DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SEÑOR CARLOS ROVERSSI

 

VICEMINlSTRO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

JEFE DE LA DELEGACIÓN DE COSTA RICA ANTE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE LA POBLACION Y EL DESARROLLO

EL CAIRO, EGIPTO: 12 DE SETIEMBRE DE 1994


> Estimado señor Presidente:
Estimados miembros de la Mesa Directiva de este foro:
Estimadas compañeras y compañeros delegados
Costa Rica se dirige a ustedes con la convicción de que todos los que participamos en este encuentro tenemos la mira puesta en la búsqueda de mejorar las condiciones y calidad de vida de nuestros pueblos.

Aceptamos gustosos participar en esta importante Conferencia sobre la población y el desarrollo y agradecemos a las Naciones Unidas la oportunidad de compartir esfuerzos en el diagnóstico de los problemas y en el encuentro de las soluciones.

Este noble pueblo egipcio nos abrió los brazos y nos recibió con amistad de hermanos. A él ya su Gobierno, queremos testimoniarle nuestro agradecimiento por su cálida acogida, pero aún más por la valentía de llevar a cabo esta importante conferencia.

 

Costa Rica es un país de paz y democracia. Disolvió el Ejército en 1949. Promovió los esfuerzos de paz en Centroamérica en la década anterior. Tenemos el honor de contar con un expresidente a quien, por su liderazgo regional, le confirieron el Premio Nobel de la paz. Hoy bajo la guía del presidente José María Figueres Olsen, hijo del general que victorioso prefirió la paz a las armas y disolvió el Ejército, Costa Rica asume el paradigma de la sostenibilidad para garantizar los logros que exhibe el país en materia de desarrollo humano.

Costa Rica es un país de oportunidades, comprometido en la superación de brechas sociales y la equidad de género. En esta última dirección, en 1990 se aprobó la Ley de promoción de igualdad social de la mujer, que sienta bases sólidas para la corresponsabilidad de mujeres y hombres en todos los ámbitos del desarrollo nacional.

El respeto a los derechos humanos ha sido tradición en nuestra patria, como fuera puesto de manifiesto en la Conferencia de Viena en 1993, en la que declaramos nuestro decidido apoyo a todos los esfuerzos orientados al logro de la justicia y equidad de las sociedades.

Vengo pues de un pueblo que por muchas generaciones ha vivido en paz y que tiene como armas soberanas y base de su desarrollo a la educación y la salud. Sin embargo, aunque no se ha derramado sangre en nuestro suelo en virtud de turbulencias sociales y políticas, si hemos vivido en la ultima década el sufrimiento de nuestros hermanos centroamericanos.

En Costa Rica, abordamos los temas de población y desarrollo bajo una perspectiva integral, asumiendo a la gente como el sujeto y objeto del proceso de desarrollo y sus frutos. En la perspectiva del desarrollo sostenible, consideramos imperativo que se armonicen las tendencias demográficas con las del desarrollo en un marco de pleno respeto a los derechos humanos fundamentales.

Desde esta perspectiva, la consideración de los temas de población no se agota en el tema del control de su crecimiento. Por tanto, no es suficiente el acceso a los métodos anticonceptivos si a la par no podemos ofrecer condiciones de vida digna y una educación sexual integral a nuestras niñas, niños y adolescentes para que asuman sus propios proyectos de vida de manera crítica y responsable.

Igualmente, entendemos que la armonización de las tendencias demográficas con el proceso de desarrollo sostenible pasa por alcanzar soluciones que permitan eliminar la pobreza, la violencia en todas su formas, la destrucción del medio ambiente y el sobreconsumismo del primer mundo.

Afirmamos que la salud, la educación, la tolerancia, las oportunidades de desarrollo individual el acceso a la satisfacción de las necesidades básicas, la equidad entre los sexos, la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia, la defensa de los derechos del niño y el respeto a diversidad religiosa y cultural son las llaves indispensables para un promisorio futuro de este planeta.

A pocas horas de terminar esta Conferencia, les invito a quitar barreras y a unir voluntades de cara a avanzar hacia un mejor futuro, todo ello con base en el respeto a la soberanía de los pueblos y a unirnos en sus luchas por la protección y ampliación de los derechos humanos.

El compromiso moral que asumimos todos los países que suscribimos el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y Desarrollo, exige de decididas acciones en favor de garantizar oportunidades y servicios de calidad en materia de salud y la educación, los derechos sexuales y reproductivos de las personas, la educación sexual integral de la infancia y los adolescentes, la maternidad sin riesgos, y el respeto a la diversidad sociocultural que permitan concretarlo efectivamente.

De este modo, Egipto, esta bella cuna de la civilización, nos ha dado un marco ideal para iniciar una nueva dirección en el trato del tema de población y desarrollo como un importante hito a seguir en los años venideros.

Muchas gracias a todos.