, social y político. El Secretario General Adjunto Cheick Sidi Diarra, originario de Malí, preside la oficina como Asesor Especial para África. Cincuenta años después de que muchos países africanos consiguieran la independencia, la revista Africa Renewal recabó su opinión acerca del progreso y de los retos del continente.

Cuando los países africanos consiguieron la independencia por primera vez, la mayoría de su comercio estaba en manos de sus antiguas potencias coloniales, y gran parte de su asistencia financiera provenía de ellas. Cincuenta años más tarde, ¿cuánto han ganado las economías africanas en independencia?

Ésta es una de las partes más delicadas de la evaluación de la independencia africana. En la esfera política se ha progresado mucho durante el decenio de 1960. Todos los países africanos han conseguido la independencia, ya sea a través de luchas de liberación o mediante un proceso de negociación.

No obstante, la parte delicada se encuentra en el progreso socioeconómico. El comercio entre los países africanos representa un lúgubre 9% del total del comercio de África con la comunidad internacional. Asimismo, el comercio de África representa sólo un 3% del comercio mundial. No hemos progresado en este aspecto. Incluso África ha perdido terreno debido a que el valor de sus productos básicos ha descendido desde la independencia. No son los propios africanos quienes fijan el precio de los productos básicos. Alguien los fija en otra parte.

El sistema financiero no se ha desarrollado de manera que África se pueda integrar en los mecanismos financieros internacionales. Las transacciones financieras de África representan un lúgubre 0,87% de las transacciones financieras mundiales, una cifra insignificante.

Esta falta de progreso económico tiene repercusiones sociales. En el Informe anual sobre Desarrollo Humano del [Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas], queda reflejado que, entre los 20 países que menos progresos han efectuado en materia de desarrollo humano, la mayoría son países africanos.

La situación actual se debe a muchas causas. Entre ellas se encuentra la falta de diversificación de la economía. A pesar de que estos países son productores de productos básicos, no son ellos quienes se ocupan de procesarlos. Todo el valor añadido de estos productos básicos va a parar a otro lugar. Y no existe ninguna relación entre las industrias extractivas que predominan en muchos países y el resto de la economía. Así que no hay repercusiones.

El promedio de la fuerza de trabajo que se encuentra en las zonas rurales es del 80%. A pesar de que pasen el año entero trabajando, sólo producen una fracción de lo que un granjero en Europa o en América produciría con la misma porción de terreno, debido a que no tienen los conocimientos técnicos necesarios para mejorar la producción.

Además, no hay suficientes infraestructuras. Por ejemplo, en lo que respecta a las tecnologías de la información y las comunicaciones, carreteras, vías férreas, etc. no hay suficientes infraestructuras.

No obstante, existen muchas razones para ser optimistas acerca de África. La primera es el capital humano que posee. El continente ha alcanzado los 1.000 millones de personas. La población joven representa un mínimo del 60%. Estos jóvenes anhelan exactamente el mismo bienestar que el resto de personas sobre la faz de la tierra. Los jóvenes africanos han recibido capacitación en las mejores universidades del mundo. África simplemente debe elaborar políticas para retenerlos, así como crear un entorno favorable para que permanezcan en el país y ayuden a fortalecerlo.

Los recursos naturales, por suerte, todavía perduran. Ahora debemos desarrollar políticas inteligentes para participar en el valor añadido. Debemos crear un marco jurídico para atraer a más empresas y depender cada vez menos de la asistencia oficial para el desarrollo.

Por esta razón, tenemos que llevar a cabo varias acciones: La adecuación de las instituciones, la creación de infraestructuras y políticas adecuadas. No obstante, lo que más necesitamos son buenos dirigentes. Una vez los consigamos, los jóvenes los seguirán.

En lo que respecta a la agricultura, parte vital de la mayoría de las economías africanas, para que se vuelva más sostenible y productiva es necesario que los gobiernos inviertan al menos el 10% de sus presupuestos en este sector, alegan los partidarios de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África.

Décadas después de la independencia, las políticas económicas llevadas a cabo por los países africanos normalmente vienen del exterior. ¿Hasta qué punto representa la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), designada por líderes africanos, una ruptura con este patrón?

La primera ruptura es la propiedad, con su corolario, el sentido de la responsabilidad. En la medida en que la comunidad internacional estaba desarrollando programas para África, que en ocasiones carecían incluso de aportaciones de los países africanos, éstos no surtieron demasiado efecto. Incluso la situación empeoró, lo que nos condujo al ajuste estructural en la década de 1990.

La ventaja de la NEPAD es que su propiedad está con los propios dirigentes africanos. Si éstos fracasan, será responsabilidad suya. Si tienen éxito, lo cual deseo, recibirán la gratitud y el apoyo de la comunidad internacional.

