Intervencion de SE. Roberto Flores Bermúdez

                                                 Secretario de Estado

                                    en el Despacho de Relaciones Exteriores

 

                                  Debate General del Quincuagesimo Quinto

                              Período de Sesiones de la Asamblea General de las

                                                   Naciones Unidas

 

12 de Septiembre 2000

 
 

Señor Presidente:

Señor Presidente
Señor Secretario General
Señores Delegados
Señoras y Señores
 

Es un honor dirigirme a esta Asamblea General, que complementariamente a la recién pasada Cumbre del Milenio, representa un aporte
fundamental a esta etapa de transición hacia una Naciones Unidas a tono con la realidad vigente.

La paz y la seguridad internacionales deben constituir, junto con la cooperación solidaria para el desarrollo humano sostenible, los
instrumentos fundamentales y esenciales de nuestra organización en el nuevo milenio.
 

La paz y la seguridad exigen un renovado compromiso con el Derecho Internacional, el pleno respeto y fiel cumplimiento sin dilaciones
injustificables de las sentencias de la Corte Internacional de Justicia, el cumplimiento nacional de las normas que imponen los tratados y la
aplicación de buena fe de las normas del derecho, ajena a fines políticos internos.
 

Honduras, miembro fundador de las Naciones Unidas, considera que las sentencias de la Corte Internacional de Justicia constituyen una sólida
base para la solución de conflictos internacionales y representan la norma fundamental de convivencia entre Estados, apoyadas por el Consejo
de Seguridad como órgano garante de su ejecución.
 

La paz y la seguridad entre las naciones requieren la delimitación de los espacios terrestres y marítimos conforme a las normas de¡
Derecho Internacional;. requieren de¡ respeto a los derechos históricos; y de¡ no uso de la fuerza. Solo dáfinidos los espacios,
podremos determinar cual es la contribución de cada quien a la causa común, promoviendo el desarrollo de fronteras solidarias sobre la base
de una cultura de paz.

Señor Presidente

Los mil años que dejamos atrás, significaron un avance extraordinario en la historia de la humanidad. Sin embargo, nos dejaron tareas por
resolver como el racismo y la xenofobia, un arsenal de armas de diversa magnitud y las secuelas de una cultura de violencia y destrucción. Por
tal motivo, brindamos nuestro firme respaldo al proceso para la consolidación del proceso de paz en el Medio Oriente; saludamos el diálogo
constructivo iniciado por las dos Coreas conducente a la normalización de sus relaciones; as¡ como la solución pacífica a toda sociedad
dividida. Todos sabemos como la cultura de la sospecha puede entorpecer las relaciones entre estados hermanos, que deben resolverse con
medidas de confianza que la Organización puede propiciar.

Gracias a la globalización, el crecimiento económico de algunos países es hoy más rápido y su población goza de mejores y mayores niveles
de vida. Sin embargo, uno de nuestros retos es procurar la participación de todas las sociedades, en ese proceso de toma de decisiones en
el marco global, ya que inciden en el futuro de todos nuestros pueblos. En el mundo globalizado el tiempo y el espacio se han reducido.

La educación es el pasaporte al futuro siempre que la misma sea para todos, y no para una minoría, que la misma se oriente hacia el cambio y
para la vida, a fin de que enseñe a todos los seres humanos que habitamos el planeta tierra, a vivir juntos. Para ello y tal como lo ha señalado
la UNESCO, es necesario que aprendamos a conocer, que aprendamos a hacer y que aprendamos a ser.

Consideramos que el Consejo Económico y Social debe promover y continuar su iniciativa hacia una mayor difusión de la información
teconológica, tal y como lo plantearon los miembros de dicho organo durante su segmento de Alto Nivel, este año, procurando evitar las
disparidades en el área del desarrollo tecnológlico en beneficio del mundo industrial izado.
 

Millones de seres humanos observen con asombro, que existen otras realidades muy distintas al de sus propias y duras condiciones. Cuando
quieren transitar a ese mundo de ilusión, a ese sueño de esperanza, constatan que las fronteras existen y que su única libertad es la de
continuar soñando. Esto debe cambiar.

