Secretario de Estado
en el Despacho de Relaciones Exteriores
Debate General del Quincuagesimo Quinto
Período de Sesiones de la Asamblea General de las
Naciones Unidas
12 de Septiembre 2000
Señor Presidente:
Señor Presidente
Señor Secretario General
Señores Delegados
Señoras y Señores
Es un honor dirigirme a esta Asamblea General, que complementariamente
a la recién pasada Cumbre del Milenio, representa un aporte
fundamental a esta etapa de transición hacia una Naciones Unidas
a tono con la realidad vigente.
La paz y la seguridad internacionales deben constituir, junto con la
cooperación solidaria para el desarrollo humano sostenible, los
instrumentos fundamentales y esenciales de nuestra organización
en el nuevo milenio.
La paz y la seguridad exigen un renovado compromiso con el Derecho Internacional,
el pleno respeto y fiel cumplimiento sin dilaciones
injustificables de las sentencias de la Corte Internacional de Justicia,
el cumplimiento nacional de las normas que imponen los tratados y la
aplicación de buena fe de las normas del derecho, ajena a fines
políticos internos.
Honduras, miembro fundador de las Naciones Unidas, considera que las
sentencias de la Corte Internacional de Justicia constituyen una sólida
base para la solución de conflictos internacionales y representan
la norma fundamental de convivencia entre Estados, apoyadas por el Consejo
de Seguridad como órgano garante de su ejecución.
La paz y la seguridad entre las naciones requieren la delimitación
de los espacios terrestres y marítimos conforme a las normas de¡
Derecho Internacional;. requieren de¡ respeto a los derechos
históricos; y de¡ no uso de la fuerza. Solo dáfinidos
los espacios,
podremos determinar cual es la contribución de cada quien a
la causa común, promoviendo el desarrollo de fronteras solidarias
sobre la base
de una cultura de paz.
Señor Presidente
Los mil años que dejamos atrás, significaron un avance
extraordinario en la historia de la humanidad. Sin embargo, nos dejaron
tareas por
resolver como el racismo y la xenofobia, un arsenal de armas de diversa
magnitud y las secuelas de una cultura de violencia y destrucción.
Por
tal motivo, brindamos nuestro firme respaldo al proceso para la consolidación
del proceso de paz en el Medio Oriente; saludamos el diálogo
constructivo iniciado por las dos Coreas conducente a la normalización
de sus relaciones; as¡ como la solución pacífica
a toda sociedad
dividida. Todos sabemos como la cultura de la sospecha puede entorpecer
las relaciones entre estados hermanos, que deben resolverse con
medidas de confianza que la Organización puede propiciar.
Gracias a la globalización, el crecimiento económico de
algunos países es hoy más rápido y su población
goza de mejores y mayores niveles
de vida. Sin embargo, uno de nuestros retos es procurar la participación
de todas las sociedades, en ese proceso de toma de decisiones en
el marco global, ya que inciden en el futuro de todos nuestros pueblos.
En el mundo globalizado el tiempo y el espacio se han reducido.
La educación es el pasaporte al futuro siempre que la misma sea
para todos, y no para una minoría, que la misma se oriente hacia
el cambio y
para la vida, a fin de que enseñe a todos los seres humanos
que habitamos el planeta tierra, a vivir juntos. Para ello y tal como lo
ha señalado
la UNESCO, es necesario que aprendamos a conocer, que aprendamos a
hacer y que aprendamos a ser.
Consideramos que el Consejo Económico y Social debe promover
y continuar su iniciativa hacia una mayor difusión de la información
teconológica, tal y como lo plantearon los miembros de dicho
organo durante su segmento de Alto Nivel, este año, procurando evitar
las
disparidades en el área del desarrollo tecnológlico en
beneficio del mundo industrial izado.
Millones de seres humanos observen con asombro, que existen otras realidades
muy distintas al de sus propias y duras condiciones. Cuando
quieren transitar a ese mundo de ilusión, a ese sueño
de esperanza, constatan que las fronteras existen y que su única
libertad es la de
continuar soñando. Esto debe cambiar.