Los africanos están extendiendo políticas sectoriales y proyectos sectoriales específicos. Por ejemplo, en materia de agricultura. Saben cómo hacer que la agricultura sea productiva y sostenible. La tasa de crecimiento de la agricultura debe alcanzar un mínimo del 6% en una base anual. La inversión del presupuesto nacional en agricultura debe ser del 10%. Ésos son los objetivos. Ya se han señalado los medios. Ahora se está avanzando desde la etapa de los proyectos regionales a aquellos específicos del país. Esto ha llevado a que el Organismo de Planificación y Coordinación de la NEPAD pacte con países africanos individuales un compromiso para que el gobierno exponga una base voluntaria de agricultura.

Se está haciendo exactamente lo mismo en materia sanitaria. Se está haciendo exactamente lo mismo en materia de infraestructuras. Esto resulta favorable, ya que se trata de medidas concretas.

Las prioridades de la NEPAD están inspiradas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Si se conjugan estas dos acciones, se obtendrá algo muy poderoso, un programa iniciado por los países africanos, pero también apoyado por las Naciones Unidas. Así que, por lo menos a nivel político, se ha obrado un cambio. Es nacional y completamente concebido por dirigentes africanos.


¿Pueden reflexionar acerca de lo que ha aprendido África sobre el tipo de dirigentes que necesita?

África ha conocido tres tipos de dirigentes. El primero era el de los "padres de la independencia". El papel que desempeñaban consistía en mantener la unión nacional, ya que la mayoría de los países africanos son multiétnicos. Las comunidades, tribus y etnias en ocasiones se imponían sobre el concepto de nación. De este modo, se asignaban la responsabilidad de consolidar su integridad territorial y su construcción. Hacían lo que era su deber: Consolidar la integración nacional y seguir adelante con el programa para la independencia del resto de las colonias africanas.
El segundo grupo de dirigentes eran los que habían llegado al poder incumpliendo las constituciones nacionales y aprovechándose del descontento social que los programas de ajuste estructural habían provocado. En la mayoría de los casos, se trata de militares. La historia ha demostrado que casi todos han fracasado, ya que no se imponía el estado de derecho, no se protegían los derechos humanos ni prevalecían los principios básicos de la democracia, y la mayoría de ellos simplemente eran corruptos. 

Después llegó la tercera generación de dirigentes. Ésta es una nueva generación que está surgiendo en algunos países africanos. Son visionarios. Son jóvenes. Son fuertes. Además, saben cómo movilizar a su gente. No voy a nombrar a ninguno, ya que no me gustaría que los otros se pusieran celosos. En realidad, nombraré a uno que ya no está en el poder: Alpha Oumar Konaré [ex presidente de Malí y ex presidente de la Comisión de la Unión Africana].
Son visionarios. Quieren algo mejor para su gente. Necesitan apoyo, que se demuestre que una buena dirección tiene su recompensa. fLes hace falta el favor de la comunidad internacional.


¿Cómo podría la comunidad internacional dar más apoyo a África?

Sólo un apunte. El resto del mundo debe cambiar su percepción sobre África. No debe verse a África únicamente como un continente que siempre depende de la ayuda y del apoyo internacionales. También es necesario considerarlo como un continente de un enorme potencial.

En la década de 1970, si lo recuerdan, se creía que China era una amenaza para el resto del mundo. Por el contrario, el liderazgo de China en la década de 1980 logró cambiar esta idea. Antes se percibía a China como una amenaza comunista, pero ahora ha empezado a descubrirse como mercado potencial de consumo y producción. De forma lenta pero segura, los inversores han cambiado su percepción y actitud, y tienen la imagen de China como una tierra de oportunidades y potencial.

Es necesario que esto también suceda en África: Que deje de verse como una carga y se empiece a pensar en él como un continente con potencial: Consumidores, buenos productores de productos básicos y también la posibilidad de transformación y procesado.


¿Unas palabras para concluir?

Estos 50 años de independencia representan muy poco tiempo en la vida de una nación. Pero resultan suficientes para hacer una evaluación sobre de dónde hemos venido, en dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir.

Hasta ahora nunca se nos había presentado tal oportunidad par influir en lo que está sucediendo a nivel mundial. Tenemos la oportunidad de crear entornos favorables a los negocios. Tenemos la oportunidad de otorgar a cada ciudad de África la dignidad y el respeto que merece. Tenemos la oportunidad de ser visionarios. Ahora es el momento de aprovechar    esta oportunidad.

Fuente: Revista «Africa Renewal»
http://www.un.org/ecosocdev/geninfo/afrec/vol24no2-3/Africa-Renewal-August-2010-en.pdf*

*en inglés

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