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Las mujeres, el rostro del SIDA en África
[ 23 de marzo del 2009 ]
Hay días en los que Mary Mwasi no sabe de dónde sacar fuerzas para salir de la cama. Pero la enfermedad, el agotamiento y la desesperación no ayudan a darles de comer a los niños ni a traer el agua. Así que de alguna manera consigue ponerse en pie y salir al sol de otra mañana keniana. "Tengo que buscar comida para los niños todos los días", le contó a un consejero de la organización benéfica estadounidense World Vision. "La vida es difícil. A menos que consiga ayuda de las almas caritativas, no podemos permitirnos comer".
Como tantos otros residentes de Ghaza, un pueblo cercano a la ciudad portuaria de Mombasa, la señora Mwasi está infectada por el VIH, el virus que provoca el SIDA. Por lo menos uno de sus tres hijos es también seropositivo y los otros dos enferman a menudo, aunque no está segura si es por la desnutrición o por la enfermedad. Su marido fue a buscar trabajo hace dos años y no volvió, así que ella vive en las tierras de sus parientes políticos, con miedo a que se enteren de su enfermedad y la echen de la comunidad. Sus únicas fuentes financieras son algunos pollos, reservados para comprar medicinas para sus hijos.
Sabe que no hay esperanza para ella. Se preocupa más por sus hijos. "Decimos que cuando echas el agua al suelo ya no puedes recuperarla", le dijo Mary al consejero. "Antes no pensaba tantas cosas, no había tantas preocupaciones. Intento dejarlo todo en manos de Dios".
A medida que el VIH/SIDA inicia su tercera década desastrosa, la difícil situación de Mary Mwasi se ha hecho trágicamente común en África Oriental y Occidental, las regiones más afectadas por esta epidemia mundial. Con un 10% de la población mundial, la empobrecida África subsahariana acoge a dos tercios de las personas seropositivas del mundo. No obstante, los gobiernos y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) solamente se han dado cuenta hace poco de que la lucha mundial contra el SIDA no solo que tiene una cara africana, sino que esta cara es cada vez más la de una mujer africana. A medida que suben los índices de infección, los científicos e investigadores se esfuerzan por comprender las causas y por diseñar nuevas políticas y programas como respuesta.
Las jóvenes son "una especie en vías de extinción"
Es obvio que hay que accionar urgentemente. En el mes de julio, el ONUSIDA anunció que de todos los africanos de edades comprendidas entre 15 y 49 años y seropositivos, las mujeres representan un desproporcionado 57%. Según señaló la directora adjunta del ONUSIDA, Kathleen Cravero, la situación es incluso peor: del grupo situado entre 15 y 24 años un 75% son mujeres."Es una cifra considerable", declaró a Africa Renewal. "De hecho, estamos presenciando cómo las jóvenes se están convirtiendo en una especie en vías de extinción en África, por culpa de la epidemia".

La lucha mundial contra el SIDA no solo que tiene una cara africana, sino que esta cara es cada vez más la de una mujer africana
- Fotografía UNICEF/ C1638/Pirozzi
Una parte que explica los sorprendentes índices, añade, es biológica. Por su sistema reproductivo, el cuerpo de la mujer es más propenso a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana que el cuerpo del hombre. Esto es especialmente cierto en el caso de las jóvenes con una vida sexual activa, cuyos cuerpos aún están desarrollándose.
La evolución de la epidemia en sí misma es otro factor. El virus se extendió por primera vez en África, dejando a más gente vulnerable a la infección durante mucho tiempo que en otras partes del mundo."Pero es mucho más una función de la posición económica y social de la mujer", explica la Dra. Cravero. "Esto es lo que pasa cuando los países no prestan la atención necesaria al impacto del VIH/SIDA sobre las mujeres".
De cara al futuro
Por consiguiente, en enero del 2003, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, le pidió a Carol Bellamy, Director Ejecutivo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), establecer un grupo de trabajo sobre las mujeres y el VIH/SIDA, para estudiar las relaciones entre la propagación de la enfermedad y la situación socio-económica de las mujeres del sur de África. El grupo de trabajo compuesto por 27 miembros contaba con la Ministra de Salud de Namibia, Libertina Amathila, con el Vicepresidente de Malawi, Justin Malewezi, con la señora Terezinha da Silva, directora de la organización no gubernamental Forum Mulher de Mozambique, y la parlamentaria sudafricana Ruth Bengu.
