PERMANENTMISSION OF

PARAGUAY

TO THE UNITED NATIONS

 

 

Intervencion del Excelentísimo Señor Vicepresidente

de la RepUblica del Paraguay

 

Doctor Julio César Franco

 

en ocasión de la

 

Cumbre del Milenio

de las Naciones Unidas

 

Nueva York - 8 de setiembre de 2000



Señores Presidentes, Sr. Secretario General, Señoras y Señores:

 

Es motivo de gran satisfacción para mí, y para mi país, Paraguay, estar presente en esta sala, ante tan distinguido foro de mandatarios y delegados del mundo, en ocasión de este encuentro que tiene la intención de establecer un vínculo entre la política y la reflexión.

 

El inicio del milenio, aparte de convertirse en un dato cronológico, nos indica la necesidad de repensar la política y de encarar desde una visión prospectiva las transformaciones que nuestros países necesitan para alcanzar un nivel de desarrollo sostenible, compatible con la dignidad humana y las necesidades de preservación del ecosistema.

 

La vocación reformista y el reconocimiento de la necesidad de ejecutar cambios a nivel doméstico y en la sociedad internacional es una señal de lo que traen los tiempos nuevos.

 

La complejidad del mundo global en el cual estamos insertos se caracteriza por las circunstancias de que nada es estable ni cierto. El escenario de la sociedad global impone un sistema de exigencias que obliga a que el modelo de desarrollo de nuestros países no pondere exclusivamente las ventajas comparativas que poseemos, sino tenga en cuenta la necesidad de desarrollar ventajas competitivas.

 

Los países en desarrollo, como el mío, debilitados en nuestros ordenamientos domésticos, debemos estar predispuestos a enfrentar los dilemas de una sociedad global que se expresa en un orden jerarquizado en lo político y militar, estratificado en lo social y asimétricamente interdependiente.

 

Sin desconocer los factores exógenos que inciden negativamente en nuestra posibilidad de desarrollo, creo conveniente que los países de menor capacidad instalada, como el mío, diseñen una estrategia de desarrollo que aumenten la capacidad de nuestros ordenaimientos nacionales.

 

Debemos apuntalar y dotarle de mayor eficiencia y eficacia a nuestros procesos endógenos. Nuestro desafio, consiste en crear matrices institucionales e inaugurar estilos de gestión política que nos permitan desde una perspectiva integral del desarrollo impulsar políticas públicas que prioricen el crecimiento económico, la distribución equitativa, la preservación del medio ambiente y la ampliación de la igualdad entre los géneros.

 

Debemos reafirmar nuestro compromiso con los postulados del paradigma del desarrollo humano. Esto nos obliga a repensar y reevaluar los mecanismos y los cursos de accion que van a hacer posibles que instalemos arreglos institucionales que estimulen la participación social, vigoricen la responsabilidad de la sociedad civil y establezcan mecanismos que permitan transformar equitativamente, el esfuerzo individual y colectivo, en progreso social.

 

Hay que ubicar toda nuestra - determinación en elaborar un modelo de sociedad en el que la estabilidad política y el crecimiento económico sean incompatibles con la desigualdad y exclusión social.



El propósito inmediato de nuestro esfuerzo colectivo debe orientarse a resolver las demandas sociales. La pobreza y la marginalidad atentan contra los principios de la ética solidaria, obstruyen las posibilidades de] desarrollo democrático y se convierten en un impedimento que esteriliza la voluntad y el sentimiento progresista y emprendedor de nuestras sociedades. La descomposición social internaliza en las comunidades nacionales el sentimiento de falta de pertenencia "anomia", lo que debilita el compromiso individual con el destino compartido de la colectividad. Las sociedades que pierden su sentimiento de identidad se enfrentan disminuidas en capacidad al reto del capitalismo global.

 

Dentro de este contexto quisiera aprovechar la oportunidad para reiterar la posición paraguaya en lo que guarda relación con el ingreso de la República de China - Taiwán, como miembro pleno de la Organización de las Naciones Unidas.

 

El Paraguay solicita una vez más que este país democrático y progresista pase a formar parte del Sistema de Naciones Unidas.

 

Del mismo modo, creemos que el restablecirniento del diálogo sobre el tema de las Islas Malvinas entre el Reino Unido y la República Argentina es ineludible para encontrar una solución pacífica y ajustada a derecho.

 

Finalmente, quiero referirme una vez más al inicio del Milenio. Como todo inicio epocal, el optimismo se forcejea con el pesimismo. Hay razones para el escepticismo y situaciones que no desmerecen la desilusión de aquellos que creen que "habrá esperanza, pero no para nosotros”.

 

Pensamos: se impone la necesidad de mejorar la calidad de la política y para ello debemos tener presente que esta, a más de ser "lucha por el poder”, debe estar orientada a lograr las condiciones materiales y morales que permitan crear un ambiente no hostil al ejercicio pleno de los derechos humanos.

 

Muchas gracias.