La globalización es una moneda de dos caras que, por una parte,
genera riqueza, beneficios, posibilidades y por otra, oportunidades para
unos, y pobreza, problemas, inequidades e incluso, nuevas formas de
exclusión para otros. Más bien debe generar, para todos los
países, un
mundo sin exclusiones de ningún tipo. Nuestra responsabilidad
es globalizar el desarrollo de la persona humana.
Señor Presidente:
A pesar de los avances del milenio pasado, todavía hoy los términos
de intercambio militán en contra del desarrollo de muchas de nuestras
naciones. El caso del incremento de los precios del petróleo
tiene un efecto devastador para las economías más debiles.
Paradojicamente,
entre más incrementamos nuestra producción y abrimos
nuestras puertas al comercio internacional eliminando barreras, continuamos
encontrando obstáculos al acceso de mercados internacionales,
ocasionando crisis en nuestra capacidad exportadora como en el caso
de¡ café.
La globalización comercial debe ser, evidentemente, a dos vías.
Senor Presidente:
Además de las asimetrías y las disparidades referidas,
existen amenazas de diversas naturaleza que ningún Estado, por fuerte
y poderosos
que sea, está en la capacidad de enfrentar de manera aislada.
El informe de¡ Secretario General de la Organización
para la Cumbre de¡ Milenio otorgó igual importancia al
tema de¡ medio
ambiente como a los de la paz y al desarrollo. Esto demuestra que en
el año 2000 reconocemos que además de lograr los objetivos
de paz y
desarrollo económico, debemos cuidar del medio ambiente, de
lo contrario el futuro de la humanidad sigue amenazado.
El medio ambiente ha sido perjudicado por la globalización. Cada
día nos vemos
más amenazados por la falta de agua potable, la desertificación,
la destrucción
de la capa de ozono y el cambio climático, Estos cambios han
resultado en un
aumento de desastres naturales. Honduras, siendo víctima de
uno de
proporciones catastróficas, da prioridad al cuidado de¡
medio ambiente.
El control en la emisión de los gases que producen el efecto
invernadero, el ensanchamiento de¡ agujero en la capa de ozono,
la
disminución y de la producción de oxígeno, la
contaminación de las aguas dulces y los mares, la extinción
de miles de especies, son algunas
de las preocupaciones mayores que debemos enfrentar concertadamente.
Asimismo, el terrorismo, el crimen organizado y la narcoactividad sólo
podrán ser combatidos eficientemente, si realizamos acciones
conjuntas y coordinadas para tal fin. De no hacerlo, seremos co-responsables
y co-participes en la destrucción de la esperanza del futuro: la
juventud y la niñez.
La superación de la desproporción entre la abundancia
y la escasez, podría ser objeto de un mayor esfuerzo de nuestra
organización. Para ello
hay casos muy concretos. Hoy se producen cientos de miles de medicamentos,
pero se requiere el acceso a los mismos para poder aliviar el
dolor de los millones de seres humanos infectados por el virus de¡
vih/sida. Resulta aterrador saber que se producen miles de toneladas
métricas de alimentos, más de las que se necesitan para
alimentar a la población mundial, y que sin embargo hay muertos
por el hambre y la
desnutrición. La pobreza y con ella el hambre de millones de
seres humanos, es un insulto a la humanidad y una afrenta a la dignidad
de las
personas. Aquí hay espacio para una mayor coordinación.
Señor Presidente.
Nuestra Organización continua su importante labor en la prevención
de conflictos mundiales. Las Naciones Unidas debe seguir con su función
tradicional. Ya sus logros han sido muchos, al haber puesto en funcionamiento
mecanismos de orden y paz mundial, entre ellos, las fuerzas de
mantenimiento de la paz y la acción de los tribunales internacionales.
También ha avanzado en el desarme, particularmente de las armas
de
destrucción masiva. Honduras, consciente su responsabilidad
internacional, en la medida de sus recursos, también ha contribuido
a la paz y
seguridad internacionales con Misiones de Haití y el Sahara
Occidental.
Sin embargo, como hemos dicho, nuestra organización tiene como
nunca, el deber ineludible de propiciar el diálogo internacional
y la
cooperación solidaria para que sobre la base de los valores
e intereses compartidos, marchemos unidos en pos de un, mundo más
prometedor para los pueblos. El sistema de Naciones Unidas debe facilitar
a todos sus miembros, la posibilidad de gobernar juntos, a
administrar la riqueza juntos, para el beneficio de todos y para asegurar
la vida en común de la especie humana en el planeta.
