
sus excelencias:
Como miembro del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, agradezco la oportunidad que esta asamblea ofrece a las ONGs de un dialogo cordial y constructivo, para establecer una Corte Penal Internacional, independiente, imparcial y permanente.
Intervengo cuando se cumplen exactamente dos meses de haber sido asesinado en Bogotá, mi amigo el abogado Eduardo Umaña Mendoza, quien dedicó su vida a la lucha contra la impunidad, y a la afirmación de ideales de justicia y paz.
Dedico mis palabras a su memoria y a la de tantos otros que se han convertido en símbolo de la dramatica experiencia de muchos defensores de los derechos humanos en Latinoamérica, donde el ser leales a un compromiso con la justicia pone en permanente riesgo la propia existencia. Quiero recordar también el martirio y asesinato de un buen pastor: Monseñor Gerardi, en Guatemala, pocos días después de haber presentado el informe de la Comisión de la Verdad.
Tales hechos se producen en conflictos políticos internos, muchas veces no reconocidos por los gobiernos o tardiamente reconocidos, cuando ya han causado miles de víctimas. No puedo evitar recordar algunos datos de la situación actual de mi propio país De acuerdo al primer informe anual de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, se constata el aumento de acciones de grupos paramilitares, el desplazamiento forzado de miles de ciudadanos y la persecución a los defensores de derechos humanos.
En mi país, cada día en promedio diez personas mueren por la violencia sociopolítica; de estas, seis son ejecutadas extrajudicialmente y tres mueren como consecuencia directa del conflicto armado interno. Una persona es asesinada cada seis días por pertenecer a sectores sociales considerados marginales, cada tercer día una es desaparecida y otra torturada.
Estas situaciones son conocidas en varias naciones de la región: el prevenirlas y sancionarlas -en casos donde los sistemas judiciales domésticos no tengan la capacidad de hacerlo- exige una Corte con competencia inherente frente a violaciones producidas en conflictos armados internos.
En varios paises que han logrado acuerdos de paz, o que han superado períodos de dictadura militar, muchos crímenes no fueron investigados, o fueron objeto de amnistías, dejando en buena parte de la población un marcado sentimiento de impotencia ante la impunidad. Esto debilita la confianza de los ciudadanos en la democracia y en los medios pacíficos para resolver los conflictos, lo que impulsa espirales de violencia.
Diversos gobiernos y parlamentos se han negado a expedir leyes contra la desaparición forzada de personas, conducta reprochable que la Corte contribuirá a remediar. Confiamos en que el Estatuto incluirá claramente este cruel delito al interior de los crímenes de lesa humanidad bajo competencia de la Corte.
En algunos paises se ha querido "modernizar" la justicia penal, con la implantación del proceso acusatorio, pero con efecto perverso por el uso de mecanismos ("jueces sin rostro") que no respetan las garantías de la imparcialidad, juez natural y debido proceso.
En muchos casos, se hostiga y persigue a los testigos, a las víctimas, sus familiares y sus representantes dentro de los procesos, lo que plantea la urgencia de que la futura Corte cuente con una unidad de protección para estas personas.
Elementos como los anteriores nos permiten sugerir a la Conferencia Diplomática un análisis sereno - ligado a nuestras realidades históricasque le permita a la Corte decidir, de acuerdo a procedimientos internos, las causales de activación en presencia de sistemas judiciales domésticos que no tienen la capacidad o voluntad de administrar procesos justos.
La jurisprudencia sentada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por ejemplo, le servirá a la futura Corte Penal Internacional para evaluar el agotamiento de vías internas, así como para hallar definiciones adecuadas de casos como la desaparición forzosa de personas.
Sus excelencias:
Saludo sus sinceros esfuerzos por crear la Corte Penal Internacional y les garantizo la mejor disposición de las ONGs latinoamericanas para compartir nuestras experiencias en el campo de la defensa de los derechos humanos y en la cotidiana afirmación de la vida. Este sera nuestro mejor homenaje a la memoria de nuestros amigos y amigas caldos que hoy -estoy seguro- nos acompañan en esta asamblea y nos inspiran a continuar en la lucha por una sociedad humana mas justa y democrática.
Muchas Gracias