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Reseñas

Antecedentes República Democrática del Congo

[ 13 de abril del 2007 ]

A fecha 13 de abril de 2007, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decide prorrogar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) hasta el día 15 de mayo de 2007, tras la adopción unánime de la resolución 1751.

Previo a la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad, se publicó a fecha de 20 de marzo de 2007 el vigésimo tercer informe del Secretario General de la Organización sobre la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), (documento S/2007/156). En dicho escrito, el Secretario incluye una serie de recomendaciones que se deben tener en cuenta durante el proceso de redacción del futuro mandato de la Misión y, asimismo, recoge los avances más importantes conseguidos en el país desde su último informe del 21 de septiembre de 2006 (documento S/2006/759) hasta el momento de su publicación.

Por otro lado, el Secretario General recomienda al Consejo de Seguridad que formalice la aprobación del mandato de la MONUC tras el periodo de transición, a fin de aumentar la dotación militar en un total de 17.030 efectivos y 760 observadores militares, así como para reforzar el componente policial con 391 asesores de policía y seis nuevas unidades, cada una de las cuales está compuesta por 125 miembros de todos los rangos, hasta el 31 de diciembre de 2007. La MONUC, por su parte, seguirá trabajando como una misión plenamente integrada, de modo que su labor y la del equipo de las Naciones Unidas en el país se refuercen y complementen mutuamente.

Así, en el apartado IV de su informe, el Secretario General presta especial atención a la necesidad de un mandato de la MONUC después del periodo de transición, y señala que, aun cuando la República Democrática del Congo ha entrado en una nueva era política, la Misión debe completar todavía algunas tareas básicas en cuanto a la estabilización del país que forman parte de su mandato actual; entre ellas, destacan la creación de un entorno de seguridad estable, el desarme, la desmovilización y la reinserción de los combatientes congoleños, además de la insistencia en proporcionar el apoyo necesario durante el largo y complicado proceso de las elecciones municipales. En la próxima etapa, la MONUC deberá, asimismo, desempeñar un papel fundamental a la hora de apoyar la consolidación de la democracia, contribuir de forma más activa a la reforma del sector de la seguridad y a la normalización de las relaciones a nivel regional, y ayudar en todo lo necesario para lograr la consecución de metas importantes en esferas clave, fijadas mediante consultas con el Gobierno.

Por todo lo anteriormente expuesto, el Secretario General propone que uno de los elementos principales del mandato de la MONUC sea la prestación de asistencia al Gobierno de la República Democrática del Congo en lo que concierne a la construcción de un entorno de seguridad estable, la consolidación de la democracia, la planificación de la reforma del sector de la seguridad y la participación en sus primeras etapas,  la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento del estado de derecho, la protección de la población civil, y la celebración de elecciones municipales. En todas sus esferas de actuación, la MONUC deberá hacer hincapié en el papel que desempeña la sociedad civil en el diálogo político y la adopción de decisiones, así como garantizar la promoción de un enfoque basado en los derechos y el cumplimiento de todo lo expresado en las siguientes resoluciones publicadas por el Consejo de Seguridad: la 1325 (2000) en materia de la mujer, la paz y la seguridad; y la 1612 (2005), relativa a la protección de la comunidad infantil.

Asimismo, el Secretario General pone de relieve que a fin de conseguir la elaboración de un plan operacional para lograr la disminución paulatina y, por ende, la final retirada de la MONUC, será necesario establecer vínculos claros entre el logro de puntos de referencia en ámbitos fundamentales y la asimilación de responsabilidades por parte de otros participantes en la misión, tales como el propio gobierno congoleño; los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas; el Banco Mundial y otros interesados bilaterales y multilaterales. Tras la misión de evaluación técnica multidisciplinaria que la Secretaría de las Naciones Unidas enviará a la República Democrática del Congo antes del mes de septiembre, el Secretario General pone de manifiesto su intención de informar en noviembre al Consejo de Seguridad acerca de los puntos de referencia establecidos en sectores fundamentales, así como de los  plazos provisionales para su consecución, lo cual guiaría la retirada paulatina y por etapas de la MONUC.

