Comunicados de Prensa
Antecedentes
[ 8 de febrero del 2008 ]
Cuando el Consejo de Seguridad se reunió hoy para considerar la situación en el Sudán, tenía ante sí dos informes del Secretario General. El informe fechado a 31 de enero de 2008 (documento S/2008/64) proporciona una evaluación de la situación general en el país desde su anterior informe del 23 de octubre de 2007 (documento S/2007/624; véase el comunicado de prensa SC/9160* del 31 de octubre de 2007 para un resumen), así como una actualización de las actividades de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS). Un informe anterior, fechado a 24 de diciembre de 2007, se refiere al despliegue de la operación híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID) (documento S/2007/759).
Según el último informe sobre la situación general en el área de operaciones de UNMIS (documento S/2008/64), la seguridad permanece relativamente tranquila. Sin embargo, las disputas por las rutas migratorias y los derechos sobre el pasto en varias zonas del sur del Sudán provocaron choques entre distintas etnias. También aumentaron los problemas de seguridad en el área de Abyei, con barricadas alrededor de los yacimientos petrolíferos, e incluso con el secuestro de empleados internacionales de una compañía petrolífera, incidentes intertribales y actividades hostiles del Movimiento Justicia e Igualdad (JEM). La presencia de otros grupos armados leales tanto a las Fuerzas Armadas sudanesas como al Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán (SPLA), y la proximidad al sur de Darfur hacen que el área sea inestable.
El enfrentamiento político entre el Movimiento de Liberación del Pueblo del Sudán (SPLM) y el Partido del Congreso Nacional (NCP), que hizo que el primero cancelase su participación en el Gobierno de Unidad Nacional, finalizó el 11 de diciembre con un acuerdo que resolvía diversos problemas clave, según el informe. En el sur del Sudán, el Gobierno trabajó con líderes Farmyestatales, tanto del Partido del Congreso Nacional como del Movimiento de Liberación del Pueblo del Sudán, para disolver varios incidentes que podrían haber llevado al derramamiento de sangre. Mientras tanto, el Partido del congreso Nacional se ha comprometido a dialogar con algunos partidos opositores del norte, entre los que se encuentran el National Umma Party y el Partido Comunista del Sudán. Este diálogo estaría destinado, según informan los participantes, a encontrar una base común para la transformación democrática, las elecciones y el problema de Darfur.
También según el informe, el despliegue de las Fuerzas Armadas del Sudán y del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán sigue sin estar completo, y la aplicación de las medidas de seguridad dispuestas en el Acuerdo General de Paz todavía está por completarse en el terreno. El 1 de noviembre, la Comisión Política de Cesación del Fuego acordó dirigir a las Fuerzas Armadas del Sudán y al Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán para que aceptasen la actual frontera entre el norte y el sur, hasta que se delimite la frontera del 1 de enero de 1956. El despliegue debería estar completo el 9 de enero, cuando las unidades integradas conjuntas ya estarán desplegadas. Sin embargo, la Comisión Política de Cesación del Fuego contradijo esas decisiones.
El informe también afirma que la cuestión de Abyei continúa sin una resolución y que no se ha hecho ningún progreso significativo en los preparativos para las elecciones que se encomendaron. En cuanto al reparto de la riqueza, el informe dice que, de los más de 530 millones de dólares de los EE. UU. ingresados por el petróleo en octubre de 2007, la parte del Gobierno del sur de Sudán ascendía a más de 208 millones. El informe también ofrece un breve panorama de la aplicación de otros procesos de paz en el país, incluido el acuerdo de paz del Sudán oriental; el proceso político en Darfur, incluida la cooperación entre la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán y la operación híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur; y el estancamiento de las conversaciones entre el Lord's Resistance Army y el Gobierno de Uganda.
