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Reseñas

V Congreso Internacional de la Lengua Española

[ 18 de febrero del 2009 ]

Discurso del Presidente del Gobierno en el acto de presentación del V
Congreso Internacional de la Lengua Española
Madrid, jueves, 29 de enero de 2009 

Señora Ministra de Cultura de Chile,
señor Director de la Real Academia Española,
señora Directora del Instituto Cervantes,
Estimados señoras y señores, 

Del otro lado del Atlántico, precisamente de Chile, llegó una vez el canto de un poeta que nos consoló en algunos de los momentos tristes de nuestra historia, un poeta que llevaba, como decía el título de una de sus grandes obras, a "España en el corazón": Pablo Neruda. Lo hizo valiéndose de aquel antiguo y hermoso idioma en el que, como Neruda, han escrito tantos poetas chilenos: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas ; un idioma que hoy es la lengua que comunica, el vínculo que une, a millones de personas en todo el planeta. 

Para los españoles Chile es un país querido y hermano con el que hemos compartido, además de emociones literarias, las heridas y las esperanzas de la historia. ¡Y sabemos bien lo que une compartir estos sentimientos! 

Por eso me satisface tanto, como Presidente del Gobierno de España, poder presentar el V Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará el próximo año 2010 en la ciudad chilena de Valparaíso. 

Es un Congreso Internacional de la Lengua que ha sido organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española con el conjunto de las Academias americanas y el Gobierno de Chile, a cuya Ministra de Cultura quiero agradecer muy especialmente el esfuerzo que ha hecho para estar hoy, aquí, junto a nosotros. 

Es un Congreso que alcanza su quinta edición, plenamente consolidado como uno de los foros más importantes para analizar el presente, robusto, y el futuro, aún más luminoso, de nuestra lengua común, de ese patrimonio que poseemos en común y del que cada día estamos más orgullosos. Será una gran cita con nada menos que doscientos ponentes de todos los países hispanohablantes y otras zonas del mundo. 

El español es hoy una de nuestras mejores certezas, el puente por el que discurren la mente y el corazón de más de quinientos millones de seres humanos en todo el planeta; una cifra que se incrementa sin cesar, y no sólo por razones demográficas, sino también por el esfuerzo y el trabajo de quienes han hecho de él una de nuestras principales señas de identidad: científicos, pensadores, medios de comunicación, educadores... 

Recordemos sólo algunos datos para calibrar la magnitud de nuestra lengua: es la tercera más hablada del mundo, por detrás del chino y el inglés, y el número de hispanohablantes crece a un ritmo anual del 10 por 100. Es la lengua oficial de más de veinte países y la segunda en los Estados Unidos, donde a mediados del siglo XXI será hablada por 130 millones de personas, como hemos podido saber gracias al excelente estudio que promovió el Cervantes, ese "Atlas del español en Estados Unidos", recientemente presentado. 

El español mantiene, pues, su rumbo ancho y seguro, ajeno a las turbulencias, cuando no vendavales, que en estos tiempos nos zarandean a todos. Y es precisamente en momentos como el actual cuando quizá mejor podamos apreciar lo que supone contar con un idioma que nos abre las puertas del mundo y que nos permite fomentar los intercambios económicos y culturales en la sociedad global. 

Hay un interés creciente por las posibilidades del español. Lo demuestra la proliferación de estudios sobre el valor económico de nuestra lengua, que destacan su importancia como fuente de riqueza y desarrollo para nuestros países. 

Y hay realidades tangibles, como la de nuestros editores, que están aprovechando las oportunidades que ofrece el español para construir una de las industrias culturales más sólidas, modernas e ilusionantes. El tejido industrial vinculado al Libro merece reconocimiento y apoyo, tanto por su eficacia empresarial, como por su capacidad de extender nuestra cultura y nuestros valores. Ésta es una buena ocasión para poner en valor el esfuerzo y el acierto de los que trabajan en el sector, y para pedirles que lo sigan haciendo con el mismo tesón, a pesar de las dificultades coyunturales que atravesamos. 

Su ejemplo estará presente en Chile, junto al de todos los que hacen del español una de las referencias culturales más integradoras y dinámicas del mundo, porque la relevancia y la grandeza de una lengua es el reflejo exacto de la forma de ser de quienes se valen de ella y la enriquecen con su uso. 

Cuando promovemos encuentros como éste, en torno a un idioma tan creativo como el nuestro y en continuo proceso de expansión, para analizar cómo crece y se transforma, no estamos sino vertiendo una mirada al crecimiento y transformación de las sociedades a las que pertenecemos, a nosotros mismos. 

Es particularmente necesario, entonces, estudiar el despliegue del español en el campo educativo, en el marco de la Sociedad del Conocimiento y en la Investigación, el Desarrollo y la Innovación, porque aquí nos jugamos el futuro de nuestro bienestar y de nuestra forma de vida. 

Hay que hacer un esfuerzo para fomentar la presencia del español en Internet, que, aunque también creciente, aún no se corresponde con la fuerza que ostenta en otros ámbitos. Valoro las iniciativas que se están impulsando desde el Instituto Cervantes y otras instituciones españolas e iberoamericanas para conseguir ese objetivo, para incrementar esa visibilidad. 

