INTERVENCION DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE COSTA RICA 

MIGUEL ANGEL RODRIGUEZ E. 

CUMBRE DEL MILENIO, NACIONES UNIDAS 

8 DE SEPTIEMBRE, 2000, NUEVA YORK


Señora Presidenta

Señor Presidente

Señor Secretario General

Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

 Acudimos al llamado de las Naciones Unidas para celebrar juntos el despertar de una nueva era, de una era de progreso y esperanza para la humanidad.

 Del último siglo heredamos innumerables logros, pero también graves carencias. La obra de la humanidad est?inconclusa.

 No podemos darnos por satisfechos. Retos urgentes demandan respuesta. Costa Rica acude a esta Asamblea del Milenio con la convicción de que debemos trabajar juntos para convertir esos retos en las conquistas del nuevo milenio.

 Señoras y señores:

 No debemos olvidar que cada año 11 millones de niñas y ninos menores de cinco años mueren por causas previsibles. Costa Rica logr?reducir la mortalidad infantil un 17 por ciento en los últimos dos años, a pesar de que partíamos de un bajo índice, pero somos un país demasiado pequeño para salvar a esos millones de niños que mueren ... 30.500 mueren hoy. Estas muertes demandan nuestro trabajo unidos.

 No debemos olvidar que 130 millones de niñas y niños no tienen acceso a la educación primaria y que por la desigualdad de género millones de mujeres ven conculcado su derecho a educarse. En Costa Rica tenemos solo un 4,4% de analfabetismo y nos llena de alegría saber que es aún menor entre las mujeres. Pero somos un país pequeño y nos queda trabajo por hacer. Crear una sociedad de oportunidades en todo el planeta, requiere el esfuerzo de todos nosotros.

 No debemos olvidar los millones de vidas perdidas en las guerras del siglo XX. Mi país elimin?el ejército hace más de medio siglo, a fin de invertir en educación y salud. Hoy nuestro sistema de salud supera incluso los de países desarrollados y somos la sociedad más saludable de Latinoamérica, según la Organización Mundial de la Salud y The Economist. Pero nuestro país ya no puede aportar más para que los miles de millones de dólares que se gastan en armamentos y ejércitos, se destinen al desarrollo humano. Eso requiere del compromiso de todos.

No debemos olvidar el daño causado a las futuras generaciones al ser arrasados miles de kilómetros cuadrados de bosques en el planeta. Costa Rica est?desarrollando un sistema nacional de pago por servicios ambientales, pero para mitigar los gases de efecto invernadero y conservar nuestros bosques en beneficio de la humanidad, se requiere el compromiso efectivo de todos para crear un mercado internacional para la venta de servicios ambientales.

 El conocimiento, la información y el acceso a las nuevas tecnologías, son hoy las claves para generar bienestar. Las nuevas fronteras son tecnológicas. Por eso, as?como en la anterior Asamblea General coincidimos en la necesidad de impulsar la distribución masiva de vacunas y medicamentos en los sectores más desamparados de la humanidad, ante la clarividente alerta de Jeffrey Sachs; este año nos une el compromiso de reducir la Brecha Digital, para que no aumenten la injusticia y la desigualdad. As?lo advirti?hace pocas semanas la Santa Sede y ese mismo día, Costa Rica inici?el programa "Comunicación sin Fronteras" y se convirti?en el primer país en brindar correo electrónico gratuito a toda la población.

 No debemos olvidar la promoción de los valores democráticos y de los derechos humanos, profundamente arraigados en la tradición costarricense. Por eso celebramos la consolidación democrática que, por sus recientes elecciones después de largos periodos con un mismo partido gobernante, vive México as?como la República de China en Taiwan, la cual merece un espacio apropiado en los organismos internacionales; destacamos el apoyo del señor Secretario General a la Universidad para la Paz para promover esos valores y apoyamos con firmeza sus esfuerzos para que todos los países ratifiquen los tratados de derechos humanos, porque la vigencia y el respeto de éstos no deben tener fronteras. En este nuevo mílenio de esperanza, la aplicación multilateral del Derecho Internacional debe garantizar, por encima de la soberanía, la vigencia de ese Derecho centrado en la dignidad de la persona humana.

 Señora y Señor Presidentes:

 Hoy las' sociedades más pobres del planeta sufren las graves consecuencias del alza impulsada artificialmente en el precio del petróleo.

Cada día se cosumen, en promedio, 77 millones de barriles de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía. Dado que su sobreprecio actual ronda los $10, al cabo de un año pagaremos más de 281 mil millones de dólares en exceso.

 Con esa gigantesca cantidad de recursos, 1.100 millones de personas podrían recibir adecuada atención en salud, de acuerdo a la experiencia de Costa Rica. As?se podría reducir la mortalidad infantil en el mundo, que en 1997 fue de un terrible 56 por mil; y elevar la esperanza de vida, que fue de solo 59 años en los países de ingreso bajo, en ese mismo año. También se podrían construir con esos recursos 28 millones de viviendas para familias pobres de Latínoamérica, Asia o África, o brindar educación primaria a 550 millones de niñas y niños, o educación secundaria a 430 millones de jóvenes.

 Ese es el terrible costo humano del sobreprecio delpetróleo. Es urgente detener esa fuente de empobrecimiento de millones de personas. Hoy más que nunca, requerimos el compromiso de los países y los organismos internacionales con este tema que afecta el derecho al desarrollo humano de todos los pueblos.

 Señora y Señor Presidentes:

 La Organización de las Naciones Unidas puede y debe responder a los retos del nuevo milenio, con nuestro apoyo político y material. Para erradicar la guerra debemos reestructurar el Consejo de Seguridad; para promover la paz, en términos de justicia social, democracia y desarrollo humano, la Asamblea General, el Consejo Económico y Social y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, deben estar en pie de igualdad con el Consejo de Seguridad.

 Hoy le pido a las naciones del mundo que unamos nuestros esfuerzos para que la solidaridad internacional sea el signo de nuestros tiempos. Que cada mujer y hombre se sienta miembro de una sola raza: la humana. Y que haya solo un destino, el desarrollo humano. Solo as? esta nueva era, ser?una era de progreso y esperanza para la humanidad, como todos deseamos.

 Muchas gracias.

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