El informe continúa describiendo las actividades de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán con respecto a: Buenos oficios y reconciliación; despliegue militar; desarme; desmovilización y reintegración; policía; derechos humanos; asistencia electoral; imperio de la ley; información pública; asistencia humanitaria; recuperación económica y reconstrucción; acción contra las minas; conducta y disciplina; género; VIH/SIDA y aspectos financieros de La Misión.
Anunciando que presentaría recomendaciones para la futura estructura de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán en su informe de abril, el Secretario General observó que una evaluación general estratégica que se está llevando a cabo indica la necesidad de revisar la fuerza del componente militar de la Misión; aclarar su mandato respecto a la delimitación de fronteras, censo y elecciones; integrar más actividades en el área del imperio de la ley e instituciones de seguridad y considerar la posibilidad de un nuevo mandato en cuanto a la reforma del sector de la seguridad. También es necesario revisar las cuestiones de desarme, desmovilización, reintegración y regreso, así como las funciones relacionadas con la coordinación humanitaria. Una evaluación técnica proporcionará este mes recomendaciones específicas en las áreas en las que se pueda necesitar un cambio de mandato.
Para finalizar, el Secretario General afirmó que la paz en el Sudán es indivisible. Según escribe, se trabajará para lograr una coordinación estrecha entre UNMIS, UNAMID y el trabajo de los enviados especiales para asegurar que las actividades del sistema de las Naciones Unidas son complementarias y se integran en nuestros esfuerzos por apoyar la paz en el Sudán.
El informe sobre el despliegue de la operación híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (documento S/2007/759), fechado a 24 de diciembre de 2007, precedió al traspaso de autoridad de la Misión de la Unión Africana en el Sudán a la Misión conjunta el 31 de diciembre de 2007.
Según el documento, cuatro meses tras el inicio de la aplicación de la resolución 1769 (2007), sólo se ha progresado discretamente hacia el objetivo primario de tener una misión capaz de aplicar su mandato y tener un impacto positivo en la vida de los habitantes de Darfur. Con el traspaso de autoridad, la Misión debería tener a su disposición esencialmente los mismos recursos que hay actualmente sobre el terreno para la Misión de la Unión Africana en el Sudán (AMIS). Consecuentemente, en su fase temprana, Misión de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur seguirá teniendo una capacidad limitada para crear el efecto deseado en la situación sobre el terreno.
El Secretario General informa de que el personal está ahora en condiciones de apoyar una estructura de tres sectores, y el punto principal continúa siendo la preparación para el traspaso de poder mientras prosiguen las operaciones actuales. La rotación de las fuerzas de la Misión de la Unión Africana (AMIS) también sigue según lo previsto, incluido el despliegue de batallones adicionales de Nigeria y Rwanda. Se han realizado, en consulta con la Unión Africana, las designaciones de funcionarios de alto rango, incluidos el Representante Especial Conjunto, su adjunto, el Comisionado de Policía y uno de sus adjuntos, el Jefe de Personal Militar y todos los comandantes de sector y comandantes de sector adjuntos.
Las Naciones Unidas y la Unión Africana han recibido contribuciones de los Estados Miembros para la mayoría de la capacidad de tropas terrestres requeridas para la Misión, pero su despliegue real necesita que se completen las preparaciones previas, así como apoyo logístico y facilidades entre las que se encuentran la identificación del país y una clara muestra por parte del Gobierno del Sudán de que estas contribuciones a la aplicación de la resolución 1769 (2007) son bienvenidas. Sujetos a estos factores, se espera el despliegue de los componentes de avanzada de los tres primeros batallones de infantería de la Misión conjunta para enero.
Por otra parte, el proceso de obtener aviación y unidades de transporte no ha sido exitoso. Tres semanas antes del traspaso de poder, la Misión todavía tiene pocos compromisos acerca de una unidad de transporte terrestre pesada y una media, tres unidades de aviación militar (18 helicópteros en total) y una unidad de helicópteros tácticos ligeros (seis helicópteros). Esta capacidad es indispensable no sólo para que el despliegue se realice a tiempo, sino también para la aplicación de su mandato.