El éxito de las elecciones de 2006 y el establecimiento del nuevo Gobierno, apunta el Secretario General, han representado un punto de inflexión histórico para la República Democrática del Congo. En su discurso inaugural, el Presidente Kabila reflejó la trascendencia del momento e instó a respetar los principios de la democracia, la tolerancia y la reinserción, así como a fijar una serie de objetivos con visión de futuro, con el objetivo de reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida. No obstante, el gobierno de la república afronta ahora la difícil tarea de poner en práctica su ambicioso programa para el periodo 2007-2011. Al incluir el "convenio de gobernanza" en el mismo, el Gobierno expresó su compromiso de cumplir con los principios de gobernanza aprobados por el pueblo congoleño y la comunidad internacional.

Según el vigésimo tercer informe del Secretario, el cambio que se experimentó en el paso del periodo de transición a la nueva estructura, caracterizado en gran medida por la paz y el orden, no ha estado desprovisto de problemas. Entre ellos destaca especialmente la supuesta corrupción electoral generalizada que parece haber influido en los resultados de las elecciones de varios gobernadores. Además, la reducción del espacio político existente para una oposición política eficaz, incluidas la exclusión de los miembros de la oposición de la Mesa de la Asamblea Nacional y la incitación a la violencia por parte de algunos miembros de partidos de la oposición, representan tendencias preocupantes que, de no invertirse, amenazan la naciente democracia de la República Democrática del Congo.

De igual modo, y al mismo tiempo que insta a los dirigentes políticos congoleños a respetar los principios de transparencia, inclusión y tolerancia de opiniones divergentes, el Secretario General presta especial atención al hecho de que los partidos de la oposición deberían seguir las mismas normas democráticas y expresar sus opiniones de manera responsable y sin recurrir a la violencia. Asimismo, subraya que la falta de adhesión a dichos principios democráticos debilitaría gravemente la credibilidad y, en última instancia, la legitimidad de los dirigentes e instituciones políticos del país.

La prestación de asistencia a la República Democrática del Congo para conseguir dar solución a los problemas de seguridad que implica la presencia de grupos armados en el este del país seguirá siendo, de acuerdo con lo expresado en el informe, un aspecto central del mandato de la MONUC. En el distrito de Ituri siguen siendo fundamentales los esfuerzos del Gobierno por lograr que los miembros restantes de las milicias se incorporen al programa de desarme, desmovilización y reinserción, utilizando, entre otros medios, el recurso de las FARDC a ejercer una continua presión militar, con el apoyo de la MONUC.

Tras elogiar a los Gobiernos de la República Democrática del Congo y de Rwanda por las medidas adoptadas a fin de resolver los problemas que planteaban las fuerzas del comandante rebelde Laurent Nkunda y otros elementos armados, el Secretario General anima al Gobierno congoleño para que elabore lo antes posible un plan coherente para el lograr un entorno de seguridad en el este del país, entre otras cosas mediante la finalización del proceso de desarme, desmovilización y reinserción. Además, apunta que dicho proceso debería ir acompañado de medidas dirigidas a promover la reconciliación nacional, así como  la recuperación y el desarrollo en la región. La MONUC seguirá colaborando estrechamente con las FARDC, con el objetivo de poner fin a las amenazas de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Rwanda (FDLR) y las milicias no integradas, tales como los mayi-mayi. Por otro lado, añade que para hacer frente al problema de las FDLR, es necesario combinar el compromiso político y la disuasión militar con una posible reubicación. La presencia del Ejército de Resistencia del Señor (LRA por sus siglas en inglés) en el nordeste de la República Democrática del Congo sigue siendo un factor de desestabilización en la región que hay que enfrentar de forma decidida. Las Naciones Unidas, por su parte, continúan apoyando los esfuerzos de Uganda por encontrar una solución final al problema.

Por último, el Secretario General afirma que el establecimiento del nuevo Gobierno representa una gran oportunidad para que la República Democrática del Congo normalice sus relaciones con los Estados vecinos, y concluye alentando al país para que establezca plenas relaciones diplomáticas con sus vecinos a la mayor brevedad posible. El Pacto de seguridad, estabilidad y desarrollo en la región de los Grandes Lagos, firmado recientemente, ofrece un prometedor mecanismo de cooperación regional; por ello, el Secretario General  insta a los parlamentos de los Estados signatarios a que lo ratifiquen cuanto antes.


Fuentes: Centro de Noticias de las Naciones Unidas *



 

*en inglés

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