Ya el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD) actúa
como acompañante en los procesos de desarrollo de gran parte de
los
países de¡ mundo, al in teractuar con los gobiernos
nacionales, con la sociedad civil y con las comunidades locales.
El PNUD es un socio confiable y proactivo de los actores de¡
Desarrollo, en el diseño y ejecución de estrategias nacionales
de mediano
y largo plazo para contribuir a la reducción de la pobreza.
Para ello Honduras participa en el proceso de reforma en curso,
Nuestra organización deberá entonces propiciar, con nuevos
enfoques y perspectivas,, la concertación necesaria para la erradicación
de la
pobreza y de¡ hambre, movilizando recursos de manera eficiente,
que no se agoten en la concepción misma de los proyectos o en los
gastos de su administración. La paciencia de los pobres tiene
limites y están cansados de que se realicen acciones en nombre de
ellos, sin
que los mismos reciban beneficio alguno.
Señor Presidente:
El mundo de la confrontación bipolar ha terminado y la era de
la cooperación está en curso. A pesar de ello, nuestra organización
continúa
dejando por fuera a Estados que por su contribución al desarrollo,
por el número de seres humanos que representan, por su participación
en la
economía mundial y por otros criterios que hemos una y otra
vez reiterado en esta Asamblea General y en otros foros internacionales,
deberían
de estar participando en nuestras deliberaciones y decisiones. Tal
es el caso de la República de China.
Al iniciar el nuevo milenio es necesario que robustezcamos la membresía,
ampliemos la representatividad de los pueblos y naciones y
aseguremos una más justa y equilibrada representación
en las discusiones y decisiones de¡ Consejo de Seguridad. En
tal sentido,
consideramos que se debe dar cabida en el mismo, a socios importantes
para el desarrollo así como a representantes de¡ mundo
en
vías de desarrollo, sobre la base de una representación
geográfica equitativa y en el consenso de los grupos regionales
existentes.
Igualmente consideramos, que el derecho al veto que actualmente ejercen
un número limitado de Estados, se relacione con algunas materias
y
circunstancias, de manera tal que el mismo no sea la simple protección
de intereses particulares.
La nueva visión que tenemos de una ONU renovada, exige que nuestra
organización sea más competente, ágil y responsable;
que esté mejor
administrada, con un sistema financiero sano; y que produzca un resultado
más tangible para los pueblos del; mundo.
Por ello respaldamos los resultados de¡ Grupo de Trabajo de
la Asamblea General y consideramos que la reforma y ampliación de
este
Consejo debe hacerse con el consenso más amplio y de acuerdo
a una justa y equitativa representación geográfica, en donde
los países en
desarrollo puedan contribuir sustantivamente en el proceso de decisión
para consolidar la paz y seguridad mundial.
Asimismo, esperamos que el proceso de reforma de la Carta de las Naciones
Unidas nos provea una Organización más representativa y
fortalecida para hacer frente a los retos de¡ nuevo milenio.
Nuestra Organización debe asumir autocríti cam ente la
obligación de ser la primera en generar un cambio en su desenvolvimiento.
El diálogo
temático en aras de generar consensos y planes de acción,
debería sustituir esas largas y costosas conferencia mundiales cuyos
resultados
concretos no siempre se alcanzan a vislumbrar. Las conferencias magistrales
deberían ser sustituidas por un verdadero debate en la
Asamblea General y la simplificación en los procedimientos le
ahorraría a nuestra organización, ingentes sumas que hoy
se malgastan por
duplicación de esfuerzos.
Como bien expresó el Presidente Carlos Flores de Honduras, en
la Cumbre de¡ Milenio: Ias Naciones Unidas pueden y deben trabajar
en procura de esa coexistencia necesaria entre pobres y ricos, pequeños
y grandes, bajo una plataforma de igualdad soberana y de
solidaridad humana...Más que el planeta angustiado por la pobreza
y la inequidad en una inmensa mayoria, el mundo debería ser la suma
de
pueblos satisfechos...".
Muchas gracias.