Tengo el privilegio de participar en esta Cumbre de las Naciones Unidas para traer a ustedes el mensaje del Ecuador, en estos momentos de coyuntura crucial para la humanidad. La llegada del nuevo milenio invoca la atencion universal sobre los grandes cambios mundiales y los problemas profundos sin solución que un subsisten en vastas regiones de la tierra y a los cuales las Naciones Unidas deberan respo nder de la manera mas eficiente y eficaz posible.
Esta Organización que, desde su creacion, ha sido el espacio universal de encuentro de los Estados para trabajar por los ideales y,objetivos comunes de todos los pueblos, acoge hoy al mayor numero de Jefes de Estado y de Gobierno de todas las regiones de la tierra. Sin duda, es el reconocimiento a la plena validez del sistema multilateral de relaciones entre los Estados, cuando en el mundo globalizado ya no es posible la acción individual de los gobiernos, sino el tratamiento colectivo de las políticas mundiales y las estrategias para la gestión eficaz y solidaria de los asuntos internacionales.
El tema fundamental de esta Cumbre nos llama a reflexionar sobre el papel de las Naciones Unidas frente a los agudos problemas que arrastrados por decadas persisten en vastas zonas del mundo.
El proceso de la globalizacion, se desenvuelve al margen de los grandes objetivos de seguridad, de estabilidad economica y del desarrollo. El problema de la deuda y la crisis de los mercados financieros han debilitado las posibilidades para la estabilidad economica y el desarrollo. Las causas de los alarmantes niveles de pobreza y de miseria en la gran mayoría de paises estan cada vez mas, fuera de las fronteras nacionales y de su control, pues los gobiernos tienen menos margen para aplicar políticas que mitiguen la desocupacion y la desigualdad, acentuadas por circunstancias ajenas y por una globalización no humanitaria.
Han aparecido con fuerza la violencia, el comercio de estupefacientes, el terrorismo, el deterioro del medio ambiente que, como fenomenos mundiales, amenazan a la humanidad entera, y aun, no se han tomado las medidas internacionales para contrarrestar los efectos de un sistema que, por ahora, se manifiesta netamente mercantil de implacable competencia y, en esencia deshumanizado.
Durante los últimos años, hemos sido testigos de la agudización de conflictos regionales. Las guerras han dejado hondas secuelas en distintas areas del mundo. Graves violaciones de los derechos humanos esenciales y del derecho internacional humanitario siguen presentes. Continua el almacenamiento y el desarrollo injustificados de armas nucleares y otras armas de destruccion, que amenazan constantemente a la humanidad.
El panorama mundial plantea hoy trascendentales retos en terminos de paz, de seguridad y de desarrollo. Y de esta Organizacion deben surgir los elementos para la construcción de un sistema internacional más Justo, seguro y equitativo para todos. Así lo creemos y así lo han reflejado los Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río en la Declaración de Cartagena, presentada por el Presidente de Colombia, Andres Pastrana, a esta magna Asamblea, como contribución de America Latina y de El Caribe a la Cumbre.
Aportes similares para el. diálogo han hecho la Cumbre del Sur y el Movimiento de Paises No
Alineados, con propuestas para la solución de los problemas mundiales y el afianzamiento de la seguridad colectiva, neceseri la convivencia pacifica y el bienestar de toda la poblacion mundial.
Los aciertos de las Naciones Unidas en sus años de existencia, infunden grandes expectativas a su desempeño en el siglo XXI. Su fortalecimiento para responder a los nuevos desafíos depende del compromiso historico que hoy podemos brindar a la Organizacion, y a la actividad colectiva, en beneficio de un proyecto universal de transformaciones. de entendimiento y de cooperacion.
La fuerza y eficacia de las Naciones Unidas en el siglo XXI sera posible en la medida en que nosotros, líderes de los Estados miembros, nos asociemos con estos objetivos, para dar paso a que la ONU pueda responder con eficacia y rapidez a los acontecimientos y fenomenos que suceden en el mundo y consolide asi, la credibilidad universal en sus labores.
Revertir las tendencias negativas de la globalizaci0n es el nuevo desafio para la Organizacion.
El Ecuador, empeñado en el desarrollo integral de la nacion hace un firme llamado a la cooperacion internacional, para la implementaci0n de programas destinados al alivio y reduccion de la deuda externa, de aquellos países en desarrollo y altamente endeudados. El servicio de la deuda que consume mas del 50% de los presupuestos nacionales, conspira en contra de la ejecución de los programas de salud, educación, empleo, gestión ambiental y bienestar de los grupos mas pobres de la población. El Ecuador demanda con urgencia senales de condonación a la pesada carga de la deuda externa. Ademas debe concederse el énfasis que corresponde, al financiamiento internacional para el desarrollo, sobre bases previsibles y continuas, y asegurar el complemento eficaz de los recursos de las instituciones internacionales.
En el camino de renovación de la ONU, el Ecuador considera tambien prioritarias las reformas del Consejo de Seguridad, en su composición y en sus metodos de trabajo. Su misión primordial en el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional, impone adaptaciones para corregir los desequilibrios de su composición actual, para mejorar los mecanismos de toma de decisiones y para conferir mayor transparencia a la conduccion de sus labores.
Me complace reafirmar en esta Cumbre, el decidido apoyo del Ecuador al sistema multilateral de relaciones internacionales y a esta Organización universal de las Naciones Unidas. Iniciamos el nuevo milenio y la esperanza de la humanidad, por vivir en un mundo más seguro, justo y democrático, depende de la accion conjunta de todos los paises, que pone a prueba la voluntad política, la solidaridad y el compromiso universal.