El informe que elaboró el grupo de trabajo en julio de 2004, Afrontar juntos el futuro, estudió tanto las causas de los altos índices de infección de las mujeres como la carga económica y social de la pandemia sobre las mujeres, en casa y en la comunidad. En este informe se culpó a los gobiernos regionales y a la comunidad internacional por favorecer a los hombres a la hora de diseñar programas sobre el VIH/SIDA o de adoptar lo que se calificó de enfoque "ficticio", neutro en cuanto al género, de la educación, la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA. El informe expone que solamente un enfoque que tenga en cuenta el género y explique los diferentes efectos de la enfermedad en hombres y mujeres podría reducir los índices de infección.
Los investigadores descubrieron una clara relación entre la discriminación por razones de sexo y el impacto desproporcionado del VIH/SIDA en mujeres y niñas, en seis ámbitos que incluyen:
-- programas de prevención
-- educación
-- violencia
--derechos de propiedad y de herencia de las mujeres
-- asistencia basada en el hogar y en la comunidad
-- acceso a la asistencia y al tratamiento
El grupo de trabajo apuntó que en algunos países del sur de África las mujeres adultas todavía son consideradas menores desde el punto de vista legal y, por lo tanto, incapaces de heredar tierras u otras propiedades. Esto contribuye de forma substancial al empobrecimiento de las viudas y los huérfanos como consecuencia del SIDA y recalca la imperiosa necesidad de una reforma legislativa y del respeto de los derechos legales de las mujeres.

Adultos que viven con el VIH/SIDA
- Africa Renewal de la ONU, desde datos del ONUSIDA
El informe advirtió que los gobiernos y los donantes no podían seguir dependiendo del trabajo no remunerado de las mujeres para cuidar a los enfermos y huérfanos en los hogares y la comunidad. El grupo de trabajo rogó a los donantes establecer planes y programas de formación con pequeñas subvenciones para los cuidadores. Asimismo, hizo un llamamiento para elaborar una "carta de voluntariado", que establezca los derechos y las obligaciones fundamentales para los hombres y las mujeres que luchan para satisfacer las necesidades de los enfermos.
El informe señaló también que como los medicamentos antirretrovíricos y otras medicinas son cada vez más fáciles de conseguir, los programas de tratamiento deben tener una estructura y un seguimiento que asegure el acceso equitativo para las mujeres.
Hay que prestar atención a los "sugar daddies"
Una de las conclusiones más importantes del grupo de trabajo fue el vínculo que se establece entre los índices extremadamente altos de infección de las jóvenes y sus relaciones sexuales con hombres mucho mayores, los llamados "sugar daddies", a cambio de dinero y regalos.
Este tipo de relaciones sexuales "negociadas" e intergeneracionales, que se sitúan en algún lugar entre las relaciones de pareja y la prostitución, es un "propagador clave" de la epidemia en la empobrecida África meridional y un objetivo muy importante de los programas de educación y prevención, afirmó la señora Cravero. "Existe un ciclo de infección que va de los hombres mayores a las chicas jóvenes. Las chicas, a su vez, infectan a sus novios un poco más mayores que ellas, quienes reinfectan a las jóvenes con las que empiezan a salir cuando son mayores. Si consiguiéramos poner fin a las relaciones sexuales intergeneracionales podríamos avanzar mucho para acabar con el dominio que esta epidemia ejerce sobre las chicas jóvenes".
Dado que las relaciones sexuales a cambio de beneficios materiales son consecuencia de la pobreza y del consumismo cada vez mayor, el grupo de trabajo señaló que la solución a largo plazo sería el desarrollo económico sostenido, que ofrezca más oportunidades de educación y empleo a las mujeres jóvenes. Mientras tanto, el informe exigió prestar atención explícita, en los programas de educación y prevención, a los peligros que conllevan las relaciones sexuales a cambio de beneficios materiales. Asimismo, pidió que los líderes políticos, religiosos y comunitarios ejerzan presión sobre los hombres mayores para que no explotaran a las mujeres pobres por sexo.