La globalización es una moneda de dos caras que, por una parte, genera riqueza, beneficios, posibilidades y por otra, oportunidades para
unos, y pobreza, problemas, inequidades e incluso, nuevas formas de exclusión para otros. Más bien debe generar, para todos los países, un
mundo sin exclusiones de ningún tipo. Nuestra responsabilidad es globalizar el desarrollo de la persona humana.

Señor Presidente:

A pesar de los avances del milenio pasado, todavía hoy los términos de intercambio militán en contra del desarrollo de muchas de nuestras
naciones. El caso del incremento de los precios del petróleo tiene un efecto devastador para las economías más debiles. Paradojicamente,
entre más incrementamos nuestra producción y abrimos nuestras puertas al comercio internacional eliminando barreras, continuamos
encontrando obstáculos al acceso de mercados internacionales, ocasionando crisis en nuestra capacidad exportadora como en el caso
de¡ café.

La globalización comercial debe ser, evidentemente, a dos vías.

Senor Presidente:

Además de las asimetrías y las disparidades referidas, existen amenazas de diversas naturaleza que ningún Estado, por fuerte y poderosos
que sea, está en la capacidad de enfrentar de manera aislada.

El informe de¡ Secretario General de la Organización para la Cumbre de¡ Milenio otorgó igual importancia al tema de¡ medio
ambiente como a los de la paz y al desarrollo. Esto demuestra que en el año 2000 reconocemos que además de lograr los objetivos de paz y
desarrollo económico, debemos cuidar del medio ambiente, de lo contrario el futuro de la humanidad sigue amenazado.

El medio ambiente ha sido perjudicado por la globalización. Cada día nos vemos
más amenazados por la falta de agua potable, la desertificación, la destrucción
de la capa de ozono y el cambio climático, Estos cambios han resultado en un
aumento de desastres naturales. Honduras, siendo víctima de uno de
proporciones catastróficas, da prioridad al cuidado de¡ medio ambiente.

El control en la emisión de los gases que producen el efecto invernadero, el ensanchamiento de¡ agujero en la capa de ozono, la
disminución y de la producción de oxígeno, la contaminación de las aguas dulces y los mares, la extinción de miles de especies, son algunas
de las preocupaciones mayores que debemos enfrentar concertadamente.

Asimismo, el terrorismo, el crimen organizado y la narcoactividad sólo podrán ser combatidos eficientemente, si realizamos acciones
conjuntas y coordinadas para tal fin. De no hacerlo, seremos co-responsables y co-participes en la destrucción de la esperanza del futuro: la
juventud y la niñez.

La superación de la desproporción entre la abundancia y la escasez, podría ser objeto de un mayor esfuerzo de nuestra organización. Para ello
hay casos muy concretos. Hoy se producen cientos de miles de medicamentos, pero se requiere el acceso a los mismos para poder aliviar el
dolor de los millones de seres humanos infectados por el virus de¡ vih/sida. Resulta aterrador saber que se producen miles de toneladas
métricas de alimentos, más de las que se necesitan para alimentar a la población mundial, y que sin embargo hay muertos por el hambre y la
desnutrición. La pobreza y con ella el hambre de millones de seres humanos, es un insulto a la humanidad y una afrenta a la dignidad de las
personas. Aquí hay espacio para una mayor coordinación.

Señor Presidente.

Nuestra Organización continua su importante labor en la prevención de conflictos mundiales. Las Naciones Unidas debe seguir con su función
tradicional. Ya sus logros han sido muchos, al haber puesto en funcionamiento mecanismos de orden y paz mundial, entre ellos, las fuerzas de
mantenimiento de la paz y la acción de los tribunales internacionales. También ha avanzado en el desarme, particularmente de las armas de
destrucción masiva. Honduras, consciente su responsabilidad internacional, en la medida de sus recursos, también ha contribuido a la paz y
seguridad internacionales con Misiones de Haití y el Sahara Occidental.