Según el informe, el Gobierno no parece haber aceptado totalmente el hecho de que un UNAMID fuerte y efectivo contribuirá a la estabilidad a largo plazo de Darfur.
Las inciertas circunstancias con las que la misión empezará sus operaciones con capacidad limitada también se ven agravadas por la continua actividad de los movimientos rebeldes, como los recientes ataques contra las fuerzas del Gobierno, instalaciones petrolíferas y el vehículo del Jefe de Personal de la Misión de la Unión africana, así como los ataques y secuestros de vehículos humanitarios.
A pesar de los retos, se realizarán todos los esfuerzos para aprovechar al máximo los recursos y el personal sobre en terreno, afirma el Secretario General. Las patrullas, la asistencia a las personas desplazadas dentro del país y el apoyo a los actores humanitarios aumentarán. Sin embargo, este cambio de enfoque no puede sustituir los miles de tropas y oficiales de policía y equipamiento esencial, que no llegarán hasta más tarde en 2008. Esta es una situación especialmente preocupante, dada la actual inseguridad en Darfur y la probabilidad de que la Misión sea puesta a prueba por saboteadores en sus primeras fases.
En este contexto, y porque el tiempo está en nuestra contra, el Secretario General reitera su llamada a los Estados Miembros para que ayuden a acelerar el despliegue de las unidades seleccionadas y cubrir las carencias en la composición de las fuerzas. A la luz de las altas expectativas de los habitantes de Darfur, y dado el complejo mandato dispuesto en la resolución 1769 (2007), la comunidad internacional no puede permitirse los riesgos que conllevaría el despliegue de unas fuerzas débiles en Darfur.
El informe asegura que el éxito del despliegue y el funcionamiento de la Misión también dependerán en gran medida de la habilidad de las Naciones Unidas y la Unión Africana para trabajar junto con el Gobierno del Sudán para resolver rápidamente los complejos problemas técnicos relacionados con el despliegue. Celebrando que las recientes sesiones en Lisboa y Jartum puedan ser oportunidades para impulsar el despliegue, el Secretario General espera que este compromiso positivo con el Gobierno continúe.
Con respecto a la aplicación de los paquetes de apoyo ligeros y pesados, el Secretario General declara que la totalidad de los primeros se ha desplegado para la Misión de la Unión Africana. Entre los factores que han retrasado la aplicación de los pesados, menciona, entre otros, la situación de la seguridad, obstáculos administrativos, dificultades logísticas y la disponibilidad de los países que aportan contingentes. Concretamente, lagunas en la disponibilidad de agua y tierra, y la capacidad de los ingenieros contratados y militares de construir campos siguen ralentizando el despliegue de las unidades de apoyo pesadas. Además, el asesinato de un oficial egipcio de las Naciones Unidas en El Fasher en mayo de 2007 llevó a muchos países que aportan contingentes a restringir el despliegue de sus oficiales desde Jartum. Se espera que, con el establecimiento de la Fuerza Provisional de UNAMID y los cuarteles de policía, se levante la moratoria.
Una vez que se haya desplegado por completo, la Misión conjunta debería ayudar a mejorar las condiciones de seguridad en Darfur y contribuir a la estabilidad en el Sudán, afirma el Secretario General. Los enviados especiales de las Naciones Unidas y la Unión Africana, Jan Eliasson y Salim Ahmed Salim, han hecho todo lo posible para que todas las partes se comprometan en el proceso de encontrar una solución política a la crisis. Aunque la fusión de diversos movimientos rebeldes en dos coaliciones supone un paso adelante, aún queda mucho por avanzar; los partidos tienen que dejar de centrarse en quién estará en la mesa y dirigir sus esfuerzos al contenido de las negociaciones ayudados por la mediación de la Unión Africana y las Naciones Unidas.
Para los medios de información • no es un documento oficial
Fuentes: Comunicado de prensa SC/9243 *
*en inglés