Más allá del "ABC"
Los crecientes índices de infección entre las mujeres están planteando dudas sobre la tan elogiada estrategia de prevención del "ABC" (iniciales inglesas del lema "Abstain, Be faithful or use a Condom": 'Abstente, sé fiel o usa condón'). A esta propuesta se le atribuye haber reducido de manera espectacular los índices de infección por VIH en Uganda. No obstante, los resultados de la investigación muestran altos índices de infección entre las mujeres casadas y monógamas de África, junto con desigualdades entre sexos y lo que la Sra. Cravero llama una "epidemia" global de violencia sexual. Todo esto indica que para muchas mujeres la estrategia del ABC no supone ninguna posibilidad real de elección.

Se necesita más ayuda para las mujeres que viven con el VIH/SIDA
- Fotografía: ©Jorgen Schuytte / Peter Arnold
Explica que "En el mundo, las mujeres y especialmente las mujeres jóvenes no están en condiciones de poder abstenerse. No están en condiciones de exigir fidelidad a sus parejas. De hecho, en muchos casos ellas sí son fieles, pero sus parejas infieles las infectan". Igualmente, los investigadores informan que las mujeres que mantienen relaciones dependientes o a cambio de beneficios materiales muchas veces no pueden imponer a sus parejas el uso del preservativo o tienen miedo incluso de plantear la posibilidad, para no ser rechazadas o agredidas.
"Una mujer víctima de la violencia o del miedo a la violencia no va a negociar nada, para qué hablar de fidelidad o de usar el preservativo", afirma la Sra. Cravero. "Su objetivo principal es acabar el día sin recibir una paliza. Las estrategias de prevención para la vida real de las mujeres implican reducir los niveles de violencia contra las mujeres, proteger sus propiedades y derechos de herencia y asegurar su acceso a la educación".
Coalición mundial para una crisis mundial
La escala de complejidad de la crisis del VIH/SIDA en África ha servido de catalizador para una prestar una atención extremadamente necesaria a las vulnerabilidades y necesidades especiales de las mujeres africanas. Pero el incremento constante de los índices de infección por VIH entre las mujeres de todo el mundo nos recuerda de manera desalentadora que, aunque en África es donde más urgentemente hay que actuar, el problema se extiende mucho más lejos de sus fronteras.
En febrero de 2004, un grupo de organizaciones internacionales y de activistas no gubernamentales anti-SIDA y defensores de los derechos de las mujeres, entre ellos el Director del ONUSIDA, Peter Piot, y el Director Ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Thoraya Obaid, lanzaron una red informal llamada la Coalición Mundial sobre la Mujer y el SIDA. Su objetivo es centrar la atención internacional en la "feminización" de la epidemia de SIDA y movilizar más recursos políticos y económicos para respuestas prácticas y eficaces.
La coalición, dirigida por un comité de 28 miembros, se basa en seis principios clave:
-- las mujeres no son víctimas
-- las mujeres jóvenes y las chicas corren el mayor riesgo
-- muchas mujeres que corren un gran riesgo de infección no tienen un comportamiento de alto riesgo, situación calificada como "la paradoja del bajo riesgo y la alta vulnerabilidad"
-- los factores que contribuyen a la vulnerabilidad de las mujeres pueden cambiarse con el compromiso y los recursos suficientes
-- implicar a las mujeres que viven con el VIH y el SIDA es esencial para el éxito
-- los esfuerzos para reducir la lacra del VIH/SIDA sobre las mujeres debe implicar también a los chicos y a los hombres.
Según explica la Sra. Cravero, a pesar de su mandato mundial y sus amplios principios de unidad, la coalición pretende promover soluciones prácticas para problemas específicos. Estas incluyen los derechos de propiedad y herencia de las mujeres, el acceso a los servicios de asistencia y tratamiento, la protección frente a la violencia y el desarrollo de nuevas tecnologías de prevención, como espumas antirretrovíricas y preservativos femeninos, que las mujeres puedan controlar.
Reconoció que la solución a la crisis de las mujeres y el SIDA reside en la transformación fundamental de la situación económica y social de las mujeres. Esta transformación puede entenderse como un objetivo último o como "un proceso diario".Concluye que si apoyamos los esfuerzos de las mujeres y ponemos énfasis en respuestas legislativas y políticas concretas y a corto plazo en las zonas clave, "podemos reducir el nivel de violencia contra las mujeres, mejorar sus posibilidades de permanecer en la escuela y cuestionar la legislación discriminatoria. Aunque no cambiemos de inmediato el lugar de la mujer en la sociedad, podemos marcar una diferencia en la vida de las mujeres y chicas".