Sin embargo, como hemos dicho, nuestra organización tiene como nunca, el deber ineludible de propiciar el diálogo internacional y la
cooperación solidaria para que sobre la base de los valores e intereses compartidos, marchemos unidos en pos de un, mundo más
prometedor para los pueblos. El sistema de Naciones Unidas debe facilitar a todos sus miembros, la posibilidad de gobernar juntos, a
administrar la riqueza juntos, para el beneficio de todos y para asegurar la vida en común de la especie humana en el planeta.

Ya el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD) actúa como acompañante en los procesos de desarrollo de gran parte de los
países de¡ mundo, al in teractuar con los gobiernos nacionales, con la sociedad civil y con las comunidades locales.

El PNUD es un socio confiable y proactivo de los actores de¡ Desarrollo, en el diseño y ejecución de estrategias nacionales de mediano
y largo plazo para contribuir a la reducción de la pobreza. Para ello Honduras participa en el proceso de reforma en curso,

Nuestra organización deberá entonces propiciar, con nuevos enfoques y perspectivas,, la concertación necesaria para la erradicación de la
pobreza y de¡ hambre, movilizando recursos de manera eficiente, que no se agoten en la concepción misma de los proyectos o en los
gastos de su administración. La paciencia de los pobres tiene limites y están cansados de que se realicen acciones en nombre de ellos, sin
que los mismos reciban beneficio alguno.

Señor Presidente:

El mundo de la confrontación bipolar ha terminado y la era de la cooperación está en curso. A pesar de ello, nuestra organización continúa
dejando por fuera a Estados que por su contribución al desarrollo, por el número de seres humanos que representan, por su participación en la
economía mundial y por otros criterios que hemos una y otra vez reiterado en esta Asamblea General y en otros foros internacionales, deberían
de estar participando en nuestras deliberaciones y decisiones. Tal es el caso de la República de China.

Al iniciar el nuevo milenio es necesario que robustezcamos la membresía, ampliemos la representatividad de los pueblos y naciones y
aseguremos una más justa y equilibrada representación en las discusiones y decisiones de¡ Consejo de Seguridad. En tal sentido,
consideramos que se debe dar cabida en el mismo, a socios importantes para el desarrollo así como a representantes de¡ mundo en
vías de desarrollo, sobre la base de una representación geográfica equitativa y en el consenso de los grupos regionales existentes.

Igualmente consideramos, que el derecho al veto que actualmente ejercen un número limitado de Estados, se relacione con algunas materias y
circunstancias, de manera tal que el mismo no sea la simple protección de intereses particulares.

La nueva visión que tenemos de una ONU renovada, exige que nuestra organización sea más competente, ágil y responsable; que esté mejor
administrada, con un sistema financiero sano; y que produzca un resultado más tangible para los pueblos del; mundo.

Por ello respaldamos los resultados de¡ Grupo de Trabajo de la Asamblea General y consideramos que la reforma y ampliación de este
Consejo debe hacerse con el consenso más amplio y de acuerdo a una justa y equitativa representación geográfica, en donde los países en
desarrollo puedan contribuir sustantivamente en el proceso de decisión para consolidar la paz y seguridad mundial.

Asimismo, esperamos que el proceso de reforma de la Carta de las Naciones Unidas nos provea una Organización más representativa y
fortalecida para hacer frente a los retos de¡ nuevo milenio.

Nuestra Organización debe asumir autocríti cam ente la obligación de ser la primera en generar un cambio en su desenvolvimiento. El diálogo
temático en aras de generar consensos y planes de acción, debería sustituir esas largas y costosas conferencia mundiales cuyos resultados
concretos no siempre se alcanzan a vislumbrar. Las conferencias magistrales deberían ser sustituidas por un verdadero debate en la
Asamblea General y la simplificación en los procedimientos le ahorraría a nuestra organización, ingentes sumas que hoy se malgastan por
duplicación de esfuerzos.

Como bien expresó el Presidente Carlos Flores de Honduras, en la Cumbre de¡ Milenio: Ias Naciones Unidas pueden y deben trabajar
en procura de esa coexistencia necesaria entre pobres y ricos, pequeños y grandes, bajo una plataforma de igualdad soberana y de
solidaridad humana...Más que el planeta angustiado por la pobreza y la inequidad en una inmensa mayoria, el mundo debería ser la suma de
pueblos satisfechos...".

Muchas gracias.