Fortalecer nuestra lengua es inseparable del propio fortalecimiento de un espacio iberoamericano del conocimiento en el que pensar, hablar y crear en español sea, a la vez, la fiel expresión de lo que nos une y del respeto que sentimos los hispanohablantes por la diversidad y por las diferentes identidades y peculiaridades culturales, porque el español se caracteriza por ser una lengua de acogida, como está demostrando el Instituto Cervantes difundiendo la riqueza tanto de las lenguas cooficiales, como de las lenguas autóctonas iberoamericanas, sin las cuales no es concebible la grandeza de nuestro patrimonio. 

América tiene un papel protagonista porque está naturalmente llamada a ensanchar la cartografía de nuestro idioma. Cada vez más, América va a ser el laboratorio y el motor del español del futuro. No en vano, en esta cita en Valparaíso se prestará especial atención a la implantación de los estudios de lengua española en países de habla no hispana, como Brasil, donde el Gobierno ha impulsado decididamente su enseñanza en una acción de gran calado, o Estados Unidos, donde el crecimiento de la fuerza del español es extraordinario. 

Es la América con la que vamos a celebrar nuestra historia común, puesto que a partir de ahora estos Congresos de la Lengua formarán parte de las actividades de conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias iberoamericanas, que van a servir para mejor reconocer y honrar nuestra fraternidad y para forjar una colaboración más intensa entre todos. El Congreso de Valparaíso es, en este sentido, el primer acto académico cultural del programa de actividades de conmemoración del Bicentenario de Chile. 

En 2010, pues, la gran familia de los hispanohablantes se dará cita en Chile, "largo pétalo de mar, y vino y nieve", como lo describía el propio Neruda. Chile, que ha dado mucho a esta lengua y a esta cultura que compartimos. Suyos son algunos de los más grandes creadores en lengua española y sus figuras están presentes en este Congreso en forma de merecido homenaje a la Poesía: 

El inmenso, el oceánico Pablo Neruda, en cuya voz cupo la voz de muchos hombres, comprometido en el sentido más profundo e histórico de la palabra, capaz de mirar a los ojos de los demás y de entender y de denunciar su sufrimiento.

También el reconocimiento a otra gran poeta, Gabriela Mistral, el otro Premio Nobel chileno, luchadora por la igualdad desde su origen humilde de maestra rural, que reivindicó su condición de mujer en un tiempo en el que su palabra y su presencia en la escena pública eran insignificantes. Gabriela Mistral fue una auténtica enamorada del español, sintiendo y difundiendo con intensidad lo que ella llamaba "la aventura de la lengua". 

Junto a Neruda y Mistral, otro poeta chileno, Vicente Huidobro, formando una de las triadas más poderosas de la poesía contemporánea en todas las lenguas. Hoy mismo, la Ministra de Cultura chilena inaugurará una placa en Madrid en homenaje a Huidobro como testimonio de la huella imperecedera de su obra, de su solidaridad con los escritores españoles y de la relación constante de amistad, trabada por medio de la palabra, entre Chile y España. 

En el Congreso de Chile, en esa ciudad de mítico nombre que es Valparaíso, tendrá su reconocimiento, su homenaje agradecido, la palabra clara y profunda de otros dos grandes poetas indispensables de la Poesía en español: por un lado, Nicanor Parra, poeta original, emocionante, poeta que revindica, a través de su obra, la vida y el respeto a la naturaleza; un hombre que nos advierte, con sagaz delicadeza, que la Tierra no es nuestra, que "somos nosotros los que pertenecemos a la tierra". Y el gran Gonzalo Rojas, Premio Cervantes el año 2003, poeta del amor, del conocimiento y de la conciencia cívica; el que nos dice que "somos imaginación abierta a las grandes mudanzas, y amor y libertad al mismo tiempo". 

Chile de poetas, Chile de escritores y Chile también de políticos y de ciudadanos que han sabido defender y afirmar la conciencia cívica por encima de todos los avatares históricos. Desde España, siempre hemos compartido y comprendido su dolor y su ilusión, su lucha y su capacidad para cimentar una sociedad democrática, orientada indeclinablemente hacia la justicia y la dignidad humana. 

Precisamente, este Congreso será uno de los últimos actos oficiales de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile y aprecio una dimensión simbólica en que se produzca en compañía de la lengua y de la palabra, es decir, de las herramientas más valiosas para la democracia y la libertad. 

Amigos y amigas, 

Deseo que el Congreso sea un éxito, un nuevo homenaje al español, al que tanto debemos, y felicito por anticipado a sus organizadores aquí presentes: 

Al Instituto Cervantes, que se ofrece como la casa común del español en todo el mundo y continúa con su excepcional labor de difusión de nuestra lengua y nuestra cultura, consolidando su presencia en todos los continentes. 

A la muy noble y respetable Real Academia Española, y las Academias de la Lengua Española de Iberoamérica, que presentarán en este Congreso el Diccionario Académico de Americanismos, una importante contribución al conocimiento de la realidad plural y diversa de nuestra lengua.   Y, por supuesto, al Gobierno de Chile, que ha acogido con gran cariño esta iniciativa y que está llevando a cabo un gran esfuerzo, un esfuerzo poético, para hacer que el Congreso sea tan relevante como lo fueron los cuatro anteriores.   Estoy seguro de que así será, una cita memorable para el futuro de nuestro idioma, para nuestro futuro, porque, como escribió Gabriela Mistral, "una lengua es un espacio para salir al encuentro de otro; lo mejor de nosotros está allí". 

Muchas gracias.

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