Mujeres africanas: una larga lucha por la igualdad
Para la Sra. Sibongile Misimela, consejera en materia de género del ONUSIDA para África oriental y meridional, la solución a los índices en alza de infección por VIH entre las mujeres es atribuirles todos los poderes."No hay que ser un genio para darse cuenta de ello", declaró a Africa Renewal desde su oficina de Johannesburgo."Si la comunidad internacional hubiera hecho lo que sabemos que hay que hacer con los asuntos de otorgamiento de poderes a las mujeres, el impacto del VIH y del SIDA no sería tan grave como lo es actualmente".
Como la atención actual sobre las mujeres está tan bien acogida, parece ser que muchos debates insinúan que "las mujeres africanas no están haciendo nada", explicó ella a continuación. "Es importante no olvidar que las mujeres africanas están ejerciendo mucha presión para cambiar la situación. Las mujeres africanas llevan mucho tiempo luchando por los derechos de las mujeres".
Las mujeres se organizan para trabajar por sus derechos en muchas partes de África, señaló ella. Son especialmente fuertes en lugares como Sudáfrica y Zimbabwe, donde participaron en la lucha contra el gobierno de la minoría blanca."Esta historia de la organización", afirma, "ha ayudado realmente a las mujeres a mantener a las comunidades unidas en algunos de los momentos más duros. No todo es tan pesimista".
Sacando a las mujeres de sus caparazones
A pesar del peligro de ser aislada por su comunidad o incluso lapidada, Yinka Jegede-Ekpe, de 19 años, siguió adelante y les contó a sus compañeros nigerianos que era seropositiva. En un país en el que la voz pública de la mujer es acallada, ella tuvo el valor de formar un grupo para animar a sus compatriotas a hablar alto y claro, a luchar contra el rechazo social y aumentar la conciencia.

La Sra. Yinka Jegede-Ekpe
- Fotografía:©Africa Renewal / Mutume
"La organización se formó para sacar a las mujeres de sus caparazones, porque hemos estado atrapadas demasiado tiempo", declaró la Sra. Jegede-Ekpe, que ahora tiene 25 años, Africa Renewal en Nueva York, en septiembre. "Creemos que las mujeres deberían salir y hablar sobre sus preocupaciones acerca de las tasas de prevalencia del VIH y de los asuntos sobre el tratamiento".Las voces de las pocas mujeres que fueron tan valientes como para asistir a reuniones de ambos sexos fueron cubiertas demasiadas veces por las de los hombres, afirmó. Y eran los hombres quienes hablaban por ellas sobre asuntos que les interesaban principalmente a las mujeres.
"En África hay más mujeres infectadas que hombres. Son ellas las que cuidan de los enfermos", señaló la activista. "La prevención de la transmisión maternoinfantil no atañe necesariamente a los hombres. Son las mujeres las que tienen que saber cómo proteger a sus hijos".
En el 2001, la Sra. Jegede-Ekpe unió sus fuerzas con otras mujeres para formar la Comunidad Nacional de las Mujeres que Viven con el SIDA. Esta les enseña a las mujeres sus derechos y les ofrece información propia de cada sexo sobre el VIH/SIDA. Con poco personal y mal financiada, la organización sigue funcionando solamente en el estado de Lagos, aunque aspira a tener un alcance nacional.
No ha sido fácil expresar su opinión. Cuando la Sra. Jegede-Ekpe desveló su estado de seropositiva mientras estaba todavía en la escuela de enfermería, el director intentó expulsarla. Sus compañeras de habitación no la dejaban entrar en los baños de mujeres y la relegaron a tareas de baja categoría. Pero ella luchó por su derecho de seguir estudiando. Cuando descubrió que había sido infectada por las prácticas antihigiénicas de su dentista, la Sra. Jegede-Ekype luchó por cambiar los procedimientos de odontología.
La lucha valió la pena por los cambios que está viendo realizarse en las comunidades de Lagos."Ahora mismo, si un hombre sube al estrado e intenta hablar para las mujeres y los niños, estoy segura de que una mujer se levantaría de la multitud y diría 'Por favor, no hable por mí mientras esté yo aquí' ".
La Sra. Jegede-Ekype recibió en 2004 el Premio Reebok para los Derechos Humanos en Nueva York por su valor de cambiar la respuesta de su país al VIH/SIDA. Su organización está trabajando actualmente para crear un fondo de crisis para las mujeres y un fondo fiduciario de educación para los huérfanos.
Fuente: África Renewal de la ONU